“Hay un solo camino genuino y fundamental para ir ‘contra la corriente’ que es la inversión y el crecimiento”

DANILO ASTORI, MINISTRO DE ECONOMÍA Y FINANZAS


Es el blanco permanente de críticas y los palos le llegan por la diestra y la siniestra ideológica. Muchos creen que sus propios compañeros de partido son los más reacios hacia su gestión y algunos lo acusan ser la derecha del Frente Amplio (FA). Los trabajadores le reconocen algunos logros, pero en general lo critican fuertemente en cada oportunidad que comparecen públicamente, mientras que los empresarios uruguayos lo cuestionan con dureza, aunque informalmente reconocen que “por suerte” es él quien guía los destinos de la política económica del gobierno. En varias oportunidades ha intentado ser el candidato presidencial del FA, pero como lo dijo uno de sus tantos contendientes electorales, el ex presidente José Mujica, le ha faltado el “sex appeal” que se requiere para conseguir ese objetivo. Sin embargo, ello no le ha impedido convertirse en posiblemente la persona más importante del país en los últimos 20 años, por la incidencia que ha tenido en materia económica, incluso antes de que el FA fuera gobierno. Danilo Ángel Astori Saragosa, actual ministro de Economía y Finanzas, asegura que ser presidente electo no es una cuenta pendiente para él. Sin embargo, y pese a que ya tiene 76 años de edad, algunos creen que puede ser nuevamente candidato por el FA, de cara a un cuarto gobierno de la principal fuerza política del país.

Por Oscar Cestau | @OCestau y Ricardo Delgado | @ricardo_dl

-En materia económica, ¿cuáles han sido los principales avances como país en los últimos años?

-Desde el punto de vista económico, sin duda en primer lugar está el crecimiento. Uruguay hace algunas décadas, mostraba una incapacidad importante para crecer, era una capacidad de tipo estructural, muy asociada además a otra característica estructural que era la insuficiencia de su inversión.

Uruguay pasó mucho tiempo con coeficientes de inversión extraordinariamente bajos, incluso en la comparación sudamericana ocupando los últimos lugares. Entonces, me parece que el crecimiento logrado en los últimos años, que asumió un carácter estructural -(aunque) ahora desacelerado- asociado a niveles de inversión que el país no había conocido en el pasado, nos trae una primera característica diferente de estos tiempos actuales. En segundo lugar, Uruguay tiene hoy una solidez financiera muy importante  que le permite al país superar respecto al pasado las reiteradas crisis de endeudamiento que tuvo y que tan malas consecuencias generaron para la sociedad uruguaya.

Hoy el país muestra un sistema financiero muy sólidamente supervisado y regulado, con las mejores prácticas internacionales, que tampoco existían en el pasado, y que por no existir estuvieron asociadas a esas crisis. Todos los indicadores financieros de Uruguay muestran cambios importantísimos frente al pasado: solvencia de las instituciones, rentabilidad, un grado de exposición a riesgos externos mucho menores a los del pasado, niveles de morosidad incomparablemente menores.

Sobre esa base es que Uruguay al mismo tiempo tiene niveles de endeudamiento respecto al producto, y sobre todo de composición de ese endeudamiento, que también muestra cambios estructurales importantes respecto al pasado. En tercer lugar, el mundo del trabajo ha cambiado mucho. Uruguay tiene tasas de empleo bastante superiores a la del pasado y tasas del desempleo muy inferiores.

En cuarto lugar, la apertura y la inserción internacional del país y la importancia que asumieron las exportaciones tanto de bienes como de servicios. Hoy Uruguay no solo tiene una proporción de apertura medida a través de importaciones y exportaciones de bienes y servicios –subrayo lo de servicios porque muchas veces se deja de lado, pero uno de los cambios más importantes ha sido el crecimiento de los servicios-, un grado de diversificación de mercados muy elevado. El país le viene vendiendo bienes y servicios a 160 o 170 países dependiendo de la medición, cosa que nunca había ocurrido antes. El país diversificó productos, diversificó mercados y eso también marca una diferencia económica respecto al pasado vinculado a este período.

“Hay aspectos de las políticas públicas que ojalá asumieran el carácter de política de Estado y se mantuvieran de modo de generar condiciones de estabilidad en las reglas de juego que le permitan a Uruguay obtener resultados favorables”

-¿Qué hechos fueron los que permitieron lograr esos cambios?

