En el marco del ciclo de marzo dedicado a creadoras, el Teatro Solís estrena “Madres”, una producción propia concebida para la sala Delmira Agustini bajo la dirección de Mariana Percovich y con la actuación de Andrea Arobba. La obra parte de una pregunta tan amplia como incómoda: ¿qué significa ser madre hoy?
En diálogo con CRÓNICAS, Percovich explicó que el proyecto surgió a partir de una convocatoria de la nueva dirección del teatro para crear una pieza original. El encuadre era claro: una producción del Solís, en marzo y para una sala de cercanía. “Madres” fue la respuesta inmediata. “La maternidad es un tema a veces con poco glamour. No es ‘cool’ hacer algo que se llame así”, reflexionó.
Lejos de un abordaje lineal, el proceso creativo incluyó revisar espectáculos anteriores, intercambiar materiales, ver películas, escuchar música y armar playlists. “Vimos todo el corpus de cómo el tema nos rodeaba”, explicó. A partir de allí, decidieron revisar “nuestro rol de hijas, nuestra relación con nuestras madres”, así como la experiencia de Arroba como madre de tres hijos y la propia Percovich, que no tuvo hijos biológicos pero sí —según definió— ha sido “madre artística”.
La obra se estructura en torno a un cumpleaños que abre y cierra la pieza. El público es invitado a esa celebración y presencia aquello que habitualmente queda fuera de escena: “Ve lo que no se ve en un cumpleaños. Las crisis de la madre”. En ese dispositivo, la figura materna es múltiple: “Hay un personaje que de alguna manera es una madre uruguaya, pero puede ser muchas; por momentos puedo ser yo, por momentos pueden ser nuestras madres”.
La participación del público es central, aunque no en un sentido convencional. “No es participación en el sentido de pasar y hacer la morisqueta; no. Desde tu silla participás y estás adentro”, señaló. De hecho, al ingresar a la sala se invita a los asistentes a escribir frases sobre la maternidad, que luego son integradas en escena.
Con apenas cuatro funciones en esta primera etapa, Percovich expresó su deseo de que el espectáculo tenga continuidad. “Yo sé que las cuatro no van a ser las únicas”, afirmó, convencida de que puede incorporarse al repertorio estable del teatro. “Cuando uno hace cuatro funciones en una sala pública, tiene sentido en la medida que el trabajo quede de repertorio”.
La directora también proyecta instancias de intercambio posterior: “Es una obra ideal para hacer foros, ideal para hacerlo con grupos”. Incluso planteó la posibilidad de que la vean infancias y jóvenes: “No creo en eso de teatro para adultos y teatro para niños. Las infancias tienen una capacidad crítica muy rica”, sostuvo.
Así, “Madres” se configura como un espacio de encuentro donde lo íntimo se expone sin solemnidad y donde el teatro público, en palabras de Percovich, asume el desafío de “crear piezas de repertorio que el teatro las pueda mover”.