De cara al 2024, encuestas plantean un escenario diferente al 2019, donde paciencia del votante jugaría un rol decisivo  

Los escenarios hacia el año electoral

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, Mariana Pomiés, directora de Cifra, y Eduardo Bottinelli, director de Factum, dialogaron con CRÓNICAS y reflexionaron sobre los resultados que recogen las encuestas de sus respectivas consultoras. A estas opiniones se adjunta la visión del politólogo Daniel Chasquetti, que agregó que el rol de los indecisos es importante en un escenario de ballotage.

Cuando al 2023 le quedan los últimos casilleros del calendario por tachar, con un cercano 2024 donde la agenda del país estará marcada por las elecciones internas en junio y las presidenciales en noviembre, es importante posar las miradas en lo que las distintas encuestas de opinión pública arrojan sobre las intenciones de voto.

 “Encuestas más recientes confirman los números que se vieron en Cifra en noviembre, con una intención de voto mayor para el Frente Amplio (FA), con la coalición levemente por debajo y en un momento donde no hay gran cantidad de indecisos”, aclaró Mariana Pomiés, directora de la consultora Cifra. 

En cuanto a los resultados de la consultora Factum, Bottinelli expuso que los resultados reflejan un apoyo del 42% para el FA, y la suma de los partidos de la Coalición, el 45%. De cara a la interna, dentro de los votantes del FA, Cifra muestra que Yamandú Orsi recaba el 39% de los votos, mientras que Carolina Cosse reúne el 19% y Mario Bergara el 2%. Según las encuestas de Factum, Orsi demuestra menores niveles de imagen negativa que Cosse, Bergara y Andrés Lima. Sin embargo, para Bottinelli esto último “no significa necesariamente un dato excluyente por sí mismo”, que asegure un resultado. 

Un análisis por encima de las encuestas

Para el politólogo Daniel Chasquetti, el FA está en posición de plantearse como primera meta el ganar la mayoría parlamentaria, lo que significa un 47,5% de los votos. Según entiende, “estamos en una época en la cual las oposiciones ganan elecciones”, si se tiene en cuenta que en las últimas 19 elecciones que se realizaron en América Latina, solamente en Paraguay ganó el partido gobernante. El especialista entiende que esto “tiene que ver con la pandemia, las muy bajas tasas de crecimiento y el deterioro de la calidad de vida”. 

Pero también existen aspectos pertinentes al análisis que refieren a las siguientes elecciones, como las distintas tendencias dentro de los mismos partidos políticos, donde cada sector representa una ideología distinta: “En el FA el sector de Bergara y el MPP en cierta medida con Orsi, van por una ideología de centro. Lo mismo ocurre en el PN con Delgado y en el PC con Robert Silva. En general siempre hay candidatos que van hacia el centro y hay otros que van más hacia los extremos. Entonces, esto es algo que puede tener cierta incidencia en las internas, porque solo vota el 40%”, explicó Chasquetti. 

Esto se asocia a las figuras femeninas que se encuentran dentro del abanico de precandidaturas, donde Cosse y Raffo se encuentran cercanas a los extremos, algo que para Chasquetti es algo que “marca una diferencia” con sus competidores hombres. 

Sobre los resultados de Cifra, en lo que respecta a los votantes del PN, Delgado encabeza las encuestas con el 31% de los votos, seguido por Raffo con el 10%, mientras que el 41% de los votantes se muestra indeciso. Ante estos números, Pomiés manifestó que “está claro” que los candidatos del FA están “más definidos” y satisfacen las demandas de los votantes, mientras que en el PN “aún hay espacio para que los candidatos crezcan” e incluso para que aparezca otro. En cuanto a los motivos que explican esta diferencia, consideró que no hay un “único motivo”, dado que los votantes del FA son “más apegados” a las propuestas del partido, mientras que los votantes del PN son “menos orgánicos” y no hay todavía una opción “muy distinta” dentro de los candidatos para la interna.

El futuro de la coalición 

Otro aspecto trascendente a tener en cuenta y que se evidencia al comparar los números de las actuales encuestas con las de 2019, es el descenso de la intención de voto que acumula la coalición sumada, que para Chasquetti responde a los “episodios de corrupción” acontecidos dentro del actual gobierno que “dañaron” su imagen, lo que ocasiona que el 56% del electorado que votó a su favor hoy “no alcance el 40%”. Pomiés opinó que los resultados “dependerán mucho” de lo que pase en los siguientes meses, porque si bien el FA tiene más intención de voto, “también es cierto que el gobierno tiene una buena evaluación de gestión” y que la gente no está “insatisfecha” con lo que se está haciendo: “No hay una tendencia importante al cambio como se podía ver hace cinco años. Entonces, que hoy tenga más intención de voto el FA no quiere decir que llegue a octubre en esa misma situación”, concluyó.