-En los proceso de los países siempre operan condiciones internas y condiciones externas. Así como en el pasado la articulación entre ambas tuvo como resultado consecuencias bastante mediocres para el país en todos estos planos, también en los años más recientes, una combinación de diferentes articulación entre condiciones internas y externas permitió que Uruguay de alguna manera cambiara las características de todos estos aspectos o conceptos respecto al pasado. Cuando hablo de condiciones externas me refiero a la evolución del comercio internacional, tanto en materia de productos como en materia de precios y al hecho de que en el exterior haya habido condiciones para la afluencia de inversión extranjera que antes no llegaba al país. Y desde el punto de vista interno hubo transformaciones muy grandes.

Hoy hablábamos de la inversión y el crecimiento. Uruguay ha tenido en los últimos años, regímenes especiales de estimulo a la inversión que antes no tenía. Eso ha sido un cambio que ha permitido que haya más atractivo para producir e invertir. Uruguay en los últimos años elaboró una Carta Orgánica nueva del Banco Central del Uruguay (BCU) -la segunda en la historia- y una ley de mercado de valores, que trajo consistencia al sistema financiero. Uruguay tiene una nueva ley concursal, le ha permitido buscar soluciones para empresas en dificultades que no tuvieran el final de la quiebra.

Uruguay tiene hoy un nuevo sistema tributario, que persigue los objetivos de eficiencia equidad y estimulo a la inversión. Así podríamos seguir mencionando ejemplos de cambios estructurales internos, que junto a las condiciones externas cambiantes también trajeron que el país pudiera generar esos cambios.

-¿Cree que las líneas seguidas por los Gobiernos del FA continuarían independientemente de un cambio del partido de Gobierno? ¿Puede hablarse de algunas “políticas de Estado”?

-Creo que hay aspectos de las políticas públicas que ojalá asumieran el carácter de política de Estado y se mantuvieran de modo de generar condiciones de estabilidad en las reglas de juego que le permitan a Uruguay obtener resultados favorables. Creo que el mundo, demuestra que ningún cambio importante y duradero se ha logrado por la vía del desacuerdo, la diferencia, la discrepancia. Sí creo, que hay experiencias que han demostrado ser exitosas cuando encuentran líneas de continuidad.

Obviamente, los partidos de Uruguay tienen diferencias, algunas de estas diferencias son relativas a la política económica, seguramente otro de los partidos (políticos) hubiera practicado desde el gobierno una política económica distinta a la que nosotros aplicamos. Pero siempre es posible encontrar líneas de acuerdo que se mantengan en el tiempo. Por ejemplo. La ley de inversión de 1998 que dio lugar a todos los estímulos que se pusieron en práctica por parte de los gobiernos del FA fue votada por todos los partidos políticos, o sea, es posible encontrar por encima de las diferencias líneas de acuerdo que aseguren continuidad a algo que el país considera importante.

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-¿Las críticas a la política económica que se lleva adelante, llegan principalmente desde adentro del Frente Amplio?

-No. Yo he escuchado críticas a la política económica desde diversos orígenes. Los partidos de la oposición obviamente no comparten nuestro enfoque de política económica y también dentro del FA hay algunos compañeros y compañeras que tampoco comparten al menos una parte del contenido de las políticas económicas que hemos venido poniendo en práctica. El origen ha sido diverso. Vienen desde la oposición y en parte desde algunos sectores del frente amplio.

-Hay analistas que creen que la adecuación fiscal realizada no será suficiente y que se deberán concretar en el futuro nuevas medidas de ajuste ¿Serán necesarias medidas adicionales? ¿Están dispuestos a asumir el costo político que ello implica?

-Si medidas adicionales quiere decir repetir lo que estamos proponiendo la respuesta es negativa. Ahora, si la pregunta se refiere a la práctica de una política fiscal prudente  que siga y dé continuidad a estas medidas de consolidación que hemos propuesto, la respuesta es afirmativa. Lo que estoy diciendo, es que no podemos quedarnos de brazos cruzados después de hacer esta propuesta de consolidación fiscal. Tenemos que hacer esta propuesta, llevarla a la práctica, aplicarla, gestionarla de la mejor manera posible, pero agregar a eso un cuidado muy grande de las cuentas públicas.

