“A veces se dice que Uruguay no tiene capacidad, pero el mundo tiene 7000 millones de personas y sigue creciendo”

WASHINGTON CORALLO, PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE INDUSTRIAS DEL URUGUAY


Su familia hace un siglo que trabaja en la industria y él hace dos años es el presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay. Washington Corallo sostiene que la clave del desarrollo de la economía uruguaya se basa en tres pilares: una fuerte apuesta a la infraestructura, acompañado de un avance en el acceso al conocimiento y la posibilidad de mejorar las relaciones laborales. En los 35 años de Crónicas, el presidente de la CIU nos recibió en su despacho de la sede de la gremial, para hablar sobre cómo se encuentra Uruguay, la región, la situación actual de la industria nacional y los desafíos que se le presentan.

Por Adolfo Umpiérrez | @AdolfoUmpierrez

-¿Hace cuánto tiempo está en la industria?

-Mi familia va a hacer 100 años que está en la industria.

-Entonces me podrá contestar cómo ha evolucionado la industria uruguaya en los últimos 35 años.

-La industria uruguaya, en muchos aspectos, evolucionó favorablemente, en otros, lamentablemente, no tanto, porque se destruyeron muchas industrias. Y no hablo necesariamente de industrias que no acompasaran la modernización y las técnicas modernas. No olvidemos que en Uruguay en la década del 50 vino la famosa industrialización por sustitución de importaciones, en un país que estaba saliendo de la segunda guerra y la guerra de Corea, entonces hizo una apuesta importante a las industrias nacionales; la materia prima se vendía bien y ahí fue una base importante que tuvo la industria nacional.

Después, con el tiempo, tal vez esas empresas contaban con una protección indebida para lo que era la época en la que muchos países se abrían. Uruguay se cerró y sirvió para desarrollar muchas industrias, y después, en la década del 70, comenzó la apertura y ahí las empresas que estaban en condiciones de seguir y pusieron un poco de empeño mejoraron sus capacidades y adecuaron sus procesos al mundo moderno.

-¿Y más hacia acá en el tiempo?

-Hacia acá vemos que estamos pensando en la industria 3.0. La CIU del 70 no es la CIU del 2015 ni la proyectada al 2020. Hoy en día el concepto de industria es más moderno, y estamos pensando en la sustentabilidad de las empresas, en que es clave ser un país competitivo y también lo es el concepto de productividad.

En la medida que Uruguay pueda mantener esos tres conceptos, puede seguir integrándose no solo en la región sino también en el mundo, que es un poco la idea de todos. Porque la única manera de crecer es hacia afuera, y aunque no nos guste, prácticamente el 54% del crecimiento del Uruguay siempre está ligado a factores externos. Uruguay solo por su mercado interno no crece… lo hace cuando hay presencia uruguaya en las exportaciones, como en la industria del turismo o del software; es decir, proyecta el conocimiento uruguayo fuera del país.

-¿Qué hitos tuvo la industria en estos años?

-La industria tuvo varios hitos. Uno fue el famoso PEC (Acuerdo de Complementación Económica), luego la Aladi, y la incorporación de Uruguay al Mercosur. Fue muy importante la posibilidad de que hace más de 20 años Uruguay fuera un miembro pleno del Mercosur, con el tránsito libre de mercaderías, personas, bienes, servicios. La parte de mercaderías anduvo bastante bien un tiempo, después todos los países empezaron a aplicar ciertos tipos de restricciones, y vemos lo que pasó en los últimos años con Argentina, que bloqueó mucho las exportaciones uruguayas.

Hoy el mercado es distinto; vemos a Brasil que, a través de otros tipos de política -como trabas no arancelarias-, bloqueó algunos productos uruguayos. Recuerdo algunos problemas que había con el arroz uruguayo, por ejemplo. Después, obviamente, Uruguay tuvo en algunos sectores lo que son productos de manufactura de origen industrial con procesos agropecuarios. El país logró insertarse muy bien en el mundo y pasamos de exportar 3.000 millones de dólares a exportar 11.000 millones de dólares. Uruguay también aprendió y muchas empresas vieron cómo era el mundo moderno al que hay que apuntar.

