En enero, las solicitudes de exportación incluidas las zonas francas, alcanzaron US$ 995 millones y marcaron un incremento interanual de 9%, de acuerdo a los datos publicados por el instituto Uruguay XXI. El crecimiento respondió a un desempeño positivo de la carne bovina y la celulosa, productos con la mayor incidencia en el mes. Estos incrementos permitieron compensar la caída interanual de otros, como los productos lácteos, que se retrajeron.
La carne bovina fue el principal producto exportado en enero, con ventas por US$ 218 millones y un crecimiento interanual del 8%. En términos de volumen, las exportaciones registraron una caída de 7% frente a enero de 2025, descenso que fue más que compensado por un aumento de 16% en el precio promedio, reflejando la fuerte demanda internacional que mantiene el producto.
En segundo lugar, se ubicó la celulosa, con ventas por US$ 186 millones, lo que implicó un aumento de 36% y una participación de 19% en las exportaciones totales. Los dos principales destinos fueron la Unión Europea con US$ 82 millones (+44%) y China con US$ 54 millones (-17%).
Los productos lácteos ingresaron terceros, con una disminución del 10% y ventas por US$ 69 millones. Los concentrados de bebidas se ubicaron en la cuarta posición con colocaciones por US$ 55 millones y un aumento de 22%. La madera y subproductos (+7%), los subproductos cárnicos (+9%) y la colza y carinata fueron otros productos con crecimiento destacado en el primer mes del año.
Destinos
La Unión Europea se ubicó como el primer destino de exportación en enero, con ventas por US$ 164 millones, lo que representó un aumento interanual de 29% y una participación de 16% en las exportaciones totales de bienes. La celulosa fue el principal producto, con alrededor de US$ 82 millones, concentrando el 50% del total de ventas al bloque y un aumento interanual de 44%. Le siguió la carne bovina, con US$ 38 millones. También se destacaron el arroz y la madera y sus manufacturas.
China fue el segundo destino de exportación, con ventas por US$ 150 millones, lo que implicó una caída interanual de 3% y una participación de 15% en el total exportado del mes. La carne bovina pasó a ser el principal producto exportado hacia ese mercado, con cerca de US$ 58 millones y el 38% del total. La caída general se explicó, en parte, por una menor actividad de la celulosa que cayó 17% interanual.
Brasil completó el podio de destinos, con exportaciones por US$ 146 millones, lo que implicó una caída interanual cercana al 15% respecto a 2025. Esto lo explicó una reducción en los dos principales productos exportados: lácteos (-16%) y plásticos y sus manufacturas (-2%).
Estados Unidos se consolidó como el cuarto destino de exportación, con ventas por unos US$ 107 millones, lo que implicó una caída interanual de 3% y una participación cercana al 11%, mientras que Argentina cerró el top 5 de destinos, con ventas por US$ 45 millones, lo que representó un aumento del 6%.
En su último informe de comercio exterior, Uruguay XXI dedicó su “tema del mes” a analizar los vínculos comerciales con China, al que califica como un “socio comercial estratégico”.
Ello sucede en una semana marcada por la visita oficial que el presidente Yamandú Orsi encabeza a China, al frente de una de las delegaciones políticas y empresariales más numerosas que haya viajado desde Uruguay al gigante asiático.
Se destaca que el gigante asiático es el principal socio comercial de Uruguay, concentrando el 26% del comercio total de bienes en 2025. Las exportaciones uruguayas hacia ese mercado se apoyan en un núcleo reducido de productos —soja, celulosa y carne bovina—, pero China también es determinante para rubros específicos de menor peso agregado: siendo el principal comprador de lana y los tejidos (50%) y de piedras preciosas (80%). En la última década, el vínculo comercial se fortaleció de forma significativa, con exportaciones que pasaron de US$ 1.800 millones en 2016 a US$ 3.500 millones en 2025.
Las relaciones diplomáticas entre Uruguay y China se establecieron en 1988, pero su dimensión económica comenzó a adquirir peso recién a partir de los años 2000, en paralelo a la acelerada integración de China a la economía global. El punto de quiebre se produjo en 2013, cuando China pasó a ser el principal socio comercial de Uruguay, desplazando a actores tradicionales de la región y del Atlántico Norte.