Entrevista
EN HYATT CENTRIC
Bordaberry: “No creo que Uruguay tenga que alinearse con China ni con EEUU, debería estar por debajo del radar”
Bordaberry considera que Uruguay debe ingresar “como sea” al Escudo de las Américas y que el “partido” a nivel internacional se juega entre China y Estados Unidos. Sin embargo, según aclaró en entrevista con CRÓNICAS, no considera que Uruguay deba alinearse ni con Estados Unidos ni con China, sino que debería mantenerse “debajo del radar”. Por otro lado, afirmó que el sistema político está desconectado de los verdaderos problemas del país, y que quiere “defender y rescatar” la posibilidad de decir que una propuesta es buena sin importar quién la proponga.
Fecha de publicación: 27/03/2026
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Pedro Bordaberry, senador del Partido Colorado
Por:
Mateo Castells

Menú: En el restaurant Plantado, ubicado en la planta baja del Hyatt Centric, el entrevistado degustó ensalada César, que acompañó con agua con gas. De postre, optó por helado.

-Las encuestas muestran que los niveles de desaprobación que tiene el gobierno son altos, pero también evidencian que ocurre algo similar con la oposición. ¿A qué atribuye ese descontento de la población con el accionar de la oposición?

-No podés trabajar en la política mirando la encuesta. Porque si trabajás mirando la encuesta, traicionás tu propia forma de encarar las cosas.

-Pero son un termómetro de lo que siente el electorado.

-Sí, pero son un termómetro para los años en los que tenés que juntar los votos. Si resulta que vas a tomar las decisiones que hay que tomar según la encuesta de popularidad, estás perdido. Obviamente que es un problema y yo no lo veo como un tema de gobierno y oposición, sino de sistema. Y me parece que eso se debe a que hay una desconexión del sistema político con los verdaderos problemas del Uruguay. El sistema político se pelea por Cardama, por Cuba y Estados Unidos y no por el tema de la seguridad y el empleo. Al uruguayo le preocupa la economía y la seguridad y si el gobierno y la oposición se están peleando por Cardama, la gente dice “loco, ocupate de mí”. Eso es lo que me parece a mí y no los entiendo. 

-Hay un ida y vuelta marcado entre oposición y oficialismo. Quedó evidenciado con el caso Cardama, con las cinco interpelaciones que se llevaron a cabo en 2025 y recientemente se manifiesta en cómo el Frente Amplio (FA) marcó la cancha con el caso Ojeda. ¿Hasta qué punto la sociedad tolerará esta forma de hacer política?

-Depende del sistema político. Yo planteé interpelar al ministro del Interior, Carlos Negro, y me dio mucho trabajo llevarlo adelante. En cambio, el llamado al ministro Fratti, por la designación de los directores departamentales, salió en dos minutos. Creo que es una cuestión del sentido de la urgencia de los temas, que me parece que no se está teniendo. Yo trato de tenerlo. Hablo de economía, empleo, inserción internacional. Para mí esos son los problemas. De repente, para otros el problema es Cardama y se lo respeto, pero para mí son estos.

-¿En qué temas ve que existen diferencias dentro de la oposición?

-Yo no puedo decir que tengo diferencias, porque planteé el tema seguridad y todos me lo votaron. El Partido Nacional (PN) dijo que sí de entrada y el Partido Colorado (PC) compartió la interpelación.

-Pero, ¿no identifica una diferencia marcada entre su forma de hacer oposición y la de otros legisladores opositores?

-No quiero hablar de los demás, pero creo que hay un problema muy vinculado a la comunicación de las redes sociales. Cuando la política está influenciada por las redes y sus dinámicas, es complicado. Antes, al político se lo reconocía cuando se lo escuchaba por la profundidad de lo que decía y el grado de convencimiento que tenía. Y el político sentía que eso se veía reflejado en votos. Hoy en día se pasan viendo cuántos retweets, likes y views tienen. A mí eso no me importa, a mí me importa tratar de mejorar las cosas. Y esa dinámica lleva a que, cuando algo viene de una persona del otro lado, tengas que decir que es malo, y cuando viene de tu lado, tenés que decir que es bueno. Y eso cercena la capacidad de razonamiento. Esa es la cultura de la sociedad actual, que divide y hace tomar partidos. Si viene algo del FA que está bien y lo apoyás, enseguida te señalan como vende patria. Yo todavía razono frente a estos obtusos. Hoy se ataca el razonamiento. De repente estoy equivocado, pero quiero defender y rescatar la posibilidad de decir que algo es bueno, sin importar quién lo proponga. Todos proponen cosas buenas y cosas malas.

-Teniendo en cuenta esto que usted define sobre su posición de aceptar propuestas e ideas que entienda como buenas sin importar de quiénes vengan, ¿qué ocurre con la discusión actual acerca de la designación de un fiscal de Corte efectivo?

-Con nosotros hablaron siempre. Y siempre dijimos lo mismo, que estábamos dispuestos a conversar. Capaz nos traían al súper fiscal. Ahora, siempre fuimos claros. Recibimos la propuesta, la vamos a conversar en la interna de nuestro partido y en la coalición. Pero no se puede decir que yo de esto no hablo. Si no hay diálogo, el sistema político no funciona. Pero cuidado, yo no me voy a cortar solo y no voy a elegir algo yo solo, porque es un tema institucional demasiado grande como para no conversarlo con el resto.

