La industria tecnológica uruguaya se encuentra en una encrucijada donde el potencial a largo plazo choca con las asperezas del presente macroeconómico. Amílcar Perea, presidente de la CUTI, definió la coyuntura como un "momento complicado por el tema competitividad", aunque subrayó que el sector mantiene un "futuro realmente brillante" y una oportunidad enorme por delante. En este marco, la cámara ha iniciado una agenda de trabajo con el Ministerio de Economía y el Ministerio de Industria para abordar líneas de acción conjuntas.
Durante estos encuentros, el directivo planteó la preocupación central por el atraso cambiario. Desde la CUTI se reclama al gobierno "políticas activas en materia monetaria" que defiendan la competitividad del peso y eviten que el dólar continúe cayendo por encima de la tendencia global. Perea señaló que, si bien el margen de maniobra sobre el dólar es limitado, existen otras herramientas de alivio que deben optimizarse, como la promoción de la innovación y la revisión de costos excesivos para acceder a mercados externos.
Uno de los puntos más críticos es la relación comercial con Brasil. Actualmente, exportar servicios al país vecino es una tarea casi imposible para las empresas locales debido a la carga impositiva. "Hoy, para el sector servicios es prácticamente imposible vender a Brasil, porque se retiene cerca de un 40% del monto bruto facturado". Para sortear este escollo, la CUTI apuesta al desarrollo del parque tecnológico binacional en Rivera anunciado recientemente por la Presidencia. Esta herramienta permitiría a las firmas uruguayas ingresar al mercado brasileño "evitando un montón de costos" y cerrando acuerdos que abran oportunidades significativas para el sector.
La IA como aliada
La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una simple tendencia para convertirse en el eje de la reconversión de las empresas tecnológicas en Uruguay. Perea sostuvo que, tras una fase inicial de incertidumbre, el sector ha encontrado el ritmo de adopción necesario para mejorar su competitividad operativa. "Estamos empezando a llegar al punto de inflexión donde hasta ahora la IA estaba siendo un problema que impactaba nuestro modelo de negocios; ahora está empezando a generar ese modelo de apalancamiento para mayor productividad".
Así, la tecnología está acelerando el pasaje de un modelo de venta de servicios (horas hombre) hacia uno basado en productos de software. Esta transición, que la cámara impulsa desde hace años, resulta "más necesaria, pero también más fácil y más rápido" gracias a las capacidades de automatización y generación de conocimiento que ofrece la IA.
Respecto a la reciente comitiva empresarial a China, Perea aclaró que el gigante asiático no es visto necesariamente como un mercado para exportar software tradicional, sino como un ecosistema de complementación. El objetivo es "complementar la tecnología de las empresas chinas con las capacidades tecnológicas uruguayas", colaborando en áreas como IA, logística y sistemas de pagos para facilitar el desembarco de firmas globales chinas en Latinoamérica.
El mercado laboral TIC ha elevado la vara de exigencia. Perea explicó que las empresas hoy requieren una formación mucho más sólida que en el pasado. "Antes, con una persona que hacía un bootcamp de tres o seis meses podíamos incorporarla rápidamente; hoy necesitamos perfiles con mayor nivel de formación". La demanda de perfiles con preparación básica ha caído, dando lugar a una búsqueda de profesionales con "continuidad educativa".
En este contexto, y en el marco del mes de la mujer, la CUTI refuerza su iniciativa "Techy por el día". El programa busca que niñas y adolescentes visiten las empresas, entiendan los procesos de trabajo y se motiven a optar por carreras tecnológicas. Perea destacó que el 70% de las empresas de la cámara son pymes de unas 20 personas, fundadas por jóvenes que emprendieron tras adquirir buenas prácticas en compañías más grandes. "Es espectacular lo que hacen nuestras chicas y nuestros chicos con su talento", concluyó, reafirmando que la tecnología es hoy una habilidad básica, comparable a un idioma o al trabajo en equipo.