En un mundo marcado por tensiones económicas y geopolíticas sin precedentes, Uruguay enfrenta el desafío de sostener su inserción comercial en un entorno cada vez más complejo. La escalada en Medio Oriente y el resurgimiento del proteccionismo en Estados Unidos han incrementado la incertidumbre del comercio exterior global. Para Uruguay, un país pequeño y abierto, el acceso a nuevos mercados es clave. En los últimos meses el país avanzó en diferentes frentes de negociación que podrían abrir nuevas oportunidades para su oferta exportadora.
Los organismos internacionales confirman el deterioro del panorama global. Según el informe Perspectivas y Estadísticas del Comercio Mundial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el comercio mundial de mercancías creció 4.6% en 2025, por encima de lo previsto a comienzos de ese año. Fue impulsado, principalmente, por productos vinculados a la inteligencia artificial (IA). El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte en su informe de Perspectivas de la Economía Mundial de abril de 2026 que la guerra en Medio Oriente puso freno al ímpetu que se esperaba sostener este año, y que proyectaba un crecimiento mundial previo al conflicto de 3.4%. Ahora estima un incremento global de 3.1% para 2026, bajo el supuesto de que el conflicto se mantiene acotado en tiempo, con un leve repunte a 3.2% en 2027. Respecto al crecimiento del comercio mundial, el FMI proyecta que caería del 5.1% al 2.8% interanual en 2026.
El FMI remarca que algunos riesgos pueden afectar el desempeño de la economía mundial: que los conflictos geopolíticos sean más prolongados o profundos, o que resurjan tensiones comerciales. Las economías emergentes y en desarrollo están potencialmente más expuestas a este tipo de turbulencias. Uruguay no queda ajeno a este panorama.
Región
América Latina no queda al margen de este escenario más adverso. Según la Cepal, el comercio regional mantuvo un ligero dinamismo en 2025, pero las perspectivas para 2026 apuntan a una marcada desaceleración. El giro proteccionista de Estados Unidos es un factor que impacta en la región. En su informe de noviembre de 2025 -publicado antes del estallido del conflicto en Irán-, la Cepal señala que si bien los países latinoamericanos enfrentan en promedio aranceles menores que los aplicados a los principales competidores, esa ventaja relativa podría cambiar según la evolución de los saldos comerciales o por factores ajenos a lo económico.
Uruguay
En 2025, las exportaciones uruguayas de bienes totalizaron US$ 13.493 millones, el mayor registro de la última década, con un crecimiento interanual del 5%, según el informe de comercio exterior de Uruguay XXI. La carne bovina fue el principal motor, alcanzando ventas récord el año pasado, impulsada tanto por la mejora de precios internacionales como por un aumento en los volúmenes exportados. En materia de destinos, China se consolidó como el principal socio comercial con el 26% del total exportado, seguida por Brasil (15%), la Unión Europea (14%), Estados Unidos (12%) y Argentina (4%).
En el primer trimestre de 2026, las exportaciones de bienes sumaron US$ 3.158 millones, un 9% más que en el mismo período del año anterior, con la colza y la carinata como sorpresas positivas junto con la carne bovina. En cuanto a los destinos, la Unión Europea, Brasil y China se ubicaron como los principales socios en ese período, representando cada uno 16% del total, seguidos por Estados Unidos con un 12% y Argentina con 4%.
Si bien las exportaciones de bienes continúan siendo predominantes, las exportaciones de servicios representan el 31% del total, una participación relevante y creciente. Según Uruguay XXI, en 2025 las ventas de servicios totalizaron US$ 7.386 millones, un crecimiento del 3% respecto al año anterior. Los servicios globales —principalmente consultoría, tecnología, servicios financieros— fueron el componente principal con US$ 4.145 millones, equivalentes al 56% del total. Dentro de ese segmento, los servicios informáticos y de software sumaron US$ 1.350 millones, con Estados Unidos como destino predominante. Por su parte, el turismo –servicio tradicional- generó ingresos por US$ 2.479 millones. Esto representó un incremento del 16%, con 3.6 millones de visitantes, de los cuales el 61% fueron argentinos.
Principales destinos de las exportaciones de bienes 2025

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Uruguay XXI.
Inserción internacional
En materia de inserción internacional, uno de los hitos más importantes de los últimos meses es la entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Tras más de 25 años de negociaciones, a principios de este año ambos bloques rubricaron el texto. La aplicación provisional del pilar comercial comenzará a regir el 1° de mayo de 2026. Para Uruguay, la Unión Europea es un socio comercial muy relevante: concentra el 16% de las exportaciones de bienes y el acceso preferencial abre oportunidades concretas.
En noviembre de 2025 Uruguay fue aceptado para iniciar el proceso de adhesión al Cptpp, el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, un bloque que reúne a doce países y representa el 15% del PIB mundial. Es un paso significativo, dado que abre la posibilidad de diversificar mercados y afianzar su inserción en la región Asia-Pacífico, pero el camino hacia el ingreso será largo.
La agenda de inserción no termina acá. En septiembre de 2025, el Mercosur firmó un acuerdo de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) —Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza— que se encuentra actualmente en proceso de ratificación. Más allá de eso, Uruguay ha manifestado interés en explorar negociaciones con otros socios, en una estrategia que apunta a diversificar destinos en un mundo comercial cada vez más incierto.
Las perspectivas para el resto del año son cautelosas. Según las proyecciones de Uruguay XXI en su informe mensual de marzo de 2026, las exportaciones de bienes registrarían una caída del 3.1% en el año, totalizando unos US$ 13.162 millones. Dentro de las razones para este pronóstico, el factor principal es el desempeño esperado de la soja —por las condiciones climáticas menos favorables y menores rendimientos— sumado a una reducción esperada de las exportaciones de ganado en pie. Algunos rubros compensarían parcialmente esa caída: la colza proyecta más que duplicar sus exportaciones, y la celulosa muestra una recuperación.
Cabe aclarar que todo escenario proyectado está sujeto a la evolución del conflicto en Medio Oriente, que introduce presiones sobre los costos energéticos y de fertilizantes, con impacto directo en los sectores agroexportadores.