Entrevista
EN LA CORTE
Garcé: “Orsi está acostumbrado a la política departamental, que tiene menos controles y se puede arreglar todo con favores”
Al entender de Adolfo Garcé, el presidente “está acostumbrado” a la política departamental, donde “hay menos controles” y todo se puede “arreglar” con favores, a lo que le atribuye el accionar con la polémica reciente. En entrevista con CRÓNICAS, afirmó que Orsi “parece un político amateur” y subrayó que “no fue responsable” lo que hizo en torno a la compra de su vehículo, valuado en US$ 79.000. Por otro lado, afirmó que el gobierno depende “más de un golpe de suerte que de sí mismo” y que la Rendición de Cuentas será un punto “crítico”.
Fecha de publicación: 05/06/2026
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Adolfo Garcé, politólogo y docente de la Facultad de Ciencias Sociales
Por:
Redacción

Menú: En la cava de La Corte, el entrevistado degustó matambre a la leche, acompañado de Coca-Cola light. De postre, optó por una ensalada de frutas y un café.

-¿Cuál es la magnitud real de la polémica desatada a raíz de que el presidente compró una camioneta con un descuento de US$ 25.000?

-Mediana. Está lejos de ser un episodio insignificante y está lejos de conducirnos a un juicio político o a una eventual renuncia del presidente. Pero no es un episodio menor. Es un error grave y, además, viene de un error grave tras otro. Aceptar un descuento de US$ 25.000, a lo que se suma la camioneta que fue donada a su campaña, la rifa y demás. ¿Cómo es que estando en campaña, hay un auto que se le dona a la campaña y que luego termina en el patrimonio de Orsi? Todo es innecesariamente raro, entreverado y turbio, para una persona cuyo principal capital político es esa imagen de honestidad que tuvo, y que aún sigue teniendo, a pesar de todos los pesares y los errores.

-¿Considera que este episodio no termina de derrumbar esa imagen?

-No la derrumba, pero la afecta. Tengo en la cabeza la imagen de algo que se astilla. Justo allí, donde tiene su mayor capital político. Porque, además, el hombre sencillo, el discípulo de Mujica, con una camioneta de US$ 79.000… ¿El discípulo de Mujica? Es raro y poco consistente con la imagen que cultiva. Si se compara el Fusca de Mujica con la Hyundai Santa Fe, ¿cómo una cosa se junta con la otra? En definitiva, es un episodio muy desgraciado, mal manejado, con una sucesión de errores que afecta la imagen del presidente, pero es un daño mediano y no es inocuo. 

-¿Se pecó de inocencia a la hora de comunicar y aclarar? ¿Se subestimó desde Presidencia hasta dónde podía escalar esto?

-Sí. A veces Orsi parece un político amateur, un hombre que lleva toda su vida en la política. Y es también estar acostumbrado a la política departamental. Y que me perdone la gente que hace política a nivel departamental, pero la política en ese nivel y el ejercicio del poder en el departamento, tiene mucho menos vigilancia, escrutinios, controles y oposición. Tiene menos de todo, y se puede arreglar todo a través de los favores y la relación interpersonal. Los intendentes tienen las manos mucho más libres y están acostumbrados a estar menos controlados. Ese es el mundo en el que se crio Orsi, que es poco exigente. Y Orsi se parece a un político amateur porque, a nivel nacional, es amateur. A nivel departamental es un buen jugador, que siempre se desempeñó con corrección y que fue reelecto. Pero hay un salto grande en el nivel de exigencia, de controles y en la forma de gobernar. Todo esto resulta raro y nada de esto debe pasar si queremos que la gente siga creyendo en la política. Gil Iribarne dice que lo que hacen estos problemas es alejar a la gente de la política y de la democracia. Lo que acaba de ocurrir es muy desgraciado.

-Esto que menciona va en línea con los bajos niveles de aprobación del oficialismo, pero también de la oposición.

-Sí. Porque, quieras o no, una de las banderas de la campaña de Orsi fue “que gobierne la honestidad”. Y una parte del capital político del presidente viene por ese lado. Porque el gobierno anterior también sufrió denuncias y tuvo episodios turbios, con denuncias de corrupción muy duras.

-¿Con qué episodio del gobierno anterior es comparable este caso de la camioneta?

-En la medida en que afecta directamente la imagen del presidente, lo compararía con el caso Astesiano, salvando todas las distancias. El episodio de Astesiano afectó directamente la credibilidad de Lacalle Pou y este episodio afecta directamente la credibilidad de Orsi.

-¿Cómo entiende que debería reaccionar la oposición?

-Pienso que la oposición debe manejarse con responsabilidad. Si queremos que la política uruguaya no se siga degradando, precisamos que todo el mundo sea más responsable. Todos. Politólogos, periodistas, jueces, fiscales, gobiernos y dirigentes de la oposición. No fue responsable lo que hizo Orsi y creo que no sería responsable, de parte de la oposición, poner más presión de la razonable. Nadie está hablando de un juicio político, pero ir por ese camino es pisar la banquina de la irresponsabilidad. Es un episodio mediano, el costo político debería ser mediano.

-Más allá de este episodio, ¿qué tanto cree que influyen en Orsi las diferencias internas del Ejecutivo y del propio partido de gobierno?

-La figura de Orsi experimenta desgaste por tres canales distintos. El primer canal son los errores no forzados y el daño autoinfligido, como esto. Y episodios de este tipo ha habido muchos. El segundo es la oposición. Siempre la oposición desgasta. La oposición ha hecho su trabajo y ha criticado, y muy a menudo con razón. También ha exagerado. Y el tercer canal de desgaste de Orsi es la crítica interna. Orsi va al portaaviones y aparece un ministro diciendo que eso no correspondía.

