Alfredo Antía: “Estamos comprometidos en ayudar a las empresas a instalar la cultura de la seguridad y la salud en el trabajo”

EDICIÓN ESPECIAL | DÍA MUNDIAL DE LA SEGURIDAD Y LA SALUD EN EL TRABAJO

Presidente de la Cámara de Industrias


Las buenas prácticas que aseguren condiciones de salud y seguridad en el ámbito laboral son fundamentales en el sector industrial. Es así que desde la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) se habla de invertir en prevención y no de costos en seguridad y salud. En este marco, uno de los principales objetivos es instalar una cultura que cuide tanto a los trabajadores como a las empresas del rubro.

-¿Cuál es la importancia a nivel empresarial de invertir en sistemas de prevención de accidentes y enfermedades en el lugar de trabajo?

-Para nosotros, la importancia es muy grande. Los objetivos en la empresa son aumentar la productividad y las ventas, preservar la calidad, mantener la sostenibilidad, diferenciarse de la competencia, innovar e invertir con la mirada hacia adelante. En medio de todo ello, un accidente es un tropiezo, y en el peor de los casos, un daño físico al trabajador que hay que evitar. Cuando ocurre un accidente y uno se lastima, ese funcionario es el 100% del problema, sin importar cuántos trabajadores tenga esa planta y cuántos lo puedan suplantar. Se trata de valorar la vida y generar confianza y seguridad a todo el equipo de trabajo, y eso se logra haciendo muchísimo en prevención y cuidado mutuo. La empresa es el lugar donde estamos la mayor parte de nuestro tiempo y debemos estar a gusto y seguros, por ello no se trata de gastar en prevención sino de invertir en nuestro ámbito laboral integrado por el capital humano y el capital físico de la compañía.

-¿Cómo se maneja esta situación en el sector industrial?

-Siempre me gusta insistir en el hecho de que la industria es una escuela de aprendizaje y de crecimiento de los trabajadores, y también debe ser una escuela de enseñanza de buenas prácticas que aseguren la calidad del producto, la integridad de las personas y los equipos. Y en esto, todos dentro de las fábricas somos responsables de su cumplimiento y seguimiento.

Es por todo esto que digo que desde la CIU hablamos de invertir en prevención y no de costos en seguridad y salud. Más allá de los números, lo importante es tener claro el objetivo, que no es otro que el de instalar una cultura que cuide a trabajadores y empresas. Si bien es mucho lo que se ha avanzado y muy bien, es mucho el camino por recorrer.

-¿Cuáles son las claves para promover el trabajo seguro y saludable?

-Desde las empresas convocamos a invertir, educar, reeducar y comprometer a todos los actores en protocolos preventivos que además debemos revisar permanentemente. Resulta indispensable construir un ámbito de trabajo empático donde es la empresa la que tiene la primera responsabilidad en dar las condiciones de seguridad adecuadas. Asimismo, los empresarios debemos valorizar el trabajo de cada uno de nuestros funcionarios, independientemente de su posición, de modo que cada uno sea y se sienta parte fundamental de un proceso colectivo que lleva al producto final.

Es allí, en la tarea integrada, donde cada cual cuida su labor y la de los demás, y es en el conjunto que nos cuidamos entre todos, el producto se hace bien y los riesgos se minimizan. Aun así, está claro que la labor industrial lleva implícito el riesgo de errar, por tanto, insistimos en que la cultura de la prevención es la clave para mejorar la performance y reducir los riesgos al máximo.

Desde la CIU estamos comprometidos en ayudar a las empresas a instalar esta cultura de la seguridad y la salud en el trabajo. Por ese motivo brindamos cursos y formación a mandos medios, jefes y personal en cargos de jerarquía, dado que son quienes deben definir los aspectos fundamentales. A su vez, contribuimos a actualizar a las empresas al cumplimiento de las nuevas normativas que el país incorpora, como las de acoso sexual y laboral en los ámbitos del trabajo.

-¿Cuál es el papel de los trabajadores y del Estado en este contexto?

-Desde los trabajadores, actores sustanciales de estas políticas, fomentamos la importancia de transmitir y entender que es su integridad y su vida la que exponen, y de allí la importancia de tomar las recomendaciones que se hacen desde la dirección de la empresa y las comisiones bipartitas que ellos mismos integran.

