Sociedad
“Si Uruguay no cambia, tendrá menos empleo”, advierten empresarios tras expansión de la economía paraguaya
Crecimiento de Paraguay pone a Uruguay ante el desafío de repensar su modelo
Paraguay creció 6,6% de su PIB en 2025, un avance que comienza a incidir en decisiones empresariales y obliga a Uruguay a revisar su modelo económico. Analistas consultados por CRÓNICAS advierten que la brecha de costos y un mejor clima de negocios atraen inversiones. El vicepresidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara, alertó que “empresas se están trasladando por competitividad”; el economista Agustín Iturralde sostuvo que “no alcanza con ser estables”; y la asesora de la Cámara de Comercio, Ana Laura Fernández, señaló que el país “ha quedado rezagado” en reformas clave.
Fecha de publicación: 10/04/2026
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Por:
Agustina Gómez

El último informe emitido por el Banco Central de Paraguay mostró un crecimiento del 6,6% de su PIB en 2025. Un escenario que no solo atrae capitales internacionales, sino que también comienza a captar el interés e influir en las decisiones de empresas uruguayas. En este contexto, el vicepresidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara, lo definió como “una situación que tiene que servir para repensar la realidad empresarial de Uruguay”.

Por su parte, el economista del Centro de Estudios para el Desarrollo, Agustín Iturralde, sostuvo que “Paraguay está haciendo los deberes: combina costos más bajos con políticas activas de atracción de inversiones, baja carga impositiva y mejoras institucionales”. A su entender, existen diferencias estructurales que hacen que el modelo paraguayo no sea “un modelo a imitar”, sin embargo, el proceso que atraviesa ese país “es muy atendible”.

Desde el sector industrial advierten que ya no se trata solo de inversiones en el agro, como ocurría una década atrás, sino de un fenómeno más amplio que abarca distintas actividades productivas. “Empresas que pueden trasladarse a Paraguay lo están haciendo por un tema de competitividad”, afirmó Murara.

El ejecutivo remarcó que los diferenciales en costos energéticos, tributarios y laborales pesan cada vez más en la toma de decisiones. “Paraguay tiene energía, combustible e impuestos mucho más baratos, y eso a la larga se va pagando con empresas y con empleos”, manifestó.

Un nuevo mapa de competitividad

El fenómeno se inscribe en un contexto regional más dinámico, donde varios países avanzan en reformas para mejorar su clima de negocios. Para la asesora de la Cámara de Comercio, Ana Laura Fernández, las tradicionales ventajas con las que contaba Uruguay, ya no son exclusivas. “Los países de la región han ido mejorando su entorno de negocios y eso hace que hoy sean más atractivos para las inversiones”, explicó.

Fernández sostuvo que, durante años, Uruguay se posicionó como un destino confiable gracias a su estabilidad institucional, seguridad jurídica y crecimiento sostenido. Sin embargo, ese diferencial comenzó a achicarse. “Uruguay se ha quedado rezagado en algunas reformas y eso reduce los diferenciales que tenía”, expresó. El resultado es visible: “Las inversiones están corriendo hacia otros destinos”, manifestó.

Por su parte, Iturralde dijo que el cambio de escenario implica revisar supuestos que durante años funcionaron como base del modelo económico local. “No alcanza con ser estables ni prolijos. Eso hoy es una condición necesaria, pero no suficiente, porque otros países también están compitiendo”, afirmó.

El economista advirtió que Uruguay enfrenta un problema más profundo. “El país está teniendo un problema estructural de atracción y retención de inversiones”, expresó. En particular, señaló que el país tiene dificultades para competir en actividades intensivas en mano de obra, donde Paraguay logró posicionarse con ventajas claras.

Principales factores en alerta 

Según los especialistas, la brecha de costos es uno de los factores centrales. Uruguay se mantiene como una economía cara para producir y para vivir, impulsada por una combinación de presión fiscal, costos energéticos elevados y rigideces regulatorias. 

En ese sentido, Iturralde planteó que, dado que no es viable competir a través de una baja de salarios, el foco debería estar en otros factores productivos: “Como no podemos competir bajando salarios, tenemos que mejorar otros factores como la energía, la regulación laboral y la apertura”, señaló. Entre los aspectos a revisar mencionó el costo de la electricidad, la estructura tributaria, las relaciones laborales y las trabas burocráticas que encarecen la actividad económica.

Fernández coincidió en que hay margen para actuar tanto en el plano macro como microeconómico. “Es cada vez más urgente avanzar en reformas para mejorar la competitividad y el entorno de negocios”, afirmó. Entre los puntos críticos mencionó la necesidad de adaptar el mercado laboral a las nuevas dinámicas, reducir costos regulatorios y mejorar la eficiencia en los procesos de habilitación y control.

El mercado de trabajo aparece como un eje clave. Según la asesora, no se trata de recortar derechos, sino de “hacer un mercado laboral más adaptable al mundo actual” y evitar que las regulaciones se conviertan en un obstáculo para la generación de empleo. A esto se suman los costos logísticos, energéticos y las barreras a la competencia en distintos sectores.

“Uruguay o cambia o va a quedar con menos empleo, por lo menos en la industria”, alertó Murara. El dirigente remarcó que la pérdida de competitividad no solo afecta a las empresas, sino también a la calidad del empleo, ya que la industria genera puestos de trabajo con mayor capacitación y mejores salarios.

Los analistas coincidieron en que el desafío es amplio y requiere una agenda de reformas que abarque múltiples dimensiones. También implica revisar el equilibrio fiscal y el nivel de gasto público, factores que inciden en el tipo de cambio y en los costos generales de la economía.

Más allá de las diferencias entre ambos países, el avance de Paraguay funciona como un espejo incómodo para Uruguay. “Es un llamado de atención: un país históricamente más pobre está creciendo y volviéndose más competitivo que nosotros en algunos sectores”, resumió Iturralde.

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