“La única manera de crecer es hacia afuera, y aunque no nos guste, prácticamente el 54% del crecimiento del Uruguay siempre está ligado a factores externos”

-Habla del Mercosur en un momento en el que está atravesando una situación complicada…

-Sí, lamentablemente el Mercosur está pasando por una crisis, ya se están sumando algunos problemas de índole política, pero nosotros aspiramos a tener una unión del Mercosur eficiente. No hay duda que a pesar de todos los problemas, Argentina y Brasil son el 28% de todas las exportaciones de la manufactura industrial uruguaya.

Estaría bueno tener una América Latina bien integrada con Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Venezuela, más allá de los problemas que tienen. A su vez, pensar en algún tratado con la Alianza del Pacífico, el TPP, con algunos países como Perú y Colombia, que son muy importantes. También acceder a la UE, que es un sueño muy antiguo.

Podría ser que algunos productos uruguayos tuvieran acceso a la UE, como la manufactura de origen agrícola, y que de esa forma Uruguay pueda seguir proyectándose. Si no se logra esto habrá que seguir apostando al Mercosur y buscar aquellos mercados con los que Uruguay pueda intercambiar esos productos de origen, en su mayoría agropecuarios, pero no hay que descuidar la fase industrial.

En algunos sectores como los remedios, la farmacia, los productos químicos y la agroveterinaria, Uruguay ha logrado estar con una presencia importante, y ni que hablar de productos como vinos.

Hay que pensar si un día hubiera petróleo en Uruguay y la posibilidad de que empresas locales pudieran generar partes y piezas para atender a esas industrias. También una industria de minería como podría existir en Uruguay, o pensar que algún día no solo se fabrique celulosa, sino que además se pueda procesar la celulosa de alguna manera. Esos son los desafíos que tenemos, pero para lograrlo se precisa competitividad y productividad, y a nivel estándar estamos caros y lejos en niveles de productividad.

-Se ha criticado mucho al Mercosur en el último tiempo, pero en algún momento funcionó para lo que se había creado. ¿Cuál fue el mejor momento del bloque regional?

-Digamos que se trabajó muy bien con Argentina y Brasil del 1997 al 2002 y cuando vino la crisis, pero después Uruguay se recuperó y del 2004 en adelante las exportaciones fueron creciendo. Después vimos lo que pasó en 2011 y 2012 con Argentina y Brasil que comenzaron a tener problemas. Si ponemos el ciclo de vida del 100% del Mercosur, digamos que en el 50% Uruguay más o menos logró integrarse, y un 50% estuvo o está con problemas. No es bueno, lo ideal es que estuviéramos en un 70% u 80% del tiempo bien y 20% con algún problema.

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-¿Qué diagnóstico se le hace hoy a la industria uruguaya?

-En algunos aspectos, la industria uruguaya sigue siendo pequeña. Sí se ha notado un cambio muy grande en los papeles de la industria… la industria uruguaya ha sido comprada por la industria extranjera. Eso por lo menos le ha permitido a la industria uruguaya acceder a tecnología y mercado, que de otra manera no podría acceder. Si bien a veces duele pensar en eso, tampoco son todas las empresas uruguayas que han sido compradas por grupos extranjeros. Creemos que hay que apostar a aquellas industrias que tengan incubadoras, proyectos; hay que fomentar a los emprendedores.

Uruguay tiene una estructura industrial basada en pequeñas y medianas industrias, es más, el 84% de los socios de la CIU son pequeñas y medianas industrias. Uruguay no puede salir a competir a la par con China, pero sí puede buscar, tanto en las áreas agroindustriales como en las áreas de los productos químicos o farmacéuticos, algunos nichos de mercados, como lo están haciendo con cierto éxito algunos sectores del país. Entonces apostamos a la innovación, a la tecnología.

Lógicamente que Uruguay, al ser sede estratégica del Rio de la Plata, y al tener facilidades con una ley de promoción de inversiones que hay que seguir cuidándola y protegiéndola, va a seguir permitiendo que las empresas que se instalen en su territorio puedan acceder a países intra y extra Mercosur, con la ventaja de que este hoy es un país estable, con grado inversor, que respeta la inversión. Pero además, aquella empresa que viene al Uruguay a invertir y tiene una utilidad, después que pagó sus impuestos, tiene todo el derecho a llevar su utilidad, algo que no pasa con sus países vecinos.

-Se va a instalar una tercera planta de celulosa. ¿Cómo recibe la CIU esa noticia?