“Estoy a favor (de que las empresas públicas coticen en bolsa) tratando de mantener una mayoría del sector público en la propiedad de esas acciones, de modo que no dejen de ser empresas de gestión mayoritariamente pública”

-Estamos viviendo un momento de gran incertidumbre a nivel económico internacional. La salida de Gran Bretaña de la UE, a nivel regional no está clara la salida de la crisis en Brasil, Argentina muestra señales de recuperación pero también de una situación muy delicada. ¿Cómo puede hacerse para evitar un deterioro mayor del déficit?

-Yo creo que hay un solo camino genuino y fundamental para ir “contra la corriente” que es la inversión y el crecimiento. No hay otro. No hay alternativa. Uruguay está adecuando sus cuentas fiscales, por un lado trata de disminuir sus gastos por otro lado apela a aumentos impositivos para aumentar sus ingresos pero eso no soluciona los problemas del país. Los problemas del país se solucionan creciendo. Volviendo a tener los niveles de crecimiento que tuvimos hasta hace muy poco, y eso tiene un solo camino: Inversión.

¿Cuál es nuestra principal apuesta? El plan de inversión en infraestructura que Uruguay tiene y que supera los 12.000 millones de dólares para todo el período y que es una necesidad para el país. No solo para crecer, sino porque el país la necesita. Necesita mejorar transporte, comunicaciones, servicios portuarios energía infraestructura fiscal para la salud, para la educación y esa tiene que ser el principal objetivo para estos años y por eso es que estamos trabajando mucho en el seguimiento de estas experiencias donde al menos un tercio de este programa se va a encarar con la puesta en práctica de la modalidad de participación público privada. Y el resto se va a hacer con fondos públicos. Pero es fundamental, complementar estas modalidades para alcanzar la meta cuantitativa.

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-¿Cuáles son los principales desafíos que tiene por delante el país?

-Me parece que el primero e indiscutible, y que surge inmediatamente cuando se formula esta pregunta, es la educación. Tenemos grandes deficiencias en este proceso, que hay que ir corrigiendo, y que significa actuar en muchos planos, desde los contenidos de la enseñanza -qué es lo que estamos enseñando, la formación docente y su profesionalización-, hasta las condiciones físicas en infraestructura en las que se desarrolla el proceso educativo. Esos son solo algunos ejemplos. Es un mundo muy complejo, de decisiones difíciles y de naturaleza muy diversa, hay que encarar el tema educativo con una prioridad que está fuera de toda discusión.

Creo que todo el país está legítimamente muy preocupado por los temas de seguridad pública; allí también tenemos que seguir con mucha convicción practicando ese enfoque integral que tiene en cuenta desde las condiciones sociales en que surge el crimen, hasta la recuperación de quienes han incurrido en conductas desviadas.

Me parece que el sistema de cuidados es otra de las prioridades del país y, al mismo tiempo, la identificación de los núcleos más vulnerables, como los niños de menos de tres años, las personas con capacidades diferentes, los adultos mayores con dependencia severa. Ellos deben de ser el destino de nuestras preocupaciones fundamentales.

Y yo agregaría también la necesidad de realizar esfuerzos muy grandes para estimular el conocimiento científico y tecnológico, la innovación, que es la manera más sólida, en mi opinión, de ir mejorando la competitividad del país, y por lo tanto, sus niveles de eficiencia, de productividad y de transformación de todas estas condiciones en resultados positivos.

“La educación necesita cambios de fondo, de estructura (…), y todo eso requiere recursos, sin dudas; y requiere más recursos de los que le estamos asignando ahora. Iremos de a poco”

-Usted hace alusión a los problemas que tiene la educación. ¿Mitigar esos problemas pasa por asignarle más recursos o hay que apuntar a los planes de estudio?

-Yo creo que incluye la asignación de más recursos, sin dudas. Ahora, no creo que solo con eso transformemos la educación. Considero que la educación necesita cambios de fondo, de estructura –por eso mencionaba los contenidos de la enseñanza, la formación de los docentes, la infraestructura física-, y todo eso requiere recursos, sin dudas; y requiere más recursos de los que le estamos asignando ahora. Iremos de a poco. En la medida que el país vaya creciendo y teniendo más disponibilidades, iremos aumentando la dotación de recursos para la educación.

-¿Debería considerarse en Uruguay la aplicación por ley de una regla fiscal, como se recomienda a veces?

