Financiado por el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y con apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el proyecto funciona como una plataforma de diálogo entre trabajadores, empresarios y el Estado, con una mirada de mediano y largo plazo.
En ese marco, en conversación con CRÓNICAS, Eduardo Burgos, director del proyecto por el PIT-CNT, resaltó la articulación y afirmó que “es la primera vez que el PIT-CNT y la CIU se ponen de acuerdo con una mirada estratégica de desarrollo”.
El proceso comenzó hace más de un año, a partir de proyectos que ambas organizaciones venían impulsando por separado. “Estos proyectos los podríamos haber hecho cada uno por su lado, pero entendimos que tenía más fortaleza, visibilidad e impacto si lo hacíamos conjuntamente”, explicó.
Además, destacó el diferencial del caso uruguayo en la región y señaló que, según le transmitieron representantes de organismos internacionales, “esto que logran ustedes no pasa en la región. Es decir, en la región no se juntan las partes o, si se juntan, termina mal”.
Uno de los motores del proyecto es la fuerte caída del empleo industrial. Según el director, “se perdieron cerca de 8.000 puestos de trabajo directos en los últimos tres años”. En un sector que genera alrededor de 250.000 empleos entre directos e indirectos —según la Dirección de Estudios Económicos de la CIU (2026)—, la evolución del trabajo se ha convertido en un eje central del debate.
Frente a este escenario, el objetivo es generar propuestas concretas a corto plazo. “En el primer trimestre del año que viene estaríamos generando una hoja de ruta que permita acercarles al sistema político, a los privados y a las organizaciones sociales por dónde creemos que podríamos ir en la generación de puestos de trabajo de calidad”, adelantó.
Uno de los desafíos centrales es vincular mejor formación y empleo. “Inefop tiene una currícula muy grande de cursos, pero lo que está faltando es trabajo. Los compañeros se forman, pero después eso no se refleja en la inserción laboral”, apuntó.
En ese sentido, insistió en proteger la industria existente y mejorar su competitividad. “Primero hay que parar el sangrado del cierre de empresas y de las que se van al exterior”, alertó, y agregó que “no podemos competir en cantidad, sino en calidad”.
También valoró el rol del Estado como dinamizador, especialmente a través de las compras públicas. “Si no le damos una mirada social al tema, lo que ahorramos en una licitación lo vamos a pagar en asistencia social”, explicó.
Capacitación y cambio tecnológico
El proyecto pone especial atención en las transformaciones tecnológicas del sector, con un enfoque que parte de un diagnóstico conjunto entre trabajadores y empresarios para identificar necesidades de capacitación y avanzar luego en un estudio sobre las grandes tendencias. En ese marco, el entrevistado identificó un déficit en el ámbito educativo y señaló que “lo primero que tenemos que fortalecer es la culminación de ciclos educativos”.
A su vez, describió un cambio estructural en el trabajo industrial. “Ya no ves al trabajador al lado de la máquina, es todo controlado remotamente desde un tablero”, explicó. Aunque la tecnología para el sector es bienvenida y “no se la va a frenar", el gran desafío pasa por la formación.
Foro de expertos y desarrollo territorial
Como parte de la iniciativa se creará un espacio de planificación estratégica de largo plazo: el Foro de Expertos. Este ámbito, que contará con el monitoreo del economista y exdirector nacional de Industria, Sebastián Torres, busca pensar la política industrial al 2050. “Le queremos solicitar a la OIT que acompañe el lanzamiento; el secretario general del organismo visitará Uruguay entre el 3 y el 5 de mayo y queremos aprovechar esa instancia”, anunció.
El proyecto también tendrá una fuerte impronta territorial. La idea es recorrer el interior y dialogar con las fuerzas vivas sobre dónde instalar empresas y qué se necesita. En particular, se destacaron las oportunidades en el norte del país. “Rivera es un lugar que nos desvela por el corredor interoceánico que se va a construir a 160 km; es una oportunidad para exportar desde allí y sentar las bases de una producción genuina”, afirmó.
Finalmente, subrayó la necesidad de avanzar en cadenas de valor más sofisticadas. “No puede ser que solo exportemos materia prima. Tenemos que colocarles mayor valor agregado a esos productos”, concluyó.