-Si bien no es el tipo de industria total que queremos, sí apoyamos la instalación de cualquier industria. Porque no solo es su instalación, sino que también se genera todo un satélite alrededor de una planta como la de UPM, o cualquier otro tipo de industria con una inversión de 2.000 o 3000 millones de dólares.

No hay duda que si a Uruguay lo situamos en un eje vertical que divide Este y Oeste, vemos que la región del Oeste del Río Uruguay está conformada por departamentos con más industrialización. En cambio si vemos la zona Este -Tacuarembó, Cerro Largo, Lavalleja y Rocha-, esa parte del país podría tener un mando de influencia importante por el efecto derrame que generaría una industria de este porte, sobre todo pensando que se podría llegar hasta Montevideo por vía férrea o en camiones en el transporte tanto sea de la materia prima como del producto terminado.

Eso genera siempre industrias que se instalan, gente que tiene que cuidar las máquinas, los servicios de camiones, las máquinas que cortan la madera, que procesan; o sea, hay un efecto derrame en la economía. Y apelamos, como lo hace UPM y somos conscientes de que así ocurre, que sean respetuosos con el medioambiente y con el concepto de responsabilidad social que hoy en día conlleva poner en marcha una industria de este tipo.

-Se ha escuchado alguna voz que dice que quizá no es hora de apostar tanto a este tipo de industria y sí apostar a las de las tecnologías de la información y la comunicación…

-Yo creo que todas tienen su tipo de mercado. Es como poner en un gran cajón pelotas de futbol y son buenas, pero después entran pelotas de tenis y se sigue llenando el cajón, y después de las pelotas de tenis podemos colocar pelotas de ping pong, y sigue quedando espacio, y después podemos colocar canicas.

Hoy Uruguay recibe industrias de mediano porte, de gran porte, y se pueden recibir diez industrias de 10.000 millones de dólares o una industria de 100, o una de 300. Lo importante es que la capacidad de esas industrias de generar empleos genuinos con remuneraciones aptas para el país son las que después ayudan a que indirectamente otras industrias o grupos de empresas, servicios o comercio, se instalen en el país. El efecto derrame se tiene que sentir en todos los sectores.

“No hay duda que a pesar de todos los problemas, Argentina y Brasil son el 28% de todas las exportaciones de la manufactura industrial uruguaya”

-Se ha dicho de parte de los empresarios que los salarios han empujado la inflación. Sin embargo, vemos que hay sectores en los cuales los salarios empiezan a perder capacidad de compra y la inflación cede muy poco.

-La inflación, a mi modo de ver, para el próximo año va a ceder. Me animaría a vaticinar que, si no pasara nada raro, la inflación para el 2017 estaría en el orden de los 9%. En el caso de los metalúrgicos, como se ha dicho, no perdieron capacidad de salario; tuvieron un aumento del 14%. Ahí vamos a otro concepto, que es muy importante, y que no es otra cosa que la sustentabilidad de las empresas y de la mano de obra.

En los últimos 10 años el aumento del IPC fue del 110%, mientras que los aumentos promedio fueron de 160%. En buen romance, estamos hablando de 1.500 millones de dólares que actuaron como efecto derrame en la economía, lo que nos parece perfecto porque es así como vimos que se aumentó la venta de electrodomésticos, de bienes de consumo, de autos, se viajó más.

En momentos de crisis es importante ser proactivos y pensar que es mejor tener un 9% de aumento y el 100% del sueldo y no tener un 12% de aumento que me genere la pérdida del 100% del sueldo y del 9% que tendría. En algún momento lo ideal sería que Uruguay pudiera tener un IPC que fuera inferior al valor dólar, de manera tal que en los próximos años pudiera recuperar la competitividad.

Hoy somos un país que estamos entre un 15% y 20% fuera del rango meta de competitividad. Creemos que eso se lograría a través de un esfuerzo entre todos, porque no importa cuál es el sueldo que gana la gente, sino la capacidad de compra que se tiene con ese sueldo.

Entonces, entendemos que en la medida que se pueda controlar la inflación y que el gobierno siga dando los pasos que dé para lograr este efecto, el poder de compra de los salarios no alcanza solo con subir, porque si subimos los sueldos 10% y la inflación es el 11%, siempre estamos corriendo desde atrás. Lo importante es aumentar el 9% y que los costos de los bienes bajaran, pero porque hay más demanda, no porque aumente de manera artificial.