-Tener regla fiscal siempre es importante, sobre todo para ayudar a ordenar las cuentas públicas y tener el funcionamiento de ciertos controles y que incluso trasciendan al propio Poder Ejecutivo y al Ministerio de Economía. El tema es la discusión acerca de la flexibilidad que debería tener esa norma fiscal. Por ejemplo, Brasil acaba de poner en práctica una regla fiscal que es absolutamente rígida. Y Uruguay tiene un ejemplo de regla fiscal flexible, esto es, limita el endeudamiento, aunque permite incrementarlo, solo que con la participación del Parlamento. Es una manera que haya algún control fuera del Poder Ejecutivo, pero con la flexibilidad suficiente como para prever situaciones especiales. Yo prefiero esta forma, la flexible. Reconozco que hay circunstancias en la vida en la que se requieren normas más firmes en la materia, pero no creo que Uruguay haya llegado a esa necesidad.

-Pero en el caso de Uruguay esa regla no incorpora las cuestiones del ciclo económico. ¿Debería tenerse en cuenta ese tema?

-Yo creo que indirectamente las incorpora, porque el ciclo económico pesa en la evolución del resultado fiscal, y el resultado fiscal pesa en la evolución del endeudamiento. Por lo tanto, si topeamos el nivel de endeudamiento, o mejor dicho, si topeamos el incremento del endeudamiento, que es lo que está topeado, estamos, de alguna manera, teniendo en cuenta el ciclo.

-¿Uruguay debería considerar la creación de un holding de empresas públicas?

-Es una idea a tener en cuenta.

-Uno de los problemas que tiene el mercado de valores uruguayo es su escaso desarrollo. Y una de las propuestas que siempre se pone sobre la mesa es de que las empresas públicas empiecen a cotizar en Bolsa. ¿Podría esa ser una posibilidad cierta?

-Yo estoy a favor, tratando de mantener una mayoría del sector público en la propiedad de esas acciones, de modo que no dejen de ser empresas de gestión mayoritariamente pública. A mí me gustaría que pudieran abrir sus puertas a las cotizaciones en los ámbitos de valores del país. Podría ser un impulso importante para las mismas.

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-¿Hay voluntad política?

-El tema no está planteado en la agenda de gobierno en este momento. Si algún día se llega a plantear, obviamente lo consideraremos y lo discutiremos, pero no podría hablar hoy de viabilidad o inviabilidad cuando no hay ningún planteo al respecto. Me parece que antes de esa discusión, tendríamos que hacer un gran esfuerzo para mejorar la calidad de gestión de las empresas públicas.

-Mirando al largo plazo, quizás más allá del 2030, ¿Cómo se imagina al Uruguay? ¿Quizás dentro de la OCDE?

-Es una probabilidad. Nosotros no tenemos un objetivo fijado de ingreso, sí tenemos un objetivo de aproximación, por eso estamos en el Centro de Desarrollo, y por eso también, con mucho gusto, integramos el Comité de Asuntos Fiscales de la OCDE. Eso nos está permitiendo avanzar en las mejores prácticas de transparencia fiscal, de combate al lavado de activos y  al crimen organizado, de intercambio de información con fines tributarios. Eso respecto a todo el ámbito de la OCDE. Ahora, si algún día ingresamos, obviamente no lo voy a ver mal.

“Hace algunas décadas, Uruguay mostraba una incapacidad importante para crecer”

-¿Desde el punto de vista del desarrollo del país cómo se lo imagina al Uruguay?

-Tratando de seguir transformando su estructura productiva, poniendo los resultados de la misma en beneficio de la población, así como también reconociendo sus derechos. Imagino un país que defienda y promueva los derechos humanos en toda su amplitud, y que al mismo tiempo sea capaz de realizar el potencial económico, político y cultural que tiene esta sociedad. También me lo imagino como un país que ha logrado tener su personalidad en el mundo, que es diferenciado por esa personalidad, y que la va mejorando con el esfuerzo de su gente.

-¿Ser presidente es una cuenta personal pendiente?

-No. Yo me siento muy cómodo en el inmenso honor que he logrado hasta ahora y del que no me siento merecedor, que es el haber sido senador, ministro y vicepresidente de la República.

-¿Tiene intenciones de presentar su candidatura para el próximo período?

-No tengo intenciones de dedicarme a esa carrera.

-¿Cómo cree que se lo recordará dentro de 35 años?

-Me gustaría que me recordaran, simplemente, como alguien que hizo todo lo posible por estar al servicio de su país. Yo nunca trabajé en la actividad privada… o estuve en la Academia o en el gobierno, entendiendo como gobierno tanto el Poder Ejecutivo como el Parlamento. Me gustaría que se me recordara, además, como alguien que hizo todo lo posible por hacer mejor su trabajo.


