Sector maderero reconoció mayor apertura de este gobierno, aunque aún no se ven grandes cambios

Trabajan en conjunto con UTU para aggiornar los programas de carpintería a la demanda del mercado

Desde el sector maderero manifestaron que, más allá de los “frenos” que se vieron al principio de la pandemia, no han tenido grandes repercusiones en cuanto a producción y nuevos negocios. Sin embargo, sí se vieron afectados a finales del 2021 por la crisis logística, lo que les provocó falta de productos y encarecimiento de los mismos. Las empresas que componen el segmento son, en su gran mayoría, mipymes. En el camino de mejora continua, estas buscan personal especializado a la hora de contratar mano de obra.

El sector maderero del Uruguay ha sabido aprovechar las oportunidades que se le han abierto con la pandemia. Si bien la demanda de productos y servicios mostró una tendencia a la baja, los rubros que se relacionan con el cuidado y mantenimiento del hogar se han visto, en alguna medida, beneficiados. Esto último se vincula con la permanencia de la población en los hogares.

Como forma de conocer más sobre este segmento de producción, CRÓNICAS dialogó con el presidente de la Asociación de Industriales de la Madera y Afines del Uruguay (Adimau), Juan Pablo Martínez, quien reconoció que la “sensación” que perciben por parte de los asociados les permite creer que 2020 y 2021 fueron años buenos, a pesar de que en el primero estuvieron algunos meses “parados”, y eso genera en el oficio lo que denominó “meses muertos” en cuanto a producción y ganancias.

Sin embargo, el entrevistado se refirió a los retrasos y las subas en los costos a finales del 2021 como consecuencia de la crisis logística.

“Empezamos a tener problemas de stock y subas de precios. Usamos mucho la placa, los tableros que son importados y los herrajes de los muebles. En el caso de las maderas, el sistema es mixto, porque se usa tanto producto nacional como importado”, explicó Martínez.

Buscando el cambio

Siendo una industria muy presente en el día a día, la gremial cuenta con aproximadamente 50 empresas asociadas, de las cuales muy pocas superan los 20 empleados. En lo que respecta a los desafíos para 2002, el ejecutivo indicó que no se esperan grandes cambios.

“Tenemos problemas para encontrar mano de obra calificada, y eso trasciende a la pandemia”, remarcó el entrevistado, al referirse a uno de los problemas que afecta al sector.

Por este motivo, han estado trabajando en conjunto con instituciones que forman o capacitan para el oficio con la intención de aggiornar los planes de estudio a la demanda que existe en el mercado.

“Estamos en reuniones con UTU para adaptar los planes y programas de los cursos de carpintería, pero el tema viene bastante lento porque es una institución muy burocrática. Y también estamos trabajando con Centros Educativos de Capacitación y Producción (Cecap) con la misma idea. Hay un convenio firmado y la idea es seguir avanzando en las capacitaciones de los estudiantes de modo práctico y teórico”, comentó Martínez.

Esta iniciativa de generar el cambio surge en primera instancia de Adimau, pero contaron con la ventaja que desde Cecap tenían la intención de transformar sus planes, cosa que no ocurrió así en el caso de UTU.


Equilibrando la balanza

El sector maderero a nivel global está frente a una modernización en el ámbito de su producción. Esto último es lo que el entrevistado llamó la “revolución industrial 4.0”, que hace referencia a la tecnificación y tecnologización de la producción.

En este sentido, manifestó que el costo de aggiornar el modo de producción a los nuevos modelos es muy alto, pero que si se quiere seguir compitiendo es un gasto necesario.

“Tenemos una ayuda del fondo industrial, que es común a todos los sectores. Nos permite traer cupos de maquinaria subsidiada, y eso es de gran ayuda. Pero pretendemos más ayuda, y eso puede venir en otra propuesta”, subrayó Martínez.

Esta preocupación la pudieron volcar en conversaciones con el actual gobierno, con un diálogo que ha sido más fluido que en otras administraciones, reconoció el entrevistado.

“Tuvimos mayor apertura y mejor respuesta que antes. No hemos tenido cambios significativos, pero sí nos fue mucho más fácil poder acceder a hablar con los ministros o con cualquier organismo del gobierno”, reconoció Martínez.

Sin embargo, donde sí obtuvieron grandes logros fue en el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). Esta cartera había retirado algunos beneficios para empresas de transformación de la madera; los mismos constituían fondos de ayuda para algunos sectores industriales.

En una instancia que compartieron con el titular del MIEM, Omar Paganini, el pedido fue escuchado y considerado pertinente, lo que llevó a revocar la medida.

Además, pudieron acceder al diálogo con la ministra de Vivienda, Irene Moreira, a quien le plantearon trabajar en incentivos para la construcción en madera en el país.

“Estamos trabajando con la comisión honoraria de las maderas como forma de generar ciertos cambios que permitan aumentar la construcción con este tipo de materiales en Uruguay”, concluyó Martínez.