Por primera vez, un presidente del BCU participó como expositor en el ciclo Governor Talks, realizado en el marco de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI). En esa instancia, el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, compartió la experiencia de Uruguay en la conducción de la política monetaria y analizó el papel de la comunicación para fortalecer la credibilidad y anclar las expectativas de inflación.
Tolosa señaló que uno de los principales desafíos históricos para la entidad fue el desanclaje de expectativas, que -incluso sin shocks que lo justificaran- terminó volviéndolas “profecías autocumplidas”. “La falta de credibilidad crea un sesgo contractivo necesario en la política monetaria y, tarde o temprano, la fatiga se instala y eventualmente hay una relajación de la política monetaria, y se vuelve realmente difícil bajar las expectativas”, señaló.
La importancia de la comunicación
Según fundamentó el jerarca, en contextos con mecanismos de transmisión debilitados, la sociedad no puede quedar al margen del proceso de estabilización. En ese sentido, destacó la importancia de la comunicación del banco central, vista no solo como un elemento accesorio de la gestión, sino como parte de la política monetaria en sí misma y un eje central para alinear las expectativas de los agentes económicos. Detalló que un mayor esfuerzo de comunicación, cuando está respaldado por una trayectoria consistente, puede reducir la carga que recae sobre la tasa de política para alcanzar los mismos objetivos. “Un banco central creíble puede influir sobre la inflación no solo con subas de tasas, sino también con palabras”, afirmó, al destacar el uso complementario de la comunicación junto a las decisiones de política monetaria.
Finalmente, subrayó que el BCU decidió tratar la comunicación como una función central de la política monetaria. “Una política entendida es menos propensa a sorprender y a generar volatilidad; la comunicación convierte el marco en conocimiento compartido”, concluyó.