El secretario ejecutivo de Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, indicó en el evento que la región enfrenta un contexto externo de alta volatilidad, que ha generado choques importantes sobre los precios, la inflación y las condiciones de los mercados financieros domésticos e internacionales. “Choques, como el proveniente del conflicto bélico en Oriente Medio, se han vuelto cada vez más frecuentes, con implicaciones negativas no solamente económicas sino sociales”, explicó.
Para el funcionario, la región está inmersa en “tres trampas del desarrollo”: una de baja capacidad para crecer y transformar; una de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social; y bajas capacidades institucionales y débil gobernanza. “Estas trampas no son independientes del entorno externo. Al contrario, los choques internacionales las profundizan y las hacen más difíciles de superar. Y es precisamente aquí donde la política fiscal debe desempeñar un papel central: como mecanismo de estabilización frente a los choques externos, y como herramienta estratégica para impulsar el desarrollo”, agregó.
Durante la reunión, el secretario ejecutivo de la Cepal presentó el Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2026, donde se advierte que en América Latina persiste una situación de espacio fiscal limitado en un contexto de mayores costos de financiamiento. La deuda pública aumentó, ubicándose en 52,3% del PIB frente a 51,9% en 2024. Si bien este nivel representa una reducción respecto del alza registrada en 2020, se mantiene elevado, en torno a los niveles alcanzados a inicios de la década de 2000, cuando la región enfrentó una serie de crisis económicas y financieras.
“Ante un espacio fiscal acotado, es de suma importancia avanzar en estrategias de fortalecimiento de las finanzas públicas, apoyadas en una institucionalidad fiscal resiliente, que incluya instrumentos amortiguadores frente a choques y mecanismos innovadores de financiamiento para proteger las prioridades de inversión y el gasto social”, señaló Salazar-Xirinachs.