Ignacio Bartesaghi: “Rusia está mucho más metida en América Latina de lo que la gente cree”

Geopolítica y delirios de expansión

Se cumple una semana desde el ingreso oficial de Suecia a la OTAN, un paso más hacia el fortalecimiento geopolítico de Europa frente a la amenaza rusa. Junto con la entrada de Finlandia al bloque, Suecia golpea al gobierno de Vladímir Putin de manera inesperada, rompiendo con relaciones comerciales y 200 años de neutralidad. Según los especialistas consultados por CRÓNICAS, se trata de un nuevo movimiento de alineación de naciones a cada lado de la brecha que divide el mundo occidental del oriental, fenómeno que no escapa a Latinoamérica. 

Según la BBC, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, dijo que la situación de la seguridad en la región no había sido tan grave desde la Segunda Guerra Mundial, por lo que encontraba necesario irrumpir la política centenaria de neutralidad para asegurar la situación europea y la de su propio país. Luego de negociaciones con Hungría y Turquía, países de la OTAN con cierta afinidad a Rusia, se logró el visto bueno.

Para Ignacio Bartesaghi, doctor en Relaciones Internacionales, docente y cónsul honorario de Mongolia en Uruguay, «la realidad pasó por encima» a la posición histórica de Suecia y especialmente a Finlandia, que comparte más de 1.400 km de frontera con Rusia. La entrada sueca al Mar Báltico significa una posición incómoda para Moscú, ya que ahora está rodeado por países adheridos a la OTAN, teniendo únicamente a Kaliningrado como punto estratégico en la zona.

Estrategia 

«Es una de las consecuencias de la guerra en Ucrania que Putin no calculó», opinó el especialista. Finlandia y Suecia no tenían en sus planes unirse al bloque militar, pero «se vieron forzados», por lo que Rusia logró el efecto contrario de perder relaciones comerciales, convertir a Ucrania en un país «más europeo que nunca» y causar un gran fortalecimiento de la OTAN. El pasado 29 de febrero, en conferencia de prensa, Putin apuntó contra las nuevas alianzas, y mencionó que su ejército tiene armas que pueden alcanzar el territorio del bloque enemigo. Para Bartesaghi el paso de Moscú de invadir Finlandia o Suecia es poco imaginable, aunque en su momento también era cuestionada esta posibilidad con Ucrania.

La razón del avance de Putin y la falta de dimensionamiento de las consecuencias en Europa tiene que ver con «señales contradictorias» y falta de resistencia en la primera invasión a Ucrania, a pesar de ciertas declaraciones de las Naciones Unidas. «Hubo condenas pero nada que se haya salido del cauce. Lamentablemente, Putin leyó que podía seguir dando pasos, pensando que Europa estaba debilitada y que no iba a reaccionar» analizó Bartesaghi. 

Sin embargo, mantener a raya a Putin no fue gratis. Occidente dio concesiones a Moscú y «permitió que se quedará con la península de Crimea», a pesar de que éste violó el principio de integridad territorial. Pero hay más: Europa «profundizó su dependencia energética con Rusia» en cuanto al gas y petróleo, por lo que «estaba dentro de lo posible que Putin se viera con las manos libres para invadir» explicó.

La clave de China y Estados Unidos

Más allá de la terrible pérdida de vidas en la guerra entre Rusia y Ucrania, hay una pérdida desde el punto de vista financiero para los que soportan económicamente el conflicto, que son principalmente países de Asia Central. «A medida que esta guerra se alargue, pienso que China va a presionar cada vez más a Rusia para que esto termine, porque está perdiendo. China necesita una globalización de pocas tensiones para seguir adelante con su economía, e India lo mismo», recordó Bartesaghi.

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, «quiso dar una señal» invitando a Suecia al Discurso del Estado de la Unión. Para el docente en Relaciones Internacionales, Putin espera con grandes expectativas el desenlace de las elecciones en Estados Unidos, porque una victoria de Donald Trump podría beneficiarlo. «Trump no ve a la alianza de Estados Unidos y Europa como el centro de la seguridad mundial, y eso es un buen discurso para Putin”, explicó. 

Putin se aferra a la península de Crimea, y la base de Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania, es recuperar su territorio. Por esto, Bartesaghi adelantó que será una guerra larga, salvo que surja una negociación impulsada por China o por un cambio abrupto de la política de Estados Unidos. 

El lugar de América Latina 

A pesar de la lejanía, el conflicto al norte del mundo tiene sus consecuencias en el sur. Para Bartesaghi, «está claro» que en la región no ha habido una condena generalizada a Rusia. «Por ejemplo, el propio Lula -presidente de Brasil- ha llegado a decir que la invasión de Rusia a Ucrania se debe a las acciones de la Unión Europea vinculadas con la posibilidad de que Ucrania entre a la OTAN. Eso es tremendo, y demuestra que geopolíticamente, Rusia está mucho más metido en América Latina de lo que la gente cree», apuntó. En su opinión, la región enfrenta desafíos a la hora de posicionarse frente a situaciones complejas como la que atraviesan Israel y Palestina, siendo que varios de los países latinoamericanos que no encuentran consenso, forman parte de un mismo bloque comercial como lo es el Mercosur. 

Mario Amelotti, presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-Países Nórdicos, también cree que estos movimientos de alineación tienen consecuencias en nuestra región. «Antes las cadenas de valor se determinaban en función al costo. China o Vietnam, por ejemplo, fabrican barato y por eso la producción corrió hacia allí. La nueva situación geopolítica hizo que en la cadena de valor, la seguridad en el abastecimiento haya tomado mayor importancia. Eso abre oportunidades, y por eso sería tan bueno un acuerdo con la Unión Europea, aunque parezca distante», advirtió.