Las minutas (actas) de la última reunión del Copom, donde se resolvió realizar un recorte en la Tasa de Política Monetaria (TPM) de 75 puntos básicos, hasta el 5,75%, marcan un escenario internacional y local con señales contradictorias respecto a la trayectoria de los precios y de la actividad.
Se enfatizó que la coyuntura internacional “continúa enfrentando una elevada incertidumbre política y comercial”. “El inicio de hostilidades en Medio Oriente genera disrupciones importantes de incierta duración. La reciente decisión de la Suprema Corte de EEUU de anular una parte significativa de los aranceles previamente establecidos genera efectos comerciales y financieros. En este contexto, se observa un fortalecimiento del dólar -a pesar de factores estructurales que venían debilitándolo en los últimos meses-, mientras que los precios de la energía, especialmente del petróleo, se ajustan al alza, ante el aumento de la probabilidad de disrupciones en la oferta”, describen las minutas.
La inflación global se desaceleró, aunque en EEUU persisten presiones inflacionarias y las expectativas siguen por encima del objetivo de la Fed. Para los próximos meses, se proyecta que la Fed avance gradualmente en un ciclo de recortes, aunque “el reciente shock en los precios de los commodities podría derivar en un ritmo más cauteloso”.
En cuanto a la región, continúa con bajo dinamismo. En Brasil se proyecta una desaceleración económica durante este año, con inflación y sus expectativas a la baja y un inicio del ciclo de recortes de la tasa Selic. En Argentina, la recuperación del nivel de actividad es asimétrica a nivel sectorial y la desinflación perdió impulso en un contexto de inestabilidad cambiaria.
Actividad local
En cuanto a la economía local, se destacó el descenso de la inflación que se acerca al piso del rango de tolerancia. Asimismo, se resalta que las expectativas de inflación a dos años continúan la consolidación en torno a la meta de 4,5% anual. En febrero analistas y mercados financieros convergieron a 4,5%, mientras que, con datos a enero, las empresas habían registrado un nuevo descenso, hasta 5% (desde 5,3%).
No obstante, se advierte que la actividad económica muestra un desempeño por debajo de lo esperado, ya que los indicadores de corto plazo sugieren un crecimiento más lento (ver página 12). Por su parte, el mercado laboral evidencia señales mixtas: en términos desestacionalizados, la tasa de actividad registró un leve incremento, de 64,3% a 64,4%, mientras que la tasa de empleo se redujo de 59,7% a 59,5%. En tanto, la masa salarial real cayó 0,4% desestacionalizado en el cuarto trimestre, explicado por la caída de la cantidad de ocupados, no compensada por el mayor salario real.
El Copom evaluó que se mantienen los factores de base que favorecen el escenario desinflacionario. Esta dinámica responde principalmente al comportamiento de los bienes transables -por la debilidad global del dólar- que se ve reforzada por la estabilidad de los precios de la mayor parte de las materias primas, con la excepción de la carne. Asimismo, se destaca la creciente moderación del componente no transable, en un marco de reducción de expectativas de inflación por la consolidación del régimen monetario y el debilitamiento de la actividad económica.
Sin embargo, surgieron nuevos factores inflacionarios que generaron que los riesgos para la inflación se encuentren más balanceados que en reuniones precedentes. Entre los factores que presionan al alza, se destacan el repunte reciente de commodities (petróleo y otros alimentos), la sequía por falta de precipitaciones (que podrían acelerar los precios de frutas y verduras), el relajamiento de las condiciones monetarias, flexibilización microprudencial y la incertidumbre externa elevada que puede continuar presionando el tipo de cambio.