El escenario internacional actual presenta desafíos para la región y para Uruguay. Los conflictos geopolíticos vinieron a poner a prueba la resiliencia de la economía mundial. Los riesgos de desaceleración del crecimiento global y un posible repunte de la inflación para 2026 son algunos de los shocks externos que pueden impactar en el nivel de actividad de las economías de la zona.
Con el reciente anuncio de un pacto transitorio entre Estados Unidos e Irán, las miradas están puestas en el estrecho de Ormuz y en el ritmo al que logre normalizarse el flujo de comercio por esa zona.
América Latina
En el primer semestre de 2026, las condiciones económicas regionales estuvieron marcadas por la incertidumbre global y el conflicto en Oriente Medio, que elevó los precios de la energía. La región registró un crecimiento en 2025 mejor de lo esperado a pesar de los aranceles de Estados Unidos, aunque ahora enfrenta un escenario de mayores riesgos por la persistencia de la inflación, las inestabilidades fiscales y un entorno financiero más restrictivo en muchas economías. Sin embargo, el impacto financiero del conflicto ha sido moderado: los tipos de cambio y los diferenciales de los bonos soberanos en las principales economías de la región se han mostrado estables.
Aunque la inflación general se venía moderando a comienzos de 2026, la suba de los combustibles generó trayectorias muy dispares. El impacto fue heterogéneo; países como Brasil enfrentan un desafío por el incremento de los costos de energía, mientras que otros como Chile y Perú han podido continuar con la flexibilización monetaria.
Las exportaciones de productos básicos y energía se mantienen sostenidas. Las perspectivas a corto plazo están impulsadas por la apertura de mercados y la disminución de la incertidumbre comercial tras la entrada en vigor del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.
Para América Latina y el Caribe, el World Economic Outlook (WEO) del Fondo Monetario Internacional (FMI), en su última versión de abril, proyecta que el crecimiento bajará ligeramente del 2.4% en 2025 al 2.3% en 2026 y repuntará levemente al 2.7% en 2027.
Por su parte, el Banco Mundial, en sus proyecciones de junio, estima que el PIB regional se desacelerará al 2.2% en 2026, debido a la debilidad de la demanda interna y al menor dinamismo global. Se prevé una recuperación gradual hacia un promedio del 2.5% durante 2027-2028.
Variación del PIB de América Latina y el Caribe

Nota (E): Datos estimados por el informe WEO de abil 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del FMI.
Región
Brasil enfrenta desafíos internos. La estabilidad de los precios se ha detenido debido a las nuevas presiones originadas por el aumento de los precios del petróleo, y se proyecta una desaceleración del nivel de actividad. El Banco Mundial estima que el crecimiento del PIB se desacelerará al 1.9% durante 2026, afectado principalmente por un menor dinamismo en el consumo de los hogares. Para los próximos años se prevé un repunte económico, con un crecimiento del 2.0% en 2027 y 2.2% en 2028. Este impulso se alcanzaría a medida que la inflación retome su senda hacia la meta y permita flexibilizar la política monetaria. Por su parte, el FMI prevé una moderación al 1.9% en 2026 y 2.0% en 2027.
Argentina, que atravesó años de profunda contracción y alta inflación, muestra señales de estabilización de algunas variables macroeconómicas. La inflación registró una caída como resultado directo de las medidas de estabilización, aunque con algunos repuntes en los últimos meses. Sin embargo, las condiciones monetarias y fiscales internas continúan siendo restrictivas, lo que impacta en el nivel de actividad. Para el Banco Mundial, el PIB mantendrá un comportamiento relativamente sólido y estable, proyectándose una expansión del 3.6% en 2026, del 3.7% en 2027 y del 3.5% en 2028. Este crecimiento podría ser explicado por el dinamismo de su sector exportador. El FMI proyecta un crecimiento del 3.5% en 2026 y 4.0% en 2027, con una inflación que, aunque continúa alta, descendería del 30.4% al 15.7% entre esos años.
Uruguay
Tras registrar un crecimiento del 3.3% en 2024 y del 1.8% en 2025, la economía uruguaya experimentará una ligera moderación en el corto plazo.
Las proyecciones del Banco Mundial sitúan el crecimiento del país en un 1.6% para 2026, un 1.9% en 2027 y un 2.1% en 2028. El FMI, por su parte, estima que el PIB uruguayo crezca 1.8% este año y 2.6% el próximo.
La estimación del FMI resulta más optimista que las proyecciones locales. Según la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central del Uruguay (BCU) de junio, la mediana de los analistas proyecta un crecimiento del PIB de 1.3% para 2026, 1.6% para 2027 y 1.9% para 2028.
Estas estimaciones son consistentes entre sí en pronosticar una desaceleración respecto a los registros previos. La incertidumbre comercial a escala global continúa siendo el principal factor de riesgo a monitorear.
Variación del PIB anual de Uruguay

Nota (E): Datos estimados por la Encuesta de Expectativas Económicas del BCU junio 2026
Fuente: Elaboración propia en base a datos del BCU.