-¿Un ministro de Tabaré Vázquez, por ejemplo, seguiría en el cargo después de decir algo así públicamente?

-Y capaz que no. Pasaba que se paraban de mano dentro del gabinete, pero no lo hacían públicamente porque sabían con quién se medían. Es legendario el conflicto entre Reinaldo Gargano y Vázquez, a propósito del Tratado de Libre Comercio (TLC). Pero dentro del gobierno de Vázquez hubo conflictos, enfrentamientos y gente que se enfrentaba al presidente. 

-¿Y en el caso de Orsi, qué se evidencia? ¿Falta de liderazgo?

-Lo que demuestra es el enorme grado de autonomía que tienen las distintas fracciones y ministerios en este gobierno, que es propio de la manera de concebir del MPP y, diría, del MLN. Ellos son así, creen en esa manera de hacer política. Un equipo diverso, cada uno con su agenda, y el presidente a lo sumo articula. El presidente no necesariamente lidera. Entonces, los ministros tienen las manos libres y también declaran.

-¿Qué MPP ve hoy?

-Veo un MPP en vísperas de una crisis. Este gobierno no está funcionando bien. Si el gobierno no funciona bien, el Frente Amplio (FA) se encamina hacia una derrota, y esa derrota necesariamente cae encima del MPP. En 2019 se culpó a Daniel Martínez. Ahora, si el FA pierde la próxima elección, como creo que va camino a eso, ¿a quién le pasan la factura? Se la van a pasar al MPP, que es la columna vertebral de este gobierno. Es una columna vertebral rara, difícil de entender y poco ideológica. Para muchos frenteamplistas es difícil entender la política de este gobierno y lo que hace.

-¿Qué es lo que no está haciendo este gobierno que explica la desaprobación que tiene?

-El gobierno tiene una hoja de ruta y sus prioridades de gobierno. Ahora, esa hoja de ruta está muy lejos de las expectativas generadas por el propio FA cuando era oposición. Lo que hay es un gran contraste entre lo que hace el gobierno y las expectativas generadas. Porque lo que hace es muy centrista y poco ambicioso.

-¿Diría que está aguantando el empate?

-Sí. Jugando al empate y a encontrar un contragolpe salvador.

-¿Y cuál sería hoy esa contra salvadora?

-Al gobierno le podrían salir bien las cosas si, de pronto, cambian las cosas a nivel internacional y viene otro boom de los commodities y crecemos durante tres años al 3%. El gobierno depende mucho más de un golpe de suerte que de sí mismo. ¿Qué podría hacer el gobierno? Romper la promesa de no subir significativamente los impuestos, una promesa que ya está astillada, pero la podría romper definitivamente si fuera por el camino del impuesto al 1%. 

-Oddone se ha opuesto rotundamente a eso.

-Claro. Pero eso sería un cambio significativo en la política del gobierno. Probablemente le costaría la renuncia de Oddone, a menos que Oddone decida cambiar. 

-¿Y no cree que Oddone puede estar pensando en una posible precandidatura en 2029?

-Ni idea. Ahora, lo que sí tengo claro es que, si el gobierno fracasa, hay cero chances de que Oddone sea candidato. Es más, si Oddone se mantiene firme en su rol de custodio de las finanzas públicas, hay cero chance de que sea candidato a la presidencia. Si Oddone decidiera cambiar y se suben impuestos, sería otro gobierno, otro Orsi y otro Oddone. Y, además, otro panorama. Para gobernar sin plata, la civilización inventó a la derecha. Este gobierno te dice que no hay plata, no recorta, pero tampoco busca plata. O buscó toda la plata que pudo con ajustes tributarios que hizo en el presupuesto del 2025, muy por debajo de las necesidades del país, y sobre todo de las expectativas de los votantes frenteamplistas.

-¿Qué se juega el gobierno en esta Rendición de Cuentas?

-Esta Rendición de Cuentas es clave, porque ahí vamos a ver si el FA sigue jugando al empate o no. No sé qué va a pasar, pero es un punto de inflexión. En cualquier caso, habrá heridos. Si Oddone consigue que la Rendición de Cuentas sea gasto cero y que solo haya redistribuciones internas, van a quedar heridos, que serán aquellos ministerios a los que se les quite el dinero para dárselo a otros. Ahora, si los sectores que reclaman un cambio de fondo en la política tributaria, obtienen lo que piden, también van a quedar heridos. El Ministerio de Economía, principalmente. Para el FA, esta Rendición de Cuentas es crítica.

“Para el FA, ganar la próxima elección va a ser realmente muy difícil si todo se mantiene igual”

-¿Qué escenario se presenta de cara a lo que resta del período y a 2029?

-Para el FA, ganar la próxima elección va a ser realmente muy difícil si todo se mantiene igual. Porque el FA ya está frustrando a una parte importante de su electorado y aparte está con problemas muy serios en la propia imagen del presidente. Falta mucho, es difícil hacer pronósticos. Mañana baja el petróleo y sube el precio de la carne y es otro panorama, pero, hoy por hoy, las perspectivas de que el FA sea reelecto se alejan. Y, del lado de la oposición, hay que ver qué pasa con el regreso de Lacalle Pou. Y si vuelve, ver cómo vuelve. Está la incógnita del famoso lema Coalición Republicana, que sigue sin despejarse. Todavía hay muchas incógnitas de cara a 2029.

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Yamandú Orsi
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