Nuevo contexto internacional exigirá “una visión holística de la política exterior”, según Albertoni

Analizó > La posibilidad de cerrar el acuerdo Mercosur-UE y la llamada con Trump

El investigador en Relaciones Internacionales, Nicolás Albertoni, se refirió a la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores de abandonar la Unasur y regresar al TIAR. Explicó que esta doble decisión “es una señal importante que Uruguay necesitaba dar internacionalmente” para “mostrar que el país vuelve a estar en el lugar del que nunca se debió mover: la defensa clara y firme a los valores democráticos que nos comprometimos a proteger”, agregó.

En diálogo con CRÓNICAS, Nicolás Albertoni, investigador uruguayo de la Universidad del Sur California donde coordina el programa de política comercial del laboratorio de política internacional de dicha universidad, se refirió a las decisiones tomadas por el nuevo gobierno en materia de relaciones exteriores y qué se puede esperar a futuro.

– ¿Qué implicancia tiene que Uruguay, en un mismo movimiento, se haya retirado de la Unasur y reintegrado al TIAR?

– Es una señal importante que Uruguay necesitaba dar internacionalmente para mostrar que el país vuelve a estar en el lugar del que nunca se debió mover: la defensa clara y firme a los valores democráticos que nos comprometimos a proteger mediante diversos tratados.

La nueva impronta del gobierno entrante con relación al tema Venezuela muestra la necesidad urgente de pasar de un pragmatismo cómplice a la responsabilidad de proteger a un pueblo oprimido.

En Unasur solo se estaba esperando al último que se vaya para que cerrara la puerta. Ya habían anunciado su retiro Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú en abril de 2018. Y en marzo de 2019, se sumó Ecuador. Veremos qué harán con este tratado Guyana, Surinam y Venezuela que son quienes aún quedan.

En definitiva, tanto con el regreso al TIAR como la salida de Unasur, Uruguay da un giro necesario para reposicionar al país en una defensa clara y firme que es lo que necesita cuando lo que se tienen enfrente son persistentes violaciones a los derechos humanos.

– ¿Qué beneficios concretos conlleva el volver a formar parte del TIAR?

– La mayoría de los Estados que pertenecen al TIAR ya han manifestado no estar de acuerdo con una respuesta militar al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Como tal, la resolución tomada en setiembre de 2019 en el marco de la 74ª Asamblea General de las Naciones Unidas no tiene disposiciones que permitan a los Estados usar la fuerza contra Venezuela. Si bien esto podría cambiar en el futuro, requeriría otra reunión del Consejo y una nueva resolución.

El punto central de todo esto es que, al decidir abandonar el TIAR, Uruguay limita su capacidad de dar forma a estas resoluciones en el futuro. Al Uruguay retornar al instrumento, podría tener una mayor influencia junto con estos Estados para dar forma a futuros debates sobre Venezuela. Al irse, Uruguay termina su acceso a estas reuniones y, lo que es más importante, su capacidad de negociar bajo el marco legal del acuerdo.

Por todas estas razones es buena la decisión que toma el gobierno de no dar la espalda a este instrumento. Si en algún momento se vuelve a invocar, Uruguay podrá hacer escuchar su postura.

– En este sentido, ¿qué más podría esperarse de Uruguay en cuanto a comercio exterior y relaciones con otros países? ¿Hay buenas perspectivas?

– La visión de apertura dinámica que seguramente busque la Cancillería es buena noticia para el país. Se necesita una mirada que no espere que nos vengan a buscar para concertar acuerdos, sino que seamos nosotros quienes vayamos a tocar puertas.

Debemos usar la visión de país pequeño a nuestro favor. Como muestro en mi último libro, Uruguay como solución, ya no vivimos en un mundo en el que las dimensiones territoriales o poblacionales son aspectos centrales para el desarrollo. El argumento de “país pequeño” deja de ser una excusa válida para pensar que un modelo de desarrollo basado en la apertura al mundo no es posible.

Hoy la solidez de las instituciones políticas y las ideas pasan a ser cada vez más relevantes en el debate sobre el desarrollo. Es este enfoque globalista hacia donde entiendo que Uruguay debería dirigir su estrategia internacional en los próximos años.

Lo cierto es que el nuevo contexto internacional que se presenta exigirá una visión holística de la política exterior al que Uruguay no estaba acostumbrado.


La UE y Trump

– Unos días antes de dar este anuncio, Talvi indicó que espera que el acuerdo con la UE entre en vigencia este año. ¿Lo ves posible?

– Sí, claro que lo veo posible. Una vez que se firme, los procesos de ratificación serán otro cantar, ya que la estructura del acuerdo es de ratificación bilateral. Es decir, si Europa lo ratifica y luego Uruguay también, ya se podrá comenzar a hacer uso del acuerdo. Entonces quien camine más lento en la ratificación lo sentirá.

– ¿Qué opinas del primer contacto entre Lacalle Pou y Trump, y la necesidad de “tener una relación diplomática y económica más profunda”?

– Es una buena señal. Uruguay necesita diversificarse, más ahora con una China a la que le costará recuperarse y una región que sigue siendo compleja. Si bien el contexto de estos días es difícil en EE.UU. dado la respuesta que han tenido los mercados al Coronavirus, pocas dudas quedan que cuando el mundo se recomponga dicha potencia puede concentrar el efecto rebote que normalmente se dan en estos casos.