El entrevistado evaluó que el viaje a China que encabeza el presidente de la República, Yamandú Orsi, junto a una delegación compuesta por más de 150 empresarios, jerarcas y académicos “es importante” y, aunque “siempre se firman cosas”, este tipo de instancias “realmente sirven si se hicieron los deberes de antemano”. “Tenemos que abrirnos. Es una cosa que espero que la izquierda termine de entender: un país del tamaño de Uruguay tiene que abrirse, no puede progresar —no solo económicamente, culturalmente, en educación— si no se abre. Nosotros estamos viviendo muy encapsulados en el mundo”, acotó.
En ese sentido, evaluó que las opciones en política internacional con las que cuenta Uruguay “son poquísimas” y no debe “encarar la política internacional ni como una especie de plataforma donde tengamos que decirle al mundo cuáles son nuestras ideas y nuestros principios, con declaraciones altisonantes; ni tengamos que ir a subirnos al pescante de otros países que tienen otras agendas”, afirmó. En su visión, es menester “esperar lo más callado que se pueda”, al tiempo que exhortó a “no creer que política exterior y vender son la misma cosa”.
Precisamente sobre lo anterior, dijo que “hacer declaraciones altisonantes” es una “manía de la izquierda” y un “mal negocio”, que a su vez derivó en que “Estados Unidos nos sacó las visas” en función de su lectura. “Nos las sacó mal, no digo que tengan razón, pero si nos hubiéramos callado la boca hubiera sido mejor”, opinó. A diferencia de la declaración por Venezuela, consideró que el viaje a China “tiene un sentido” y “estamos apostando a algo”.
El entrevistado también ofreció una lectura a la interna. Afirmó que Uruguay es un país que desde el punto de vista económico permanece demasiado caro; continúa exportando materias primas; le “cuesta enormemente atraer capitales si no les damos este súper beneficio tributario” y tiene el problema de un Estado “sobredimensionado y sobreregulado”. Por otro lado, fuera de lo estrictamente comercial, en la educación “hemos quedado para atrás, entonces una cosa es Fitch y otra cosa es el universo del mundo real, donde no estamos tan bien”.
Sobre la repercusión de lo anterior en el ecosistema empresarial, dijo que el sector está con “muchos problemas con el Estado en general, con las regulaciones, con los costos, con los sindicatos y demás”. A pesar de que reconoció como cierto que muchas veces los empresarios se asustan “cuando se le abre la cancha”; indicó que se necesita “más aire fresco, más renovación, más apertura en general en el país, sobre todo pensando en la gente joven” ya que continuamos en un país “pro-viejo y no pro-joven”.
Competitividad, previsibilidad y las últimas medidas del BCU
“Es verdad que el hecho de que el país es carísimo, uno lo ve bien cuando se expresa en dólares”, dijo de Posadas con la lupa puesta en la divisa norteamericana. En ese sentido, “el tipo de cambio es una consecuencia más que una causa” y “somos caros en dólares porque nuestros costos son carísimos, porque tenemos sectores de la economía que están protegidos, que no compiten con el exterior y se mueven en un mundo irreal”, afirmó.
A la luz de lo anterior, tildó de error “querer cambiar eso por la vía de la pesificación” y dijo no ver “que el problema de fondo esté ahí” y, en segundo lugar, tampoco ve que Uruguay, —que es un país “culturalmente viejo, culturalmente conservador”— vaya a desprenderse del dólar. “La evidencia es que en los últimos tres o cuatro años, quien se quedó en dólares perdió, pero también la experiencia demuestra que el grueso de los depósitos de los bancos hoy es en dólares”, reafirmó sobre un fenómeno que tiene “mucho de cultural”.
El debilitamiento de organismos plurilaterales: mala noticia para Uruguay
Las autoridades económicas vincularon la debilidad del dólar a tendencias internacionales y decidieron tomar medidas al respecto, como informó CRÓNICAS en el pasado. De Posadas indicó que “es obvio que el mundo pegó un viraje” y la presidencia de Donald Trump “armó un revuelo”, aunque ha tenido cosas positivas respecto a que Europa y Canadá “se han tenido que poner las pilas”.
“Con el Make America Great Again, lo que está consiguiendo Trump es Make Others Great Again. Está agrandando a otros. De MAGA vamos a MOGA”, sostuvo.
“Si uno trata de entender el presente mirando al pasado, lo más parecido a esto son los problemas de la Primera Guerra Mundial. Es la ausencia de instituciones de gobernanza mundial y una convivencia internacional que es en base a pulseadas, empujones, amenazas y ventajas. (...) Para nosotros y a todos los países, el debilitamiento de los organismos de gobernanza mundial es una mala noticia porque en el mano a mano no tenemos fuerza”, finalizó.