-¿Cuáles son los principales aspectos a tener en cuenta sobre el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Desarrollo?
-La Estrategia Nacional de Desarrollo es una iniciativa que toma la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), junto con la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), que también viene como una iniciativa del Parlamento, que en la Ley de Presupuesto exhortó a la OPP y al Ejecutivo a poner en marcha este diálogo. Y este diálogo convoca a muchas partes, tanto al PIT-CNT como a las cámaras empresariales, que fueron tempranos partícipes y promotores de esta instancia. Se han sumado también el Congreso de Intendentes y la Comisión de Futuros del Parlamento, tratándose de una representación bastante amplia. La idea es generar acuerdos para poner en práctica políticas, no se trata de un diálogo para solamente sentarse a conversar. La meta es generar acuerdos que puedan ser puestos en práctica con una mirada de largo plazo, pero que puedan empezar a ejecutarse a inicios del año próximo y que tenga resultados palpables en un período de tiempo relativamente corto.
-¿Qué rol juega la Academia Nacional de Ciencias en esto?
-Uno de los convocados a este diálogo fue el sector académico, que es un integrante del Consejo Asesor Académico. A esta instancia fue invitada la Academia Nacional de Ciencias, al igual que la Universidad de la República (Udelar), la Universidad Tecnológica (UTEC) y las universidades privadas. Ese consejo es un participante más de este proceso y uno de sus miembros formará parte del Consejo Ejecutivo de esta iniciativa. A su vez, formará parte de un ámbito más amplio, que es el Consejo Estratégico, del que participan el sistema de Naciones Unidas en Uruguay y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
-Los ejes de este intercambio serán la competitividad, productividad y sostenibilidad. ¿Cuál será el enfoque en estos temas?
-Estas son las preocupaciones centrales. La sostenibilidad tiene un componente ambiental que nos tiene a todos en vilo, y un componente social que también es motivo de preocupación. Estos tres elementos son los ejes sobre los cuales se pretende organizar la discusión. Sin embargo, el objetivo de este diálogo es lograr identificar áreas específicas de política en las que se puedan llevar adelante iniciativas y estrategias específicas que den resultados específicos. Es muy difícil intentar encarar la productividad o la competitividad en general. Lo que se tratará de hacer será trabajar por misiones, ubicar un problema específico y lograr acuerdos intergubernamentales para llevar adelante políticas específicas que obtengan resultados puntuales y que tengan componentes de competitividad, productividad y sostenibilidad que sean transversales. En definitiva, el objetivo es que, a partir de tres seminarios poniendo sobre la mesa estos tres temas, con los insumos que se recogen allí, lograr identificar áreas específicas de políticas con objetivos de largo plazo, pero también con realizaciones inmediatas, que logren dar legitimidad y brindar resultados.
-¿Se plantearon un objetivo sobre los plazos en los que se esperan los resultados observables?
-No podría adelantar ese plazo, pero la idea es que las políticas que puedan ser consensuadas en el correr de este año comiencen a ser implementadas ya en 2027 y que puedan tener resultados en el plazo de uno o dos años, por más que estas cosas tienen impactos más en el largo plazo. Yo no puedo dar más detalles sobre los plazos, porque dependerá mucho del tipo de política sobre el que se logren consensos. Además de los tres ejes que plantea este diálogo, hay otra dimensión transversal que no puede faltar. Y nosotros, que venimos del sector académico, no podemos dejar de enfatizar fuertemente en este componente, que es el científico, tecnológico y de innovación. Simultáneamente a esta iniciativa, el país está viviendo un proceso de construcción institucional y de desarrollo de políticas, en el plano científico-tecnológico, con la creación de la Secretaría de Ciencia y Valorización del Conocimiento, mediante el establecimiento de Uruguay Innova. A su vez, el Parlamento, con la Ley de Presupuesto, aprobó la necesidad de elaborar una ley que abordara la temática de ciencia y tecnología de manera más ambiciosa. Estos fueron pasos muy importantes que justamente permitieron empezar a caminar y no discutir qué es lo que se debía hacer dentro de varios años. Esto permitió poner en marcha muchas de las políticas que se están llevando a cabo. Se entendía que el tema merecía una discusión más ambiciosa y a fondo sobre la institucionalidad de ciencia, tecnología e innovación. Actualmente, la ley le encomendó al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, a la Secretaría de Ciencia y Valorización del Conocimiento y a Uruguay Innova, que conjuntamente elaboren una propuesta de ley en este ámbito. Ahora se está trabajando en eso, al tiempo que se están llevando adelante políticas. Lo que considero fundamental es que las políticas de ciencia y tecnología estén fuertemente articuladas con la Estrategia Nacional de Desarrollo. Necesitamos un cambio y realmente transformar el patrón de desarrollo del país en muchas dimensiones, pero uno de los componentes centrales es que debemos incorporar de manera más decidida el conocimiento a nuestra transformación económica y a nuestra estrategia de desarrollo, que implica el crecimiento económico, pero también la sostenibilidad social y ambiental. Creo que, en esto de la Estrategia Nacional de Desarrollo, el vínculo estrecho con las políticas de ciencia y tecnología es un componente central por el que debemos trabajar.
