Dicho esto, a pesar del encarecimiento, no está tan claro en qué medida esto impedirá el ingreso de turistas, indicó Cassella. A su entender, tras mucho tiempo sin viajar, “la avidez (principalmente de los argentinos) por salir a vacacionar puede compensar parcialmente” el desvío de precios. Es decir, al haber gasto reprimido y venir de más de un año sin viajar, “podría pensarse que los precios importen menos que en otras temporadas”, justificó.Por esta línea se mostró la economista de la Cámara de Comercio y Servicios (CCSU), Ana Laura Fernández. Ella sostuvo que la situación actual es “incierta”, pero se está pensando en la siguiente temporada de verano en función de la anterior, donde el movimiento fue nulo, por lo que de todas formas hay expectativas por parte de las empresas del sector a que haya algún movimiento. “De ahí a qué tanto (flujo de turistas) puede darse esta temporada, bueno, está claro que esta relación de cambios hoy no nos favorece, no somos el mejor destino apetecible en términos de precios. Pero tenemos un factor positivo que tiene que ver con la pandemia y el relativo control hasta ahora, entonces esto puede ser un atractivo para los turistas de Argentina”, consideró Fernández.Cassella, entonces, coincidió, ya que sus perspectivas de cara a la temporada de verano es que sean mejores que las de 2021, pero “sin llegar a ser una temporada buena”.MedidasAsimismo, ambos dieron su opinión respecto a qué puede hacer el gobierno para aliviar la situación. Para Fernández, se debe apostar por la batería de medidas de promoción y apoyo al sector turístico (“y quizás incluso pensar alguna adicional”) como forma de estimular a los turistas para que vengan a Uruguay y generen ingresos al país. “Eso también (podría permitir) que el sector comercio y servicios pueda realmente transitar esta agenda de recuperación en términos de actividad económica”, apuntó la experta.Por su parte, el economista de CPA Ferrere señaló que las respuestas del gobierno deben ir más por la política microeconómica que por el lado macro. “Esto fundamentalmente porque el Banco Central (BCU) está determinado a llevar a cabo una política desinflacionaria más agresiva, lo cual va a requerir subas adicionales en su tasa de referencia y por tanto presiones de apreciación real en el corto plazo”, argumentó. A esto se le suma, siguió Cassella, que el gobierno podría optar por beneficios tributarios para empresas del rubro o campañas de devolución del IVA a turistas para corregir el desvío de precios existente.“Esta relación de cambios hoy no nos favorece, no somos el mejor destino apetecible en términos de precios”, sostuvo Ana Laura Fernández, de la CCSU