-¿Qué reflexión le merece este Día Mundial del Medio Ambiente?
-Es un día que nos invita a reflexionar a nivel mundial y local, en un contexto de tensión. El 5 de junio es una instancia para pensar qué estamos haciendo los gobernantes y los habitantes del mundo en pos del cuidado del planeta. Uruguay afirmó y afirmará su apoyo al multilateralismo como herramienta clave para buscar el mayor de los consensos. Pero también las nuevas generaciones exigen cada vez más que los países tomen acciones para cuidar la tierra y marcar políticas que se hagan realidad.
Y no es solo un tema social, sino también económico, porque los mercados buscan artículos de calidad y amigables con el ambiente, lo que nos desafía tanto a nivel público como privado a competir de manera eficiente en ese sentido.
-¿Cómo se encuentra Uruguay en materia de regulación y controles ambientales?
-Uruguay es un país que se encuentra bien posicionado basados en el cumplimiento de los estándares exigidos en los distintos protocolos internacionales que el país ha signado. Vale destacar el compromiso país en la actualización continua de nuestra legislación vigente, de manera de acompasar los cambios que el mundo exige hoy.
-¿Cuáles han sido los ejes de gestión del Ministerio de Ambiente en lo que va del período?
-En casi este año y medio de gestión, el Ministerio se planteó, entre otros temas, actualizar normativas y regular otras que aún no estaban a través de decretos que serán de vital importancia para el futuro.
Actualizamos el decreto sobre calidad de aguas, algo no menor, ya que la normativa existente databa del año 1979 y no medía los parámetros vigentes según la OMS en la materia.
Por otro lado, se firmaron los decretos sobre residuos de obra de la construcción y baterías de vehículos, estos dos últimos aspectos son fundamentales para apoyar la movilidad eléctrica y el reciclaje apuntando a los principios de la economía circular.
Y también se aprobó el decreto de donación de alimentos, que no solo tiene un alcance ambiental, sino que generará un impacto social ya que llegará a quienes más lo necesitan.
Además, en materia de recursos hídricos estamos sentando las bases para asegurar la demanda de agua potable en el área metropolitana con un conjunto de obras para más del 50% de la población.
-¿Cuáles diría que son hoy los principales debes que todavía tiene Uruguay en materia ambiental?
-Siempre van surgiendo desafíos que se nos presentan, y creo que hoy el sistema político en su conjunto tiene una gran oportunidad para mostrar su madurez en la materia una vez que ingrese al Parlamento la ley de delitos ambientales. Yo creo que va a ser un antes y un después, ya que muchas veces, por la actual normativa, algunas infracciones quedan en un “gris legal” que no nos permite actuar en consecuencia.
-Muchas veces se habla de cambio climático como algo lejano. ¿Dónde cree que los uruguayos sienten sus efectos en la vida cotidiana?
-Uno de los casos más visibles ocurrió hace tres años con la sequía, la más grande de los últimos 80 años. Eso es un claro caso de cambio climático, más allá de los ciclos que se den en la historia. Pero, sumado a eso, las inundaciones pegan de lleno en la vida cotidiana, porque ese tipo de desastre obliga a la gente y a los gobernantes a tomar acciones para que esa emergencia duela lo menos posible.
También lo vivimos a diario con la pérdida de la estacionalidad, históricamente disfrutábamos de cuatro estaciones bien marcadas y definidas. Hoy ese fenómeno es muy variable, pasando muchas veces del invierno al verano o viceversa sin la clásica transición de otoño y primavera.
Además, es posible apreciar que el régimen de precipitaciones también ha variado con lluvias de mayor volumen concentradas en menos tiempo.
Otro fenómeno fácilmente apreciable han sido los cambios que se vienen registrando en nuestra faja costera con la desaparición de dunas y playas provocadas, no solo por la intervención antrópica, sino por el impacto del mar u océano sobre la superficie del territorio.
-¿Cómo se logra el equilibrio entre el cuidado del ambiente y la producción en un país agroexportador como Uruguay?
-Uruguay inició un camino de sostenibilidad en la producción agropecuaria. Claro ejemplo de ello son los planes de uso y manejo de suelo que deben presentar los productores agrícolas.
Asimismo, hemos venido trabajando con las gremiales productoras de leche en la mejora del tratamiento de los efluentes de los tambos.
