Lo que comenzó en 2019 como un sistema de pasantías convencionales evolucionó hacia la implementación de la educación dual, un esquema en el que la empresa no solo recibe estudiantes, sino que asume un rol activo como “empresa formadora”. En esta nueva etapa, los alumnos se integran a Cutcsa a través del programa UTU Dual, que articula de forma sistemática la formación en el aula con la experiencia en contextos reales de trabajo.
El evento contó con la participación del presidente de Cutcsa, Juan Pablo Salgado; el director de Gestión Académica de UTU, Fernando Ubal; el director de Inefop en representación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Juan Andrés Roballo; y la directora general de UTU, Virginia Verderese. La jornada incluyó una recorrida por los talleres, donde los asistentes pudieron conocer los espacios en los que se desarrollará la formación práctica.
En diálogo con CRÓNICAS, Salgado destacó que el convenio profundiza una experiencia que ya ha dado resultados concretos. Desde 2019, unos 90 estudiantes pasaron por el programa de pasantías de la empresa, y cerca de la mitad se incorporó posteriormente a su plantilla. “Este es un convenio nuevo que tiene como novedad que involucra más directamente a la empresa en la formación”, señaló.
El presidente de Cutcsa subrayó además el valor estratégico de esta iniciativa en un contexto de transformación tecnológica del sector. “Estamos embarcados en cambios como la movilidad eléctrica, que requieren mano de obra calificada. No conocemos un mejor lugar que la UTU para encontrarla”, afirmó. En ese sentido, expresó la aspiración de que los estudiantes “conozcan la empresa por dentro” y la consideren como una opción laboral a futuro.
Desde el plano educativo, Fernando Ubal sostuvo que la educación dual no se plantea como una experiencia puntual, sino como una política que busca institucionalizarse dentro del sistema. En ese sentido, destacó que el objetivo es integrar la capacitación teórica con la práctica laboral en un mismo proceso educativo.
“El gran paso es que las prácticas formativas que se desarrollan dentro de la empresa pasan a ser parte de la formación. La parte técnica y práctica se resuelve en la empresa”, explicó, y agregó que Cutcsa deja de ser únicamente un espacio de pasantías para convertirse también en un ámbito formador.
El ejecutivo señaló además que este tipo de modelos impacta directamente en la empleabilidad juvenil. En los países donde la trayectoria educativa dual está consolidada, indicó, los niveles de desempleo juvenil son significativamente menores. “Cuando la primera experiencia laboral ocurre en un marco formal, las posibilidades de continuidad laboral son mucho mayores”, afirmó.

Por su parte, Juan Andrés Roballo calificó la iniciativa como un hito en la política educativa y productiva del país. “El país tiene un desafío estructural en los niveles de egreso de la educación media y superior desde hace muchos años”, sostuvo, y remarcó que la formación dual implica un mayor nivel de compromiso institucional.
“El modelo exige más que administrar pasantes. Implica que la empresa forme parte de un proyecto educativo común”, señaló, al tiempo que destacó el esfuerzo de Cutcsa al incorporarse a esta modalidad, asumiendo costos operativos y organizativos.
En la misma línea, la directora general de UTU subrayó el valor del trabajo conjunto entre instituciones educativas, empresas y trabajadores. “No se trata solo del compromiso empresarial, sino también del conocimiento que aportan los trabajadores. Ahí radica una de las claves del modelo”, señaló, y definió la experiencia como “los primeros cimientos” para la expansión de la formación dual en el país.
En ese sentido, sostuvo que este tipo de articulación “es un ganar-ganar”, en la medida en que fortalece la formación de los estudiantes, al tiempo que responde a las necesidades reales del sector productivo.
El funcionamiento de la educación dual se apoya en la figura del tutor dentro de la empresa, un trabajador que asume la responsabilidad de acompañar el proceso formativo de los estudiantes en el ámbito real de trabajo.
Durante la actividad se realizó una entrega simbólica de materiales de trabajo, concebidos como una bitácora de seguimiento del proceso formativo, en reconocimiento a esta nueva función. “Ahora estos compañeros van a tener un rol de acompañar educativamente”, señalaron desde UTU, destacando que los tutores no solo supervisan tareas, sino que participan activamente en la formación.
El esquema se complementa con el apoyo de Inefop, que contribuye al financiamiento de las prácticas, permitiendo que los estudiantes puedan desarrollar su aprendizaje aplicado en un entorno laboral real mientras avanzan en su capacitación técnica.