Sociedad
Tres economistas alertan sobre estancamiento y tensiones en Uruguay
“En el corto plazo no hay otra solución para mejorar esto que bajar el gasto público”, advirtió Isaac Alfie
El pasado 30 de abril, en el ballroom del Radisson Victoria Plaza de Montevideo, se realizó el Desayuno de Trabajo “Miradas económicas: expertos analizan Uruguay”, organizado por ADM. Con la participación de Isaac Alfie, Jorge Caumont y Javier de Haedo, y la presencia de autoridades nacionales y representantes del cuerpo diplomático, el encuentro abordó la coyuntura económica y los principales desafíos del país desde distintas perspectivas.
Fecha de publicación: 08/05/2026
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Javier de Haedo, Isaac Alfie, Jorge Caumont y Jorge Abuchalja.
Por:
Redacción

El presidente de la Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay (ADM), Jorge Abuchalja, abrió la instancia destacando la importancia de generar espacios de intercambio para analizar el rumbo económico del país en un contexto desafiante. La actividad reunió a los economistas Isaac Alfie, Javier De Haedo y Jorge Caumont, quienes al disertar coincidieron en que Uruguay enfrenta un escenario marcado por la combinación de shocks externos y limitaciones internas.

Alfie centró su exposición en el llamado “shock petrolero”, al que relativizó tanto por su magnitud como por los cambios estructurales en la economía global. “Se está sobredimensionando el efecto del shock petrolero”, sostuvo, al recordar que la dependencia del crudo es hoy mucho menor que en crisis históricas.

En su análisis, el contexto regional podría jugar a favor. Brasil muestra señales más claras de recuperación y Argentina “un inicio de cierta recuperación”, lo que podría traducirse en un alivio para Uruguay. Además, el alza de commodities energéticos y agrícolas mejora los términos de intercambio de la región.

Sin embargo, el frente interno es más problemático; el economista advirtió sobre un “alto déficit fiscal” sostenido por más de una década y remarcó que “no es sostenible” en el largo plazo. A esto se suma una pérdida de competitividad vinculada al encarecimiento de los costos laborales en dólares y una baja inversión.

“Tenemos una baja inversión y un problema con el tipo de cambio real. En el corto plazo no hay otra solución para mejorar esto que bajar el gasto público”, afirmó, al subrayar las restricciones inmediatas que enfrenta la economía.

Diagnóstico crítico y falta de políticas efectivas

La visión de Caumont fue más pesimista. Desde un enfoque conceptual, recordó que la macroeconomía es un sistema “indeterminado”, lo que dificulta las previsiones, pero aun así delineó un diagnóstico claro: Uruguay enfrenta problemas simultáneos en actividad, precios y sector externo.

Su crítica principal apuntó a la política económica. En el plano monetario, cuestionó el sesgo contractivo por su impacto en tasas y tipo de cambio, lo que “deteriora la competitividad”. En lo fiscal, señaló un gasto elevado y poco eficiente junto a una carga tributaria creciente.

El resultado, según su visión, es una economía sin dinamismo. Sintetizó que “no hay inversión”, y advirtió que con las políticas actuales “no vamos a crecer”. Incluso proyectó un escenario de inflación más alta y deterioro externo.

Como alternativa, propuso –aunque reconoció poco probable– una combinación de expansión monetaria y fuerte ajuste fiscal para recuperar competitividad. “Lo primero que tengo que curar es el nivel de actividad”, insistió.

“Que el ajuste lo haga uno y no el mercado”

En el cierre, De Haedo se apartó del análisis coyuntural para enfocarse en la relación entre política y economía. Introdujo el concepto de mandato democrático, pero advirtió: “se puede evitar todo, menos evitar las consecuencias”.

Para el economista, uno de los principales problemas es la postergación de ajustes necesarios, en particular en materia fiscal. “Mejor que el ajuste lo haga uno y no el mercado”, afirmó.

También destacó las restricciones que enfrenta la política económica. “El ministro muchas veces tiene que ser más un atajador de penales que un goleador”, graficó, subrayando las tensiones entre lo técnicamente correcto y lo políticamente viable.

En esa línea, agregó un componente cultural al análisis, al señalar una “impronta de estatismo batllista” en el país que dificulta reformas estructurales. A esto se suma, según dijo, un “ruido” político que genera incertidumbre.

Pese a ello, reconoció fortalezas como la institucionalidad uruguaya, valorada por inversores y organismos internacionales. Sin embargo, advirtió que está siendo exigida por una combinación persistente de déficit fiscal (en torno al 4% del PIB) y bajo crecimiento económico (cerca del 1,3% en la última década). “¿Hasta cuándo podrá sostener ese peso sin resentirse?”, planteó.

“Diálogo social” y alerta por cambios previsionales

En diálogo con la prensa, Caumont sostuvo que el informe del “Diálogo Social” busca revisar decisiones ya votadas y cuestionó su legitimidad al señalar que la oposición no participó. Advirtió además que las propuestas sobre el sistema previsional implican cambios en “derechos constituidos”, al centralizar la gestión de los aportes. “Yo quiero manejar mi dinero”, enfatizó, y planteó la necesidad de esperar mayor definición antes de evaluar impactos concretos.

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