Pomiés sostuvo que con el acceso a la información de lo que pasa en el mundo y la posibilidad de comparar precios con otros mercados, “la globalización nos ha ayudado a ser más conscientes” y, pese a no tener una inflación como tenía Argentina hace tiempo, “la gente dice que la plata no le da, pero no porque el mes pasado pudiera comprar más que hoy, sino porque cada vez le cuesta más acceder a los productos que le gustan”.
Tanto en la percepción de la economía como en la evaluación de la gestión del presidente Yamandú Orsi, desde Cifra observan que, en términos generales, los votantes de los partidos que finalmente llegan al gobierno son quienes mantienen las opiniones más positivas. Sin embargo, esa tendencia no se está registrando entre los votantes del Frente Amplio.
La encuesta posiciona al primer mandatario con un nivel del 65% de desaprobación, siendo el más alto desde que asumió su mandato. La directora de Cifra comentó que hoy existe “menos paciencia para esperar resultados” y que “una mejora económica no se produce de golpe”.
El cambio en la opinión pública
La especialista afirmó que comenzaron a detectar este cambio en la opinión pública desde principios de año: “En febrero los números fueron negativos y desde ese momento hasta ahora la baja fue abrupta”.
Según explicó, hay cierto cansancio y expectativas que “no se están colmando de parte del gobierno” y el votante de hoy tiene menos paciencia que el de hace 15 años. “Estamos acostumbrados a la inmediatez”, sostuvo.
Pomiés declaró que el mayor nivel de insatisfacción con el gobierno se observa entre las personas de bajos recursos: “Son las que están más preocupadas por la economía y las más distantes de la política y de los partidos”, por lo que es “más fácil expresar el descontento”.
Aseveró que en el interior la condición económica tiene mayor peso y que la preocupación por el desempleo es más del doble que la de Montevideo. Existen menos fuentes de empleo y “hay mucha gente en el mercado informal de trabajo”.
En esa línea, señaló que esa situación genera mayor inestabilidad para quienes trabajan de manera informal y carecen de un seguro de desempleo o indemnización por despido, y en comparación con la capital, estos hechos repercuten en una peor evaluación y en menores niveles de satisfacción con la gestión del presidente.
Pomiés afirmó que las últimas conferencias de prensa del gobierno estuvieron orientadas a recuperar la confianza y la opinión positiva de sus propios votantes y que, para revertir esta tendencia de desaprobación, “la gente tendría que percibir algunas mejoras, aunque sean pequeñas, en su economía doméstica y en la seguridad”.
De acuerdo con la experta, “los uruguayos no tenemos cultura del ahorro, no entendemos cómo funciona el sistema financiero”. En ese sentido, sostuvo que este desconocimiento puede convertirse en un problema para cualquier gobierno, ya que desde la escuela existe escasa formación en cultura financiera.
Indicadores
La forma en que los uruguayos evalúan la economía no está únicamente vinculada a los indicadores macroeconómicos, sino también al conocimiento que tienen sobre su funcionamiento y a cómo impacta en su vida cotidiana.
49% de los uruguayos considera que la situación económica actual del país es mala, según la encuesta de Cifra.
35% entiende que no es ni buena ni mala.
16% evalúa la situación económica actual como buena