En su último informe Escenario Macro, el banco Itaú destaca que los indicadores adelantados de actividad marcan que la economía creció durante el primer trimestre del año. El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) del BCU registró un crecimiento de 1% en marzo, lo que llevó a una expansión de 1,1% en el primer trimestre de 2026 (desde 0,1% en el cuarto trimestre de 2025). En términos interanuales, el IMAE creció 2,2% en marzo y 0,8% en el primer trimestre. El arrastre estadístico para 2026 se ubicó en 1,1%.
Por su parte, el indicador de actividad de Itaú (IDAT‑UY) se desaceleró en abril. El índice creció 4,7% interanual, llevando el promedio trimestral a 6,4% interanual, por debajo del 7,8% registrado en el primer trimestre de 2026. En términos desestacionalizados, el IDAT‑UY cayó 0,4% mensual en abril. En los tres meses finalizados en abril se observó una desaceleración tanto en servicios como en bienes. Dentro de servicios, los viajes se destacaron como principal motor de crecimiento, mientras que en bienes sobresalieron los vinculados a la salud.
Respecto a las cuentas públicas, el déficit fiscal nominal del gobierno central a 12 meses alcanzó 3,9% del PIB en abril de 2026, levemente mejor que el 4,1% de fines de 2025.
Proyecciones
En este escenario, Itaú mantuvo su proyección de crecimiento del PIB en 1,2% para 2026, por debajo del 1,8% de 2025, ya que “se espera una moderación de la actividad pese al repunte del primer trimestre, mientras que los indicadores adelantados de abril ya muestran pérdida de impulso”. “Se proyecta una desaceleración adicional tras el shock negativo de oferta causado por la sequía de este año”, agrega el informe.
Más allá del clima, el contexto externo se ha vuelto menos favorable, con mayores precios de la energía que añaden presión sobre la demanda interna en una economía altamente dependiente de la importación de combustibles.
En este contexto, Itaú mantiene su proyección de inflación para fines de 2026 en 4,9%, aunque se advierte que “como país importador neto de petróleo, Uruguay sigue siendo particularmente vulnerable a aumentos en los precios del crudo, que se trasladan a los costos de combustible y precios regulados”.
En materia de política monetaria, se proyecta que la tasa se mantenga en 5,75% durante 2026, mientras el BCU equilibra los crecientes riesgos inflacionarios con una actividad económica aún moderada.