El sondeo, que contó con la participación de aproximadamente 340 ejecutivos de las principales empresas que operan en el país, muestra que la percepción sobre el clima de negocios empeoró por tercera medición consecutiva y ahora predominan las evaluaciones “regulares”, aunque siguen siendo pocos los que lo califican negativamente (9%). A su vez, más de la mitad de los encuestados considera que la situación económica actual es peor que la de hace un año.
Con una mirada al futuro, las proyecciones tampoco son favorables, y más del 40% de los empresarios prevé un deterioro de la situación económica y del clima de inversiones el próximo año. Además, el crecimiento esperado del PIB se ubicó (en promedio) por debajo de 1,5% tanto para 2026 como para 2027, mientras que la expectativa de crecimiento económico dentro de “3 o 4 años” volvió a corregirse a la baja y promedió un 1,5% (prácticamente la mitad de lo que se proyectaba en 2021).
La nota positiva en materia económica la marcaron las expectativas de inflación, que volvieron a retroceder tanto para el corto como para el mediano plazo. Es prácticamente generalizada la percepción de que la inflación permanecerá dentro del rango de tolerancia del BCU (3% a 6%) en 2026 y 2027, e incluso más del 80% la ubica allí para el plazo de “3 o 4 años”. En ese horizonte, casi dos tercios de los empresarios espera una inflación por debajo de 5% (frente a 20% a inicios de 2025), aunque aún son relativamente pocos (alrededor de un cuarto) los que la proyectan por debajo de 4%, referencia relevante para la discusión sobre una eventual reducción de la meta puntual de inflación.
La propia empresa
En cuanto a la percepción sobre la marcha de sus propias empresas, también se evidenció un enfriamiento, pero menor al referido al entorno económico. La proporción de encuestados que percibe una situación peor que un año atrás no es elevada en comparación con años anteriores (algo arriba del 20%) y cerca del 60% no visualiza cambios en los próximos meses. En tanto, sigue habiendo una porción relevante de empresarios que espera aumentos en la producción e inversión de sus empresas (39% y 34%).
En materia de empleo, sigue primando la cautela. Más de la mitad no prevé cambios en sus plantillas y son algo más los que anticipan reducciones (23%) que los que esperan aumentos (20%). Este balance levemente negativo es consistente con un entorno de baja o nula creación de empleo, aunque partiendo desde niveles récord de ocupación en Uruguay.
La valoración sobre la rentabilidad y competitividad de las empresas es en general positiva o regular (solo 11%, en cada caso, las califican como “mala” o “muy mala”). Sin embargo, desde esos niveles, apenas un cuarto de los ejecutivos espera que la rentabilidad aumente el próximo año (mínimo desde 2020) y un 87% identifica factores que afectan la competitividad, liderados por los costos salariales.
Más de la mitad de los empresarios no aprueba la gestión del gobierno
Respecto a la evaluación del accionar del gobierno, se observó un deterioro respecto a las últimas dos mediciones, cuando se relevaban los “primeros pasos” de la administración. En ambas instancias predominaba una postura neutral, mientras que actualmente hay un 57% de empresarios que no aprueban la gestión. En ese sentido, el entorno luce peor que el observado al cabo del primer año del gobierno anterior y similar al que prevalecía tras el primer año del segundo gobierno de Tabaré Vázquez.
Por áreas de gestión, predominan juicios regulares o negativos, observándose un saldo neto favorable solo en cuanto a la inflación y la promoción de inversiones. Pobreza, educación y seguridad siguen siendo, por amplia distancia, las dimensiones peor evaluadas, mientras que en las del plano económico hubo un deterioro importante en la percepción del manejo de la situación fiscal, del crecimiento económico y del desempleo.
La única mejora se dio en la opinión sobre la inserción externa, probablemente asociada al avance del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. No obstante, cuando se preguntó por el impacto que cabría esperar sobre los negocios de las empresas, un 55% afirmó que espera efectos nulos.