Entrevista
Gabriela Mordecki, economista e integrante del Instituto de Economía de Udelar
“Los gastos están comprometidos y los ingresos no van a reaccionar como se esperaba por la falta de crecimiento”
Si la economía no crece al ritmo pautado por el gobierno en la Ley de Presupuesto, se deberán tomar “algunas decisiones” para contener el déficit fiscal, según Gabriela Mordecki. En entrevista con CRÓNICAS, la economista destacó que la economía crecerá por debajo de lo esperado, “salvo que aparezca algún proyecto de inversión incierto”. Por otro lado, afirmó que el aspecto que más preocupa al Ejecutivo sobre la baja de la inflación es la menor recaudación.
Fecha de publicación: 20/03/2026
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Por:
Redacción

-¿Qué dejó 2025 en materia económica a su entender?

-El año 2025 fue de más a menos. Empezó con bastante impulso de crecimiento, pero se fue enfriando de a poco. La situación internacional, con la presidencia de Donald Trump y sus anuncios pusieron un freno a la posibilidad de novedades en materia económica y creo que eso condicionó, en parte, esta trayectoria. Influyó la incertidumbre, más que los hechos. Si bien los anuncios fueron hacia adelante y hacia atrás, eso afectó el clima de negocios mundial y luego se vio una continuidad en las guerras, sobre todo en este momento. Además, fue un año de presupuesto, difícil para el gobierno dado que no tenía las mayorías necesarias en el Parlamento, como sucedió en anteriores administraciones, lo que consumió tiempo del gobierno y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), porque tuvieron que sentarse a negociar para poder llevar adelante parte de su presupuesto. Hay sectores que estuvieron relativamente bien durante 2025, como el sector agropecuario o el turismo. El comercio, por su lado, empezó a recuperarse de a poco del efecto que generaron los precios bajos en Argentina durante varios años, pero padeció el efecto Temu, que fue otro golpe. Tenemos distintos sectores que, por alguna u otra cosa, sufren un poco por la situación internacional, lo que enlenteció la economía y veremos en unos días cuales son los datos del Producto Interno Bruto (PIB). El indicador de avance que tenemos ahora del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) muestra ya dos trimestres seguidos de caída desestacionalizada y la economía podría haber entrado en recesión técnica, pero no quiere decir que estemos en una situación difícil. Pero si la economía se enlentece, lo que trae son problemas para las cuentas públicas de cara al 2026. Si el crecimiento es menor, las proyecciones que se habían realizado no se van a cumplir.

-¿Fue un error centralizar las esperanzas en el crecimiento a la hora de planificar el quinquenio y que la trayectoria fiscal estuviera atada al desempeño del PIB?

-No, yo creo que fue una apuesta con la información que existía hasta ese momento. Las proyecciones de los analistas del Banco Central del Uruguay (BCU) coincidían con las del gobierno; tal vez eran levemente menores, pero la realidad fue la que hizo que esas proyecciones se recortaran. Y en 2026 empezamos con una sequía, que habrá que ver de qué forma se verán afectadas las zafras de verano, las exportaciones y parte de la industria. Ahora tenemos una nueva guerra que eleva los precios del petróleo y de los fertilizantes, que no son buenas noticias para el gobierno. Pero me parece que son cosas imposibles de prever. Se habrán hecho escenarios de mínima y de máxima, y supongo que esto será el escenario del medio, pero muchas veces la realidad sorprende. Y eso el presupuesto lo contempla, porque incluye la incertidumbre dentro de las nuevas cuestiones a mirar, y lamentablemente nos sorprendió para mal la realidad y habrá que hacer los ajustes necesarios.

-En el hipotético caso que la economía no crezca al ritmo esperado por el gobierno, ¿cree necesario la implementación de ajustes fiscales para satisfacer las demandas y frenar el déficit?

-No sé si llamarle ajuste fiscal, pero algunas decisiones van a tener que tomarse, porque si no el déficit va a volver a subir, porque los gastos están comprometidos, pero los ingresos no van a reaccionar en la medida que se esperaba por esta falta de crecimiento. Habrá que ver por dónde apunta el MEF y seguramente algún tipo de ajuste tendrá que hacer, en los gastos o en los ingresos. Por el lado de los ingresos parece difícil, luego de las polémicas que hubo, porque, además, para aumentar impuestos, se necesita aprobación parlamentaria. Entonces, lo que queda en las posibilidades del MEF es recortar algunos gastos, para privilegiar gastos estratégicos. Supongo que en esto estarán trabajando, en ver cómo se puede ajustar para que el déficit no repercuta tanto. Otro tema en el que se pueden profundizar avances es en el hecho que la Dirección General Impositiva (DGI) se comprometió a mejorar la eficiencia del gasto, que es un tema de mayores controles, pero hay que ver los resultados.