En cuanto a la “buena evaluación de gestión” del gobierno mencionada por Pomiés, Chasquetti coincidió en que “Lacalle Pou tiene una buena popularidad para un presidente que está terminando su mandato”, pero que “se achicó la torta”, y puede no ser suficiente para ganar una elección en segunda vuelta. Por esto, a la hora de escoger, “es posible que el Partido Nacional sea visto como el partido que presenta la mejor oferta y que puede enfrentar al Frente Amplio”, por lo que “los partidos de la coalición están sufriendo y perdiendo votos a manos del PN”.

Sobre el papel de Cabildo Abierto, el director de Factum opinó que “la figura de Manini es determinante” para conseguir votos en su partido, pero que con respecto a 2019, “es claro” que perdió la característica de novedad y de posicionamiento crítico frente al sistema político, lo que generó su caída en intención de voto con respecto al período pasado. De todas formas, entiende que “está en condiciones de disputar el tercer lugar con el Partido Colorado”. Para Chasquetti, Cabildo Abierto “fue fruto de una coyuntura donde el FA venía gobernando 15 años y no lograba resolver los problemas de seguridad”. Además, para el politólogo “los partidos tradicionales tenían dos candidatos que se movieron mucho al centro” -Lacalle Pou y Talvi-, por lo que “dejaron descubierto el segmento de la derecha más conservadora que habitualmente cubría  Bordaberry y el viejo herrerismo”. Esto fue lo que dio la oportunidad a CA para ser “la novedad”, sin embargo, “hoy perdió ese magnetismo”.

Los indecisos, un factor determinante

El porcentaje de indecisos parece marcar una impronta en las actuales encuestas que cierran el año 2023. Este es un aspecto que para Chasquetti no es motivo de preocupación, dado que el voto en blanco generalmente en Uruguay es “bastante estable” y no supera el 4%, además de que la oferta electoral que ofrecen los partidos tiende a ser “amplia” y a cubrir el espectro ideológico. “En ese sentido no veo ningún tipo de problema serio para el sistema de partidos, creo que los indecisos van a ir cayendo a medida que se acerque la elección de octubre”, resaltó el especialista.

Como dato destacable, la última encuesta de Cifra arrojó que el aumento de votantes indecisos en comparación con agosto de 2023, aumentó de 26% a 31%. Eduardo Bottinelli, director de la consultora Factum y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, consideró que el porcentaje de indefinidos “es bajo pero muy decisivo”, ya que son quienes definen el resultado en las últimas instancias. Para el sociólogo, dichos indefinidos tienen características particulares relacionadas a la juventud, un menor nivel educativo, y una población con menor interés en la política y mayor posibilidad de fluctuación del voto entre elecciones. 

Chasquetti coincidió en que, cuando existen fuerzas parejas, los indecisos deciden. El ejemplo que utilizó el politólogo para ilustrarlo fue el de la segunda vuelta de 2019, cuando el actual presidente Lacalle Pou se impuso sobre Daniel Martínez con una diferencia de 38.000 votos, evidenciando que los indecisos tienen poder de decisión principalmente en el ballotage. “Estamos en una época donde las oposiciones ganan elecciones y a los gobiernos les cuesta mucho ser reelectos. En las últimas 19 elecciones que se realizaron en América Latina solamente en Paraguay ganó el partido de gobierno. En los casos restantes ganó siempre la oposición, algo que se explica con el impacto de la pandemia, las tasas de crecimiento muy bajas y con un deterioro de la calidad de vida”, reflexionó el entrevistado.


La polarización

Para Bottinelli, desde el 2012 Uruguay viene lentamente en un proceso de polarización que se manifestó con más fuerza en 2019 y 2022. Sin embargo, el sociólogo consideró necesario separar las expresiones de la opinión pública respecto a sus adversarios con lo que se ve en las redes sociales. “Los discursos polarizantes son estrategias políticas que aplauden las barras bravas, pero hay mucha más gente que no entra en esa dinámica”, opinó. Chasquetti, por su parte, coincidió con el director de Factum en que las redes sociales generan una visión sesgada de la opinión pública, y que el sistema funciona mucho más por consenso de lo que habitualmente creemos”. El politólogo entiende que la mayoría de los ciudadanos “se ubican en el centro”, y que en el Parlamento la polarización no es tan evidente. “En 2023 se votaron 112 leyes en total. La información que tengo es que las votaciones divididas fueron solamente 11”, recordó.