-¿El gobierno está haciendo bien las cosas para atender esta situación?

-Nunca existe la perfección en ningún gobierno del mundo. Entendemos que Uruguay está lidiando con las reglas de juego que tiene. Somos conscientes que algunos cambios se deberían haber hecho antes, pero entre lo que hace Uruguay hay que rescatar de que es un país estable y que tiene un sistema financiero fuerte. Por ejemplo, no se vislumbra un escenario catastrófico como en el 2002, y creemos que eso es, en parte, por la política de apoyo que ha dado el gobierno. No estamos 100% de acuerdo, siempre hay cosas que mejorar.

Por ejemplo, una idea que tenemos es que las empresas públicas pudieran abrir sus capitales accionarios y que los propios funcionarios pudieran tener una remuneración con un beneficio de manera tal que después que se retiren, la gente que está se preocupe por tener empresas públicas rentables, con un servicio con el menor costo posible, pagando mejores salarios; eso es un viejo principio de una economía razonable.

Las empresas públicas y privadas tienen que ganar dinero para poder invertir y mejorar. Esa misma apuesta estaría buena tenerla en otras empresas para que cuando su situación económica así lo permitiera, remunerara a sus empleados con beneficios extras que no generaran ni aportes al BPS ni aportes al IRPF, de manera tal que ese dinero fuera a la circulación del país.

-¿Cómo va a afectar a la industria este ajuste fiscal que se anunció para la próxima rendición de cuentas?

-Específicamente en la parte de industria todavía no tenemos muchos cálculos y va a haber que esperar hasta el año que viene para tener un panorama claro. También se han tocado aspectos como la distribución de utilidades o el cálculo diferencial del IRAE de acuerdo a la inflación proyectada.

Lo importante para nosotros es que esto sí es negativo para todo el país, porque esto va contra el sueldo, contra las empresas y contra el Estado, pero es una medida que había que tomar. Lo importante es que una vez que se logre consolidar, se genere productividad en el país, dinamismo, de manera tal que este efecto que se está perdiendo se recupere de alguna manera. Yo reconozco que el gobierno ha hecho un esfuerzo muy importante, es justo decirlo; no ha tocado las tarifas públicas desde principio de año, los combustibles siguen igual, la energía eléctrica lo mismo…

“Queremos volver a recuperar el empleo y el consumo en el país, como así también a tener presencia de productos uruguayos en las góndolas del exterior”

-¿Va a ser suficiente?

-Yo tengo esperanza de que Argentina y Brasil el año que viene retomen su crecimiento. Creo que Brasil ya está llegando al fondo y se está empezando a recuperar. Argentina, a su vez, muestra algunas señales. Nosotros entendemos que la mano de Brasil y Argentina, compradores muy importantes de manufactura de origen industrial de Uruguay, va a aumentar la recaudación, y si eso ocurre, llevaría a que el Estado tuviera un déficit fiscal menor al 3,4%. Esto es una expresión de deseo, pero tenemos mucha fe.

Recordemos que hasta hace dos años Uruguay era un fuerte exportador de pescado, entonces sería positivo que nuestro país volviera a tener al sector de la pesca como algo importante. La ampliación de la plataforma marítima va en ese sentido. Estaría bueno limitar la piratería y que Uruguay contara con sistemas de control. Del mismo modo que se tiene radares aéreos, que se tenga también este tipo de tecnología para controlar nuestra riqueza ictícola. Creemos que hay que aportar a todos esos rubros en los que Uruguay puede ser competitivo.

-Hablamos de los pasos que da el gobierno, pero, ¿qué se hace desde el sector privado ante esta situación?

-La CIU, a través de su Departamento de Asesoría Comercial, da charlas buscando llegar a todos los empresarios. Notamos sí que hay una disminución en los proyectos de inversión. Creemos que es un momento importante para hacer previsiones adecuadas y ajustar los flujos de caja a realidades un poco más exigentes. También creemos que es muy importante la adecuación de la jornada laboral, que ya existe en otros sectores. Consideramos que es muy importante que en los Consejos de Salarios también prime la lógica y la razón.

