El mercado automotor uruguayo cerró 2025 con un récord de venta de vehículos 0 kilómetro, con 71.442 unidades comercializadas, lo que representó un crecimiento de 8,4% respecto al año anterior y superó el máximo histórico anterior. Dentro de ese total, los vehículos eléctricos tuvieron un desempeño especialmente destacado.
Según datos difundidos por la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU), durante 2025 se vendieron 14.443 vehículos eléctricos, lo que equivale a un crecimiento del 146,7% en comparación con 2024, lo que ubicó a esta categoría como un jugador central en el mercado.
En términos de participación, los vehículos eléctricos representaron aproximadamente el 20% de todos los autos 0 km vendidos en Uruguay durante ese año, un porcentaje que marca un cambio estructural significativo en la dinámica de compra.
El impulso al segmento no se restringe al año completo. En enero de 2026, las cifras anticipan una continuación de la tendencia: se vendieron 1.662 vehículos eléctricos, casi el triple de los 430 vendidos en el mismo mes de 2025. Además, en ese mes se comercializaron 5.505 unidades de 0 km en total, un 26,8% más que en enero de 2025, y de ese total más de una quinta parte correspondió a eléctricos.
El desagregado por segmentos también muestra que, si bien todas las categorías de vehículos eléctricos crecieron interanualmente, los automóviles de pasajeros y SUV eléctricos lideraron el salto, consolidándose como las opciones preferidas por los consumidores uruguayos en este cambio de paradigma.

Fuente: ACAU
El crecimiento del mercado eléctrico no puede explicarse sin considerar el entramado de incentivos y condiciones que lo favorecen. Entre los beneficios vigentes en Uruguay se encuentran descuentos en seguros y en la patente, líneas de crédito específicas como el green finance que ofrece Santander u otras opciones de financiamiento para autos eléctricos e híbridos que brindan diversos bancos —por ejemplo, productos de crédito verde de HSBC, Itaú y BBVA—.
Además, el plan de Movilidad Eléctrica de UTE ofrece beneficios para quienes cargan su auto en el hogar, como un descuento mensual en la factura y exoneración de tasas por nueva conexión o aumento de potencia contratada asociada a la carga domiciliaria, junto con tarifas residenciales horarias reducidas si se aprovechan los horarios de menor demanda (como “horario valle”) para cargar el vehículo a menor costo.
Estas medidas explican en parte la rápida adopción. Para muchos consumidores, la combinación de menores costos operativos y beneficios fiscales hacen que el costo total de propiedad de un vehículo eléctrico sea atractivo frente a los de combustión interna, aun cuando los precios de compra inicial siguen siendo competitivos.
A nivel estructural, la matriz energética del país, con una alta proporción de fuentes renovables, también es un factor que pesa en la decisión de compra de quienes optan por movilidad eléctrica, ya que reduce el impacto ambiental asociado al uso de estos vehículos.
Asimismo, la disponibilidad de modelos ha aumentado, con un abanico más amplio de SUV y autos eléctricos de diferentes gamas, lo que amplía el atractivo para distintos segmentos de consumidores y para flotas corporativas.
Uruguay se destaca en América Latina por su ritmo de adopción de vehículos eléctricos, con cifras de participación que superan a las de muchos países de la región. Según datos de ACAU, en 2025 aproximadamente uno de cada cinco vehículos 0 km vendidos fue eléctrico, un hito relevante para una economía automotriz de tamaño medio.
El porcentaje de vehículos eléctricos vendidos también se compara favorablemente con índices regionales, donde las tasas de penetración suelen ser significativamente menores, salvo en casos excepcionales. Este escenario coloca a Uruguay en una posición de liderazgo relativo en la movilidad sostenible, reflejado por una combinación eficaz de políticas públicas, incentivos fiscales y condiciones de mercado.
El transporte pesado eléctrico acelera y proyecta un 2026 récord
Los camiones eléctricos dejaron de ser una prueba piloto y pasaron a ser una decisión de negocio. En 2025 se comercializaron 89 unidades, con un crecimiento interanual del 72%, consolidando al transporte pesado eléctrico como una categoría estable en el mercado automotor uruguayo.
En total, el año pasado se vendieron 254 vehículos eléctricos pesados: 165 ómnibus y 89 camiones. Aunque el volumen de ómnibus estuvo impulsado por la incorporación de 150 unidades de CUTCSA, el dato relevante es la evolución de los camiones, donde las decisiones responden a criterios de eficiencia operativa más que a políticas públicas.
En ese segmento, Landking lideró las ventas con 33 unidades, en un mercado donde pesan la confiabilidad, el respaldo técnico y la continuidad operativa.
“El empresario del transporte no compra por tendencia, compra por números. Cuando el costo por kilómetro empieza a cerrar mejor que el diésel y el mantenimiento es más previsible, la ecuación cambia”, afirmó Guillermo Novelli, director de Mobility Uruguay.
Según explicó Novelli, el diferencial está en el ecosistema de servicios: “La electrificación del transporte implica garantizar infraestructura, repuestos y capacitación. Nosotros trabajamos con una venta consultiva e incluimos los primeros 100.000 kilómetros de mantenimiento sin costo, puntos de carga rápida exclusivos y monitoreo satelital. El camión tiene que producir, no experimentar”.
La transición abarca toda la logística. En 2025 los utilitarios eléctricos crecieron 58% interanual y superaron las 600 unidades vendidas. Las proyecciones para 2026 refuerzan la tendencia: en enero se vendieron 5.497 vehículos en el país, de los cuales 1.662 fueron 100% eléctricos (30% del total). El mercado estima que este año podrían representar hasta el 50% de las ventas.
Con ahorro en combustible, menor mantenimiento y mayor previsibilidad operativa, el transporte pesado eléctrico aparece como uno de los segmentos con mayor potencial. Más que una alternativa, el camión eléctrico empieza a consolidarse como una herramienta competitiva, y 2026 podría marcar su integración definitiva al negocio logístico.