-¿Ve posible destrabar esta situación de la fiscal de Corte a la brevedad, teniendo en cuenta la importancia que tiene el tema para el país?

-La reforma del Código del Proceso Penal (CPP) fue un desastre. Antes de la reforma, nadie conocía a los fiscales. Y ahora, Gustavo Zubía es colorado, Gabriela Fossati es blanca y Jorge Díaz es del FA. Ellos ya lo eran. Pero ahora resulta que todo el mundo está tildando a la Fiscalía como una cosa de color político. El fiscal es como el juez, no importa qué votan, importa que sean imparciales. Y cuando los partidos se empiezan a pelear por poner o sacar a un fiscal, el mensaje es esto que menciono. 

-¿Al fin y al cabo ese no es el problema central? Ponerse de acuerdo con una persona para que sea fiscal de Corte no es fácil por los tintes políticos.

-Por eso nosotros proponemos que, en lugar de un fiscal de Corte, haya un triunvirato. Porque una sola persona tiene demasiado poder. La función que se les dio en el nuevo CPP a los fiscales lleva a que ahora resulta que llevar a alguien a declarar a Fiscalía es un trofeo. 

-Pone foco en los problemas de seguridad. ¿Usted cómo atacaría esta problemática?

-En primer lugar, al asumir en el Ministerio del Interior, tendría un plan. Creo que cuando se asume en un ministerio, lo primero que hay que tener es un plan. Más si empieza un gobierno. No puede ser que tu plan sea hacer un plan. No te podés pasar un año y pico construyendo un plan. Lo segundo, son claros los carriles sobre los que hay que trabajar. Las cárceles y la reincidencia que hay en Uruguay es un tema complejo. Las cárceles no rehabilitan, sino que educan en el delito. Lo primero que hay que hacer es poner al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) por fuera del Ministerio del Interior y por fuera de la policía. El 1º de marzo de 2025 le mandamos el proyecto de ley del INR al ministro Negro. Cuando vino en setiembre le preguntamos por este tema y nos dijo que tenía un borrador y que lo iba a presentar. En enero le volvimos a preguntar y dijo lo mismo, pero todavía no lo presentó. Hay un tema de sentido de la urgencia. Otro tema importante es el narcotráfico. Acá hay un problema grave y es parte de nuestro temor hoy. Entre el 2000 y el 2005 Estados Unidos llevó a cabo el Plan Colombia en ese país. El problema es que cuando se combate a los narcotraficantes no son eliminados, sino que se desplazan. Entonces, los carteles se desplazaron a México, Centroamérica, Venezuela, Brasil y llegaron a Uruguay. Nosotros en el 2005 lo advertimos. Y ahora, el Escudo de las Américas, más allá de lo ideológico, es lo mismo. Si resulta que va a trabajar en esto Argentina, Paraguay, Bolivia, Ecuador y Chile, en coordinación con Estados Unidos, y nosotros no estamos, vamos a ser candidatos a los desplazamientos de los narcos. Hay que meterse como sea en el Escudo de las Américas.

-¿Ingresar al Escudo de las Américas no puede tener consecuencias a nivel geopolítico? ¿Qué pasa si Trump pierde apoyo en Estados Unidos después de las elecciones de medio término y la guerra en Irán lo termina desfavoreciendo? Pensando, principalmente, en que China y Europa van a estar mirando.

-Hoy hay un partido que se está jugando entre China y Estados Unidos. Ese es el partido a nivel internacional, el resto son jugadores secundarios. Cuando las potencias están en guerra no escuchan razones, miran al costado y ven quién está con ellos. No creo que Uruguay tenga que alinearse con ninguno de los dos, creo que debería estar por debajo del radar. Al final del día no me importa si es Estados Unidos o China, a mí me importa Uruguay. Además, creo que Uruguay es occidental. 

-¿Integrar el Escudo de las Américas no es alinearse?

-Tanto como viajar a China.

“Pasamos de la esperanza que da todo nuevo gobierno a la preocupación muy rápido”-¿Cómo ve el rumbo de este gobierno?

-Lo defino en una palabra: preocupación. Pasamos de la esperanza que da todo nuevo gobierno a la preocupación muy rápido. Y la preocupación está en tres áreas demasiado importantes para el Uruguay. Nosotros tratamos de ayudar y vamos a seguir tratando de hacerlo, pero para bailar el tango se necesitan dos. Preocupación en el tema de seguridad, la economía y la inserción internacional, que son tres áreas demasiado importantes de la vida del país. Se puede discrepar de lo que hace el ministro de Ganadería o el de Industria, pero estas tres cosas son pilares de la política de un gobierno. Un país como Uruguay mira hacia afuera y depende del exterior, dada su estructura agroexportadora. Un país como Uruguay está sufriendo un problema de seguridad y narcotráfico grande como una casa. Y después está el tema de la economía y el trabajo. Y en esos tres grandes temas yo tengo una preocupación enorme. En estos 12 meses pasé de la esperanza de que se podía hacer cosas a la preocupación del camino que estamos teniendo.

 

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Pedro Bordaberry
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