2025, año de transición
La Ley de Presupuesto Nacional 2025-2029, que entró en vigencia en enero de 2026, incorporó reformulaciones en el marco fiscal. Se adoptó una regla de carácter dual, que combina un ancla de mediano plazo basada en la deuda neta con metas operacionales de corto plazo sobre el resultado fiscal estructural (RFE) y el establecimiento de un tope legal de endeudamiento neto. Adicionalmente, se fortalecen los grupos técnicos externos (Consejo Fiscal y Comité de Expertos), dotando al CFA de competencias extendidas y una mayor independencia.
Los cambios introducidos eliminaron métricas superpuestas para el seguimiento de la sostenibilidad fiscal e incorporaron un nexo entre las metas operativas y el objetivo de sostenibilidad de la deuda pública, a través del establecimiento del ancla de mediano plazo sobre la deuda neta. Esta nueva regla implicó abandonar el tope al crecimiento de los egresos reales del GC-BPS asociado al crecimiento potencial de la economía, en tanto se mantuvo el límite para el RFE y un tope para el endeudamiento neto anual.
Situación fiscal al iniciar el año 2025
Durante los primeros meses de 2025, la nueva administración dio a conocer que las cifras reportadas en 2024 no incorporaban la postergación de egresos, incurridos en ese año, ni los adelantos de ingresos, recibidos en 2024 pero correspondientes al año 2025, por un monto equivalente a 0,4% del PIB. La consecuencia inmediata fue que el resultado fiscal efectivo de 2025 se vería afectado negativamente, al tiempo que el de 2024 mejoró por estas acciones. Esta situación afectó sustancialmente una de las métricas clave de la versión anterior de la regla fiscal, el crecimiento del gasto del GC-BPS.
En este contexto, la nueva administración definió un plan de convergencia fiscal, basado en incrementos de los ingresos, tratando de proteger el nivel de gasto. Esta definición implicó que el pilar establecido por la administración anterior no se cumpliría en 2025, tanto por esta modalidad para instrumentar la convergencia fiscal, como por la propia reducción de los ingresos derivada de los adelantos de ingresos y la postergación de gastos (no registrados) en el año 2024.
El dilema
Una vez establecida la situación fiscal del año 2025, el dilema consiste en cómo evaluar adecuadamente el cumplimiento de la regla fiscal. Por un lado, la vigencia de la nueva Ley de Presupuesto inicia en enero de 2026, y por otro, resulta comprensible que la nueva administración evalúe su desempeño fiscal anual en base a las metas establecidas por su administración y su plan de convergencia, no por las metas de la administración anterior, más aún la postergación de gastos y adelantos de ingresos que determinaron un deterioro importante en la métrica del crecimiento del gasto real.
Este es el dilema que hay detrás de la evaluación del desempeño fiscal del año 2025. Desde el punto de vista legal, por el fechado de la vigencia de las leyes se llega a la conclusión a la que arriba el CFA, pero dados los nuevos lineamientos y estrategia a seguir para realizar el ajuste fiscal en el período y el perfeccionamiento de la nueva regla e institucionalidad fiscal, es previsible que el MEF analice el cumplimiento de las metas como se refleja en el Informe Fiscal de 2025.
De este modo, el CFA establece que se incumplió la meta de crecimiento del gasto real del GC y BPS, al tiempo que verificó el cumplimiento de la meta establecida para el RFE y el límite de endeudamiento neto correspondiente al Gobierno Central. Es de destacar que el CFA ha valorado positivamente la métrica de RFE como un indicador adecuado para realizar el seguimiento a la situación fiscal con una perspectiva de medio y largo plazo. No obstante, ha manifestado que, más allá de que no es una métrica que forme parte de la nueva regla fiscal, continuará realizando un seguimiento de este indicador.
Sobre la situación macro fiscal para 2026
Al considerar la información elaborada por el CE en julio de 2025 y en febrero de 2026, además de la información disponible en la actualidad, se observan cambios en las proyecciones sobre la evolución de la actividad. Las proyecciones del CE para 2025 pasaron de un crecimiento esperado de 2,5% (en línea con las proyecciones del MEF) a 2% en la última consulta de febrero de 2026. También se redujeron para 2026, previendo un crecimiento de 1,8% en febrero 0,2% menos que en julio del año pasado. Este deterioro en las expectativas de crecimiento para este año también se observa en la mediana de crecimiento esperado para 2026 de los analistas de la encuesta de expectativas de marzo que realiza el BCU, que recientemente la corrigieron a 1,6%.
El equipo económico ha definido que, de realizarse un ajuste de las proyecciones asociadas al escenario macroeconómico, las mismas se materializarían cuando se cuente con los datos de Cuentas Nacionales que se publicarán antes de fin de mes.
Este enfriamiento de la economía es un diagnóstico compartido por los analistas, desde Cinve hemos ajustado a la baja nuestra proyección de crecimiento para 2026, ubicándola próximo a 1,8%.Tenemos previsto revisar estas estimaciones a la luz de los datos de Cuentas Nacionales y de los datos más recientes acerca del contexto internacional, regional y nacional. La moderación en las perspectivas de crecimiento incrementa los riesgos de incumplimiento en 2026 de la meta establecida para el RFE.
Este nuevo escenario macroeconómico, signado por una alta y creciente incertidumbre, requiere un especial seguimiento de la evolución de las cuentas públicas. Sería deseable que, en este contexto, las medidas que esté pensando el MEF no tengan un carácter procíclico, que contribuya a moderar aún más las perspectivas de crecimiento a corto plazo. En concreto, la implementación de medidas de ajuste a la baja del gasto público, como las recomendadas en el Informe del CFA, podrían profundizar la desaceleración de la actividad económica. La experiencia de los últimos cinco años muestra que medidas de contención temporaria del gasto no son una solución y pueden tener efectos adversos en el crecimiento potencial de la economía.
(*) Magíster en Economía por la Universidad de la República. Investigadora asociada del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve). Docente e investigadora del Instituto de Estadística (Iesta) de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (Udelar). Correo: srodriguez@cinve.org.uy.