Cuando vemos un Mundial por televisión parece que todo fluye naturalmente, pero detrás hay mucho tiempo de preparación. ¿Cuándo empieza realmente un Mundial para DSports?
DSports es la casa de los Mundiales en Uruguay y otros países de Latinoamérica desde hace dos décadas. Desde hace más de un año venimos trabajando intensamente para llevar a los amantes del fútbol la cobertura más completa, con más de mil horas de programación entre el 11 de junio y el 19 de julio, desde Estados Unidos, Canadá y México, con casi un centenar de enviados especiales.
Las transmisiones desde las sedes del Mundial comenzarán el 1° de junio. Y, como indicaba, DSports es la señal con mayor experiencia en la región para estas coberturas porque lo hace desde el Mundial Corea – Japón 2002, pero este mundial que viene es un desafío técnico y humano sin precedentes.
DSports será la única señal en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay que contará con los 104 partidos. Esto es un gran desafío y lo afrontamos con gran entusiasmo y responsabilidad.
¿Cuál es la primera gran decisión que se toma en el inicio de ese camino de cara al Mundial?
Nosotros trabajamos con una lógica de ciclo continuo. Apenas cerramos una Copa del Mundo, arrancamos con el análisis profundo de lo que hicimos: qué funcionó, qué podemos mejorar, cómo evolucionaron los hábitos de consumo, qué nuevas tecnologías podemos incorporar. Esa etapa es clave porque define buena parte de la estrategia del siguiente Mundial. Y esta vez no será distinto, porque ya tenemos confirmados los derechos del Mundial 2030 que se jugará en tres continentes distintos (Europa, África y América), con los partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay.
En ese contexto, hay un trabajo que es silencioso pero enorme: la planificación editorial, la negociación de derechos, el diseño de la propuesta de cobertura y, sobre todo, la construcción del equipo. Un Mundial es un operativo de altísima complejidad porque involucra a cientos de profesionales, múltiples sedes, producción en vivo 24/7 y una coordinación muy fina entre lo que pasa donde rueda la pelota y lo que producimos desde nuestros centros en la región.
Diría que, en términos concretos, a nivel operativo fuerte empezamos entre dos y tres años antes, pero con una intensidad que va creciendo. El último año ya es prácticamente full Mundial: definís talentos, formatos, infraestructura técnica, despliegue en sedes, workflows de transmisión, y también la narrativa, que es algo que en DSports cuidamos mucho.
Porque al final, más allá de la logística, de la tecnología o de la cantidad de cámaras, lo que realmente preparamos con tanto tiempo es cómo contarle el Mundial a la audiencia de una manera distinta, relevante y cercana. Y eso no se improvisa, sino que se construye con mucho tiempo, mucha experiencia y un equipo que entiende la magnitud de lo que significa una Copa del Mundo.
¿Qué tan distinta es esta cobertura respecto a las anteriores?
No solo serán tres países y 16 sedes oficiales, también será el torneo más grande de la historia con 48 selecciones y 104 partidos. Por eso, transmitiremos a través de DSports, DSports 2 y DSports+, para que los amantes del fútbol no se pierdan ningún detalle.
La incorporación de 16 selecciones a este nuevo formato de competencia y la instancia de 16 avos de final implica más partidos y horas adicionales de programación original para Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay.
Dicho eso, hay tres grandes diferencias en esta cobertura. La primera tiene que ver con la profundidad y la personalización del contenido. Hoy ya no alcanza con transmitir los partidos, sino que la audiencia quiere contexto, análisis, historias alrededor del evento. En DSports estamos poniendo mucho foco en generar contenido que acompañe al usuario en todo momento, no solo durante los 90 minutos. Por eso, estamos preparando una cobertura integral con plataformas del mismo ecosistema como DGO Stream y DSports Radio.
La segunda es la integración total con lo digital. El consumo es cada vez más multiplataforma, más fragmentado, más inmediato. Entonces nuestra cobertura no se piensa solo para la pantalla tradicional, sino de forma integral: cómo conviven la transmisión en vivo, los clips, las redes, el contenido on demand. Todo eso forma parte de un mismo ecosistema.
Y la tercera, que para mí es clave, es la evolución tecnológica aplicada a la producción. Estamos trabajando con workflows mucho más eficientes, mayor capacidad de producción remota, herramientas de análisis en tiempo real y una mejora constante en la calidad de imagen y sonido. Eso nos permite ser más ágiles y, al mismo tiempo, ofrecer una experiencia mucho más rica.
¿Qué dimensión tiene hoy una operación mundialista?
Estimamos más de mil horas de programación en vivo que se van a materializar con casi un centenar de enviados especiales a Estados Unidos, México y Canadá y la participación de periodistas de toda la región para producir los 104 partidos y desarrollar la programación original de DSports.
La adquisición de los derechos para ofrecer todos los partidos también se refleja en la programación 24/7 que estará disponible en las tres señales: DSports (610/1610 HD), DSports2 (612/1612 HD) y DSports+ (613/1613 HD).
