Economía
Informe del Banco Mundial advierte por inflación, precios de la energía y menor actividad
Crecimiento mundial en su nivel más bajo desde la pandemia de Covid-19, por conflicto en Medio Oriente
El conflicto en Medio Oriente impacta con fuerza en la economía mundial y amenaza con llevar el crecimiento global a su nivel más bajo desde la pandemia de Covid-19, según el último informe elaborado por el Banco Mundial. Según se advierte, la combinación de precios energéticos más altos, inflación persistente y mayores costos de financiamiento deteriora las perspectivas para 2026. El organismo también alertó sobre riesgos adicionales si se agravan las interrupciones en los mercados, mientras prepara un paquete de apoyo financiero para países afectados.
Fecha de publicación: 12/06/2026
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Por:
Redacción

El avance del conflicto en Medio Oriente comienza a trasladarse con mayor claridad a la economía global. El último informe de Perspectivas Económicas Globales del Banco Mundial, difundido ayer jueves, advierte que la actividad global se desacelerará al 2,5% en 2026, marcando la tasa más baja registrada desde el impacto inicial de la pandemia de Covid-19. La previsión supone un recorte respecto al 2,9% de 2025 y refleja un deterioro generalizado en las expectativas: dos tercios de las economías del mundo vieron recortadas sus proyecciones desde comienzos de año.

El informe señala que el escenario está condicionado por una combinación de factores adversos. Por un lado, el incremento de los precios energéticos, impulsado por las tensiones geopolíticas y la interrupción del suministro en rutas clave como el estrecho de Ormuz, eleva los costos en toda la cadena productiva.

Estas presiones llevarán la inflación global al 4% en 2026, por encima del 3,3% estimado para este año, afectando especialmente a las economías en desarrollo. En ese contexto, el mayor costo del crédito complica el financiamiento tanto para gobiernos como para empresas, limitando la inversión y el consumo.

Riesgos a la baja

Asimismo, se advierte que los riesgos a la baja siguen siendo elevados. Si las disrupciones energéticas se intensifican y se combinan con tensiones financieras, el crecimiento global podría caer hasta el 1,3% en 2026, mientras que la inflación escalaría al 4,4%. Este escenario implicaría un freno aún más abrupto de la actividad mundial.

El informe también advierte sobre problemas estructurales que amplifican la vulnerabilidad de los países en desarrollo, como el aumento del endeudamiento. Desde 2010, la deuda pública pasó de menos del 40% del PIB a más del 70%, encareciendo el acceso al financiamiento y reduciendo el margen de maniobra fiscal.

En este contexto, el Banco Mundial subraya la necesidad de fortalecer las políticas públicas, diversificar las economías y fomentar la inversión privada como claves para enfrentar la crisis y retomar una senda de crecimiento sostenible.

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