-¿De qué manera influyen los niveles actuales de inflación en lo estipulado por las pautas de negociación salarial, que estarán vigentes hasta 2027?

-Hay un punto que al gobierno le preocupa más de la inflación baja, que es la recaudación. Otro factor que afecta a la baja en este tema es la baja inflación, porque la trayectoria de los ingresos, vinculado sobre todo al IVA, están basados en una inflación de 4,5%. Actualmente, la inflación está en 3,1% y eso hace que los ingresos bajen. Por otro lado, también tienen un efecto sobre el salario real, que más allá de que en la última ronda se consideraron ajustes más bajos, la inflación sorprendió a todos siendo más baja todavía. Creo que lo que el gobierno quería era avanzar hacia la desindexación y la inflación tan baja muestra que realmente ahí hay un efecto. Si se miran algunos incrementos de precios vinculados a los salarios, que ya se vieron en febrero, realmente la menor inflación ha impactado en los menores incrementos de precios asociados a incrementos salariales. Eso se ve cuando se mira el Índice de Precios al Consumo (IPC) lo que ocurre con la educación, que es un rubro típico donde se traslada al inicio de las clases el incremento de los salarios y de la inflación. Y, por lo menos en febrero, sorprendió con valores bastante por debajo de lo que había sido el mismo mes de 2025. La parte de la baja inflación que más preocupa es el apartado de la menor recaudación.

-Recientemente el BCU recortó 75 puntos básicos de la tasa de interés. En este contexto incierto que impone la guerra y con un dólar subiendo, ¿qué escenario se avizora en cuanto a la inflación?

-Primero, hay que ver lo que ocurrió con la inflación en marzo. Por lo que hemos visto en las proyecciones que han aparecido, se mantiene y todavía los últimos aumentos no impactan del todo. Y, a mi entender, no se puede estar cambiando la tasa todos los meses para un lado y para el otro. Dado que la inflación está baja y lo que expresa el comunicado del Comité de Política Monetaria es preocupación por hacer una política más expansiva, debido al menor crecimiento, creo que la tasa debería, por ahora, mantenerse en estos niveles. 

-¿Cómo impactan los altos niveles de incertidumbre que impone la guerra en Medio Oriente en Uruguay?

-El escenario es negativo, porque más allá de la guerra en sí, la incertidumbre que la rodea y el hecho de que sea una guerra entre varios países, con la situación del estrecho de Ormuz y la problemática del petróleo que obligó a Estados Unidos a tomar otras medidas, como permitir a Rusia que venda petróleo, es complejo. Esto, para Uruguay que es importador de petróleo, son malas noticias. Veremos hacia adelante cómo repercuten los impactos en los distintos sectores y en las decisiones que toman los productores. Por otro lado, hay que tener en cuenta la presión de Estados Unidos sobre países de América Latina para que participen conjuntamente con los temas de la guerra, lo que genera un clima opaco entre los propios países de la región y los negocios no escapan a ello. A su vez, los exportadores están experimentando una mejora del tipo de cambio y ese tal vez sea el efecto que para otros países será más problemático, pero para Uruguay, algo que era un reclamo de ese sector, algo aflojó. En la relación con los demás países, todos tienen aproximadamente la misma tendencia en este sentido. En definitiva, vamos a crecer menos de lo que se había proyectado, salvo que aparezca algún proyecto de inversión incierto. 

“El único factor positivo, que hay que ver si se concreta, es la entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea”

-¿Qué escenario económico se plantea de cara a los próximos años?

-La base agropecuaria de Uruguay es la base productiva. Está, por un lado, amenazada por la sequía, que es un factor que persiste y es algo negativo. Lo mismo ocurre con el comercio a nivel mundial. El único factor positivo, que hay que ver si realmente se concreta, es la entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Si algunas cosas de este acuerdo empiezan a funcionar, habrá un mercado interesante en donde se podrán expandir algunos sectores de nuestra economía y es un factor importante a tener en cuenta. También hay otros acuerdos comerciales de los que se está empezando a hablar, y en este apartado aparecen algunas novedades interesantes. Sin embargo, en lo que refiere a inversiones y proyectos, todavía están por iniciarse y, cuando eso pase, se verá el impulso que traerán distintos sectores, como la construcción. Aún no hay demasiada claridad en el horizonte como para trazar una línea clara de hacia dónde ir.

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Gabriela Mordecki
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