-¿Qué expectativas tiene usted al respecto de esta iniciativa?
-Lo que nosotros hemos experimentado en el pasado es que Uruguay tiene un desempeño económico que, en promedio, está por debajo de los potenciales de la época en la que nos toca vivir. Y no hemos podido repetir experiencias exitosas que otros países, con un origen incluso de menor desarrollo relativo que nosotros, han logrado alcanzar. Entonces, por un lado, tenemos el desafío de poder hacer las cosas mejor, y es necesario que así sea, para poder tener un desarrollo económico, social y ambiental adecuado para darnos una mejor calidad de vida. Pero, por otro lado, otra cosa que sabemos es que esas características de nuestro desarrollo insuficiente, hacen que sea un desarrollo muy volátil. Alternamos períodos de mucho crecimiento y períodos de crisis o muy bajo crecimiento. Ahora venimos de una década de un crecimiento muy magro, que siguió a una década expansiva. Y, a su vez, los uruguayos tenemos otros problemas. No solo la economía es volátil, sino que nuestra política lo es. Uruguay no logra sostener políticas de desarrollo, tener construcciones institucionales, sostener la acumulación sistemática de conocimiento y de acuerdos en política de desarrollo. Incluso, dentro de gobiernos de un mismo partido, encontramos que hay cambios muy importantes en las políticas y en la construcción institucional para la política de desarrollo. Mi esperanza aquí es lograr un consenso de que el país debe reorientar su política de desarrollo y tomar medidas importantes, y para ello, el componente científico y tecnológico es fundamental. Necesitamos grandes acuerdos políticos, sociales y públicos, porque a veces falla la interacción entre los poderes del Estado. Aquí no alcanza con que la OPP se ponga de acuerdo con actores políticos y sociales. Si los distintos ministerios y agencias no están alineados con estos objetivos, no va a pasar nada. Mi expectativa es, durante este año, lograr acuerdos que lleven adelante cuatro, cinco o seis políticas en áreas importantes. Esto nos daría cierta esperanza de que, habiendo resultados, cualquiera que sea el gobierno que asuma dentro de cuatro años, se sienta involucrado y las logre mantener.
“Uruguay tiene muchas capacidades, solo debe aprender a utilizarlas”
-¿En qué lugar pone a la ciencia y a la academia esta iniciativa?
-Ha sido, para nosotros que estamos en el sector académico, una excelente noticia. Es lo que siempre hemos demandado, que las políticas se apoyen lo más posible en un conocimiento riguroso. La actitud con que el sector académico viene a este diálogo social no es la de decir que traemos nuestro programa, que estas son nuestras demandas y esto es lo que hay que hacer, sino que venimos con el objetivo de contribuir a que, sean cuales sean las decisiones que se toman, estén respaldadas en un conocimiento riguroso y en evidencia. Luego, las decisiones que se toman, sabemos que no son de un gabinete de un laboratorio. Son acuerdos políticos y sociales. Hay un equilibrio entre las cosas que se desean y las que se pueden alcanzar. Pero lo que nosotros queremos es que la toma de decisiones esté lo más respaldada posible en conocimiento y en diagnósticos adecuados. Por otro lado, obviamente sí vamos a defender y a luchar para que el componente científico-tecnológico sea un componente de desarrollo de cualquier estrategia. Que cualquier estrategia, en cualquier área específica, necesita la construcción y el desarrollo de capacidades muchas veces existentes. No es que no haya nada. Uruguay tiene muchas capacidades, solo debe aprender a utilizarlas. Un ejemplo es la pandemia y cómo logramos aprovechar las capacidades que teníamos y cómo esas capacidades se mostraron extremadamente productivas para resolver problemas.