Desde el Estado, el avance de la normativa prevencionista ha sido clave para instalar el concepto de trabajo seguro y saludable. Ya no nos quedamos con el concepto de que un lugar de trabajo seguro es aquel en el que el empleador puede asegurar que está libre de riesgos de accidentes o enfermedades profesionales, o que se respetan salarios y condiciones o la normativa de seguridad social.

-¿A qué se refiere?

-Me refiero a que hoy en el concepto de trabajo seguro y saludable se incluye no solo el tema de la salud física, sino también la mental, la ausencia de discriminación y menoscabo u el acoso de cualquier naturaleza.

Las claves están en que cada parte asuma su rol con compromiso e involucramiento y entendiendo que el tema de la seguridad y salud en el trabajo es multidisciplinario y no es solo responsabilidad de la empresa.

-¿Cuáles son los mayores desafíos para la CIU en esta materia?

-Ayudar a las empresas brindándoles ámbitos de intercambio y formación profesional y plantear talleres en los cuales se pueda discutir la normativa al respecto.

Si bien muchos temas son comunes a los sectores industriales, no existe una transversalidad absoluta en los problemas de seguridad y salud en el trabajo en las empresas que forman parte de la CIU, dada la heterogeneidad de las diferentes ramas industriales. Si bien nuestro servicio es a todas, nuestra prioridad es poder acompañar a las empresas más pequeñas, dado que son ellas las que suelen no contar con la infraestructura suficiente para afrontar estos desafíos.

Vale resaltar que la CIU participa activamente con un delegado permanente en el Consejo Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (Conassat), aportando a los temas, proponiendo cambios en la normativa, participando en la negociación y redacción de muchas de las normas que han surgido en los últimos años, marcando una presencia importante en un tema de alta sensibilidad como lo es la salud y la seguridad de los trabajadores.

Hoy los desafíos pasan por articular la implementación de medidas recientes, como la prevención del acoso o del consumo de alcohol y drogas, ayudando a las pequeñas y medianas empresas en la implementación de procedimientos y protocolos de actuación, para protegernos de estos excesos que, instalados en la comunidad, muchas veces no son ajenos a los ámbitos del trabajo.

-¿Qué responsabilidades tienen los empleadores en lo que refiere a las garantías de ofrecer un trabajo seguro y saludable?

-Desde los empresarios existen dos niveles de responsabilidad: el ético, que es el que debe guiar la conducta empresarial que promovemos, y el legal, que habitualmente es claro y carga al empleador con una responsabilidad mayor, incluso lamentablemente hasta la penal, en caso de omisión en relación al trabajador.

Debemos mencionar nuestra oposición a esa ley de responsabilidad penal que establece el delito de peligro para quien no adopte las medidas preventivas correspondientes, dejando muchos huecos y espacios de interpretación al juez actuante. Hasta este momento, las implicancias penales vinculadas a accidentes de trabajo derivaban de daños concretos al trabajador, por aplicación de los delitos de lesiones personales y de homicidio, figuras ya consagradas en nuestro Código Penal. En contraste, como lo hemos ya reiterado, la seguridad y salud en el trabajo es un objetivo en sí mismo, basado en una construcción positiva y empática entre las partes y no en un sistema que alimente enfrentamientos ni busque de antemano culpables.

Además, creemos firmemente que la industria como escuela de valores extiende el cuidado de la seguridad y salud de sus trabajadores a su vida privada. En nuestras plantas, allí donde se convive con normas, capacitación, desarrollo de competencias y continuo aprendizaje, se construye una estructura de valores que va mucho más allá de los límites de la empresa y que contribuye al crecimiento de las personas y la sociedad que integran. De nada sirve que durante las horas de trabajo se realicen las actividades de manera segura, si luego el operario en su casa o en otros ámbitos desarrolla actividades con riesgo, por ejemplo, sin elementos de seguridad, o trabajos con electricidad, productos químicos o cargas pesadas sin el debido cuidado.

-¿Y cuáles son las responsabilidades de los trabajadores?

-Ellos también deben estar involucrados en este compromiso. El lema debe ser: “La seguridad es un compromiso de todos”, y existen diversos espacios de participación tanto a nivel de empresa como de sector de actividad, para involucrarse de un modo positivo y constructivo.

Dado que el propósito de cuidar las condiciones de trabajo es un bien común, se podrá discrepar en detalles de la implementación de las acciones, pero no en su objetivo. Para avanzar es necesario mantener el diálogo e intercambiar posiciones sin sesgos políticos, dado que la seguridad y salud en el trabajo es un tema que nos involucra a todos.