“Apertura y más apertura. No hay otro camino posible”

-En materia de inserción internacional, ¿cuál es el camino que debe seguir Uruguay?

-Apertura y más apertura. No hay otro camino posible. Uruguay es un país muy pequeño físicamente, pero con mucho potencial interno. Nosotros integramos un proyecto con Argentina, Brasil, Paraguay y Venezuela, que es el Mercosur. El Mercosur es un destino de nuestra apertura que resulta imprescindible.

Uno tiene que estar integrado con sus vecinos, sin dudas, pero no puede ser un destino final. Por el contrario, tiene que ser una plataforma de lanzamiento que permita integrarnos con otros bloques y países del mundo que incrementen las posibilidades de realización del Uruguay. Esto en cuanto a la economía. Ahora, Uruguay tiene que seguir trabajando –lo ha hecho muy bien hasta el momento-, en materia de apertura política, cultural, que lo ha hecho un país respetado en el mundo.

Estamos integrando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, nuestras Misiones de Paz son jerarquizadas en los ámbitos multilaterales, Uruguay está identificado con el diálogo, con la solución pacífica de los conflictos, con la lucha contra la práctica de la violencia y de la fuerza irracional. Y todo eso al país lo posiciona, lo hace ser objeto de respeto en el mundo.

Lo que acaba de ocurrir con el juicio de Philips Morris ha operado a favor de un país que defiende nada menos que el principio de defensa de la vida, lo cual nos lleva a la otra apertura: la cultural. O sea, en la inserción internacional, mi respuesta, y lo manifesté en la primera palabra, es apertura. Ahora, la apertura tiene muchas perspectivas… La económica, con comercio e inversión, sin dudas, pero también la política y la cultural.

-En materia de comercio internacional, a la vez que el bloque negocia con la UE, Uruguay mira con interés la Alianza del Pacífico. Pero Uruguay ya tiene acuerdos comerciales con algunos países de esta alianza…

Somos observadores. Con todos tiene tratados de libre comercio. Con México tiene uno unilateral, que lo hicimos con la anuencia de los demás socios de Mercosur. Y los demás acuerdos de comercio exterior –con Colombia, Perú y Chile-, vienen de atrás en el tiempo.

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-¿Dónde estarían los beneficios para Uruguay? ¿Sería una forma de acercarse a Estados Unidos?

-Estados Unidos ya es el cuarto mercado más importante de Uruguay, incluyendo bienes y servicios. Por ejemplo, es el principal comprador de Uruguay de servicios de tecnologías de la información. El 40% de la producción de TI de Uruguay va a Estados Unidos.

Entonces, las respuestas a cuáles son las ventajas que tendría para Uruguay una aproximación con la Alianza del Pacífico no tengo dudas que son las que muestra el potencial productivo de bienes y servicios que tiene el país. Ya que estamos hablando de TI, todos los mercados del Pacífico, entre los que se encuentran Colombia, Perú y Chile, son clientes muy firmes de TI de Uruguay desde hace mucho tiempo. Entonces, si nosotros logramos acuerdos comerciales que nos permitan ingresar a esos mercados con preferencias arancelarias, obviamente para Uruguay va a ser mucho mejor que no tener esa característica.

-Con respecto a la UE, ¿cómo vislumbra un futuro acuerdo?

-Se ha venido demorando mucho la posibilidad de un acuerdo. Espero que esta salida del Reino Unido no sea una dificultad adicional, aunque eso lo iremos viendo con el tiempo. Pero la verdad es que para Uruguay, que haya un acuerdo entre Mercosur y Europa, es fundamental, no solo por los resultados que podría traer para el país, sino también para mejorar el funcionamiento de todo el Mercosur. Ojalá se dé. La verdad que no sería sincero si no dijera que veo lentitud, dificultades, y ahora quien sabe que puede pasar con el anuncio de proceso de retiro del Reino Unido de Europa, que además es un proceso largo.

-En ese camino de mirar hacia afuera, ¿Argentina se volvió un socio estratégico, quizás más importante que Brasil?

-Siempre lo fue. Ahora, más importante que Brasil no creo. Toda la historia demuestra la importancia que tiene Argentina para Uruguay. Nunca dejó de ser importante, ni dejará de serlo en el futuro. Y con Brasil pasa lo mismo.