La cuestión logística es compleja. Son tres países en los que se juega el torneo, cuando venimos de vivir un mundial como el de 2022 que se disputó en uno solo. Los vuelos internos dentro de Estados Unidos y los partidos que se disputan en México y Canadá hacen necesario diferentes visados y estimar tiempos y posibles demoras lógicas que se dan en cualquier tipo de viaje.
¿Qué parte de la cobertura el espectador nunca imagina?
Hay muchísimo detrás que el espectador no ve, pero si tuviera que elegir una cosa, diría que es la ingeniería invisible que sostiene la transmisión. Cuando vos encendés la tele y todo fluye -la imagen perfecta, el relato llegando en tiempo real, la repetición justa en el momento indicado-, eso es el resultado de una coordinación extremadamente compleja que ocurre en simultáneo en varios países.
¿Qué cosas hoy son técnicamente posibles que hace dos Mundiales eran impensadas?
Hace dos Mundiales había tecnologías que parecían futuristas y hoy son parte natural de la cobertura. La inteligencia artificial, por ejemplo, ya permite automatizar la generación de highlights en tiempo real, indexar jugadas al instante y hasta enriquecer el análisis con detección de patrones. A eso se suma un salto enorme en datos y estadísticas avanzadas: hoy trabajamos con métricas en vivo y visualizaciones que elevan muchísimo el nivel del análisis y le dan al espectador una comprensión más profunda del juego.
Al mismo tiempo, la realidad aumentada dejó de ser algo experimental para transformarse en una herramienta narrativa central, mientras que la producción remota y la virtualización cambiaron completamente la logística. Todo esto convive en un entorno plenamente multiplataforma, donde la audiencia ya no consume solo el partido, sino un ecosistema de contenidos en vivo, clips y experiencias on demand. El desafío hoy no es solo tener la tecnología, sino integrarla inteligentemente para contar mejor el Mundial.
¿Cómo cambió la inteligencia artificial el trabajo de una señal deportiva?
La inteligencia artificial es una herramienta fantástica que está en expansión. Estamos trabajando con ella, aplicándola en distintos eslabones de la cadena de producción de las transmisiones. El objetivo siempre es ir evolucionando para mejorar la experiencia del usuario, este caso puntual, de los millones de personas que van a ver el Mundial a través de DSports.
¿Cómo cambió la forma de consumir fútbol por parte del espectador?
El consumo ya no es solo lineal. Si bien la TV tradicional continúa siendo el lugar donde se nuclea la familia o los amigos para juntarse a ver el evento, paralelamente todos en sus celulares o tables siguen contenidos vinculados al juego antes, durante y después.
El espectador sigue el partido en simultáneo con redes sociales, consume clips en tiempo real, accede a estadísticas, ve repeticiones desde distintos ángulos y, muchas veces, entra y sale del contenido desde distintos dispositivos. El fútbol dejó de ser un evento puntual para convertirse en una experiencia continua, que empieza antes del partido y sigue mucho después.
Y hay otro cambio clave: el espectador es mucho más exigente. No solo quiere ver qué pasó, quiere entender por qué pasó; busca análisis, contexto, historias, datos. Y además quiere poder elegir cómo consumirlo: en vivo, on demand, en formato corto o largo. Para nosotros, eso implica dejar de pensar en una única transmisión y pasar a diseñar un ecosistema de contenidos que lo acompañe en todos esos momentos.
Pero hay algo que no cambia: el hincha quiere mirar siempre el partido en vivo. No existe mayor experiencia que vivir el fútbol en el momento que se está desarrollando.
¿El público busca más análisis o más entretenimiento?
Hoy el público no elige una cosa u otra, en realidad quiere las dos, pero bien integradas. Hay un segmento que busca análisis profundo, entender el juego, meterse en lo táctico, en los datos. Es un espectador más formado, que consume mucho fútbol y que valora cuando le das herramientas para interpretar mejor lo que está viendo. Ese perfil creció mucho en los últimos años.
En ese contexto, nosotros formamos el mejor equipo para las transmisiones de los partidos de la Selección de Uruguay, con Rodrigo Romano en los relatos; Federico Buysan, en los comentarios; y Soledad Sejas en campo de juego.
¿El futuro es más streaming, más personalización o más interacción?
Hoy no es una disyuntiva, es una combinación de las tres, pero con un matiz: el futuro es cómo integramos streaming, personalización e interacción en una misma experiencia.
¿Estamos entrando en la última gran era de la televisión tradicional?
Estamos en una etapa de transformación profunda, pero de ninguna manera estamos ante el fin de la televisión tradicional.
La televisión sigue teniendo un valor enorme, sobre todo en eventos como un Mundial: la capacidad de generar audiencias masivas en vivo, la calidad de producción, el ritual colectivo de ver un partido. Eso sigue siendo muy potente y difícil de reemplazar.