Las plantaciones forestales mayores a 100 hectáreas pasan por un proceso de evaluación ambiental y se viene trabajando con la Sociedad de Productores Forestales a los efectos de mejorar dichos procesos con normas claras y pautas conocidas por todos los actores.
Hoy, la apuesta es que el desarrollo sostenible sea una realidad, no solo para el cuidado de nuestra tierra, sino para dar valor agregado a los productos uruguayos, porque eso también repercutirá positivamente en el ámbito empresarial a la hora de exportar nuestros productos. Es una realidad que algo que demandan cada día más los socios comerciales de Uruguay son productos de calidad y una cadena de valor amigable con el ambiente y de producción sustentable.
-¿En qué está el proyecto de prospección sísmica actualmente, luego de las restricciones establecidas?
-Acá quiero ser claro. En la plataforma marítima de la Zona Económica Exclusiva del Uruguay comenzaron a realizarse prospecciones sísmicas 2D desde la década del 70. Asimismo, en 1982 y 2002 también se realizaron campañas de prospección sísmica 2D.
Entre los años 2012 y 2017 se realizaron prospecciones sísmicas 3D en 41.000 km2. En el presente año se prospectaron 1.500 km2 y se prevé que en el año próximo se prospecten unos 6.000 km2, para completar los 7.500 km2 que cuentan con autorización ambiental previa.
También cabe recordar que en el anterior gobierno del Frente Amplio (Dr. Tabaré Vázquez, 2015-2020) la investigación sobre hidrocarburos fue acordada por la totalidad de los partidos políticos con representación parlamentaria de esa legislatura en el denominado Acuerdo Energético.
En las actuales autorizaciones se impuso un sistema de controles de contralor de los más altos a nivel mundial. Se duplicó el área de protección a la fauna marina, donde se prohíbe realizar sísmica o detener la actividad si hay presencia de ballenas, delfines, tortugas, lobos marinos u otros cetáceos y pinnípedos en un radio de 1.000 m (antes eran 500 m). Aumentó la observación de afectación de fauna marina mediante el fortalecimiento del control de varamientos. Se limitó el tiempo para realizar la actividad a seis meses (noviembre a abril), asegurando que no se realicen acciones en los períodos de mayor presencia y reproducción de especies. Se impidió realizar más de una prospección en un área, estableciéndose que no se podrá volver a realizar actividad prospectiva en una misma área hasta pasados cinco años del estudio anterior; y se aumentó la distancia entre buques a 100 km. Se impuso compensación económica a la actividad pesquera, de comprobarse afectación a la pesca menor. Se exigió la presencia de seis observadores a bordo del buque durante toda la actividad, todos profesionales universitarios del área de biología con experiencia probada en observación a bordo de buques, tanto de sísmica como de pesca.
Durante la primera campaña se corroboró la aplicación de las medidas de mitigación exigidas por parte de nuestros técnicos.
Se registraron 487 avistamientos de diferentes especies, 259 correspondieron a especies dentro de la zona de exclusión que implicaron la detención de las tareas y 228 ubicados por fuera de los 1.000 m de exclusión.
No se registraron muertes asociadas a la realización de la actividad sísmica, habiéndose realizado por parte de la Facultad de Veterinaria tres necropsias sobre los casos de estado público, donde los estudios descartaron a la prospección sísmica como causa de la muerte de los animales varados.
En síntesis, culminada la etapa de prospección sísmica realizada entre el 7 de marzo y el 24 de abril de 2026, podemos concluir que las medidas de protección ambiental y controles establecidos por nuestro Ministerio, además de ser las más exigentes aplicadas a nivel nacional e internacional, funcionaron y fueron efectivas en el cumplimiento de los objetivos de prevención y mitigación establecidos con enfoque precautorio.
Y creo también que se actuó en consecuencia con aquellos que quisieron hacer la actividad sin contar con las habilitaciones correspondientes. Seguimos siempre de cerca el tema.
-¿En qué otros proyectos está trabajando la cartera pensando en el futuro?
-Al momento estamos trabajando fuertemente en la implementación y puesta en marcha del Plan Vale, que permitirá el recupero de envases (plásticos, tetra, aluminio, vidrio y cartón), y estimamos comenzar a finales del presente año y que pueda estar operativo en todo el país el primer semestre del año que viene.
Además, continuamos trabajando con la totalidad de las intendencias del país en el cierre de los vertederos a cielo abierto, apostando a una correcta disposición final de los residuos, con la incorporación de sistemas de recupero con inclusión social de los clasificadores al circuito formal del trabajo.