Somos conscientes que el tipo de cambio ha caído en los últimos tiempos y es una herramienta fuerte para mejorar la competitividad del Uruguay. Ayudaría tener un tipo de cambio más alto, pero vemos que en el mundo el dólar se está depreciando y se aprecian las monedas locales. Uruguay debería buscar que la competitividad no se pierda y que las tarifas no suban; y así, que se pueda lograr la devolución de algún impuesto para sectores con problemas. Tal vez hay espacio en el Uruguay para que algunos sectores sigan creciendo.

Normalmente en la CIU cuando estudiamos sectores de actividad entre 2010 y 2012, un 60% de estos estaban creciendo. Hoy, en un mundo que se basa normalmente en tercios, notamos pérdidas de puestos de trabajo, y la gráfica muestra que un 25% de los sectores que maneja la CIU están creciendo, mientras que el resto están empatados o cayendo. Entonces queremos volver a la antigua curva en la que un 60% de los sectores crece al menos arriba del 1%. Queremos volver a recuperar el empleo y el consumo en el país, como así también a tener presencia de productos uruguayos en las góndolas del exterior.

-¿Qué desafíos presenta la industria?

-La industria presenta desafíos de crecer en un mundo competitivo, porque recordemos que el mundo hoy está integrado. A veces se dice que Uruguay no tiene capacidad, pero el mundo tiene 7.000 millones de personas y sigue creciendo. América Latina es clave para el desarrollo del país… Argentina y Brasil son mercados con fronteras naturales y más de 200 millones de habitantes. Son vecinos y tenemos una estrecha relación, y cualquier mejoría de esos países repercute en Uruguay.

Como todo, siempre va a haber sectores que no están bien, pero nosotros aspiramos a que en la medida que nuestra gestión lo permita, aquellos sectores que tienen problemas dejen de tenerlos, que los que estaban creciendo poco, comiencen a crecer de vuelta, y los que ya crecían, continúen. Porque ese es el efecto derrame que precisamos en la economía.

-¿Qué perspectivas hay a futuro?

-Creo que en 2017 va a haber una leve mejora en los vecinos y, por ende, en nuestra actividad económica. Y nosotros esperamos que en 2018 se consolide la actividad y se vuelva a tener una inversión extranjera directa que llega a Uruguay. No hemos perdido el grado inversor y eso es importante. Va a ser fundamental, de la mano de los emprendedores uruguayos y de los inversores del exterior, que Uruguay siga mostrándose como un país amigable, que nuestra intención es ser competitivos y productivos, y que pretendemos mejorar nuestras relaciones laborales.

-¿Qué título le gustaría leer algún día en las páginas de CRÓNICAS vinculado a la CIU?

-Que la industria creció por arriba del producto del país.


Los tres puentes para insertarse en el mundo

-¿Cómo se evalúa al momento de conseguir personal calificado la educación y la formación de los trabajadores?

-Eso es un debe que tiene el país. Hasta hace unos meses era muy difícil conseguir personal calificado, hoy lamentablemente es más fácil por un tema de la desaceleración de la economía, lo que conlleva a que se estén perdiendo puestos de trabajo. Pero no hay dudas que Uruguay tiene tres desafíos muy importantes: apostar a la infraestructura, al conocimiento y a las relaciones laborales.

Uruguay precisa esos tres puentes para lograr insertarse en el mundo. Infraestructura, por ejemplo, para lograr desarrollar las industrias, servicios y comercios que se precisan en un país. Educación para formar a la gente. Todas las máquinas son sofisticadas hoy, y hasta un chofer de un tractor necesita saber manejar un GPS. Ya no alcanza con tener educación primaria, sino que es cada vez más importante la calificación de la mano de obra. De hecho, hay estudios en el mundo que dicen que en los próximos 25 años Uruguay podría tener 52% de su mano de obra sustituida por máquinas, por lo tanto, hay que pensar en la tecnología del conocimiento.

Recordemos que países  como Alemania, Corea, Japón o Estados Unidos tienen en el orden de los 350 robots cada 10.000 funcionarios. En Uruguay no tenemos cifras exactas, pero hay que pensar que ese tipo de tecnologías se precisan en el país. Finalmente, en los rankings mundiales, si bien Uruguay está bien posicionado en capacidad de inversión, tecnologías de las informáticas y acceso a internet, estamos mal posicionados en lo que es rigidez laboral. Necesitamos un país que tenga un relacionamiento laboral que sea adecuado, ágil, eficiente, y que las industrias, cuando ingresen, sientan que los trabajadores son parte integrante de la solución de generar un país cómodo y no que sean un problema.