El comunicado de la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) del BCU realizada el martes 3 de marzo, hacía prever que el dato de inflación de febrero (que se conocería un día después -ver página 14-) iba a ser bajo. En dicho encuentro, la autoridad monetaria había resuelto bajar la TPM en 75 puntos básicos, hasta 5,75%, buscando así “consolidar la orientación de la política monetaria que permita la convergencia de la inflación a la meta de 4,5% anual y el mantenimiento de las expectativas alineadas a la misma”.
En el comunicado no se menciona a febrero (el dato aún no estaba publicado), pero ya se advertía que en los datos a enero la inflación había bajado a 3,46%, “acercándose al piso del rango de tolerancia”.
El Copom advertía que la reducción de la inflación en el primer mes del año se había dado “de forma generalizada en sus distintos componentes, destacándose la tendencia descendente de los precios no transables (5,6%), históricamente más rígidos”. Del otro lado de la balanza, se advertía que “los datos de alta frecuencia de actividad económica sorprendieron a la baja” (ver página 12).
Por su parte, las expectativas a dos años consolidaron su alineamiento con la meta: en febrero analistas y mercados financieros convergieron a 4,5%, mientras que las empresas registraron en enero un nuevo descenso hasta 5%.
Incertidumbre global
Al analizar el escenario internacional, el comunicado del Copom advierte que “persisten los factores estructurales que han favorecido la debilidad del dólar en los últimos meses”, aunque “los acontecimientos del último fin de semana en Medio Oriente dieron lugar al fortalecimiento actual, característico en este tipo de episodio”. “Asimismo, este escenario geopolítico impulsó la suba en los precios de la energía, en particular del petróleo, ante el riesgo de interrupciones en el abastecimiento, en un contexto de elevada incertidumbre respecto a la escalada del conflicto”, describe el comunicado.
La incertidumbre que genera el conflicto hace que los riesgos sobre la inflación luzcan ahora más balanceados, según el comité, aunque se advierte que “actualmente el riesgo más relevante sigue siendo que la inflación se ubique por debajo de la meta en el horizonte de política monetaria, asumiendo que los efectos inflacionarios derivados del conflicto no se prolongarían significativamente en el tiempo”.