Entrevista
EN HYATT CENTRIC
Csukasi: "Tras 26 años esperando esta negociación, no puede pasar que sientas que perdiste en la distribución con tus aliados”
La vicecanciller se refirió a la negociación de las cuotas de exportación sin aranceles del acuerdo con la Unión Europea y destacó que es “significativo” que Uruguay se quede con el 63% de la cuota del arroz, porque muestra que, en la relación comercial, el país es “muy fuerte”. Sin embargo, en entrevista con CRÓNICAS advirtió que, tras 26 años de esperar por la aprobación del acuerdo, “no puede pasar que sientas que perdiste en la distribución con tus aliados”, en referencia a las negociaciones por las cuotas de otros productos. 
Fecha de publicación: 29/05/2026
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Valeria Csukasi, viceministra de Relaciones Exteriores
Por:
Redacción

Menú: En Moderno Bar, ubicado en la planta baja del Hyatt Centric, a la hora de la merienda, la vicecanciller degustó un capuchino.

-¿Qué aspectos resaltaría de lo hecho en este año y poco de gobierno en materia de inserción internacional?

-Habíamos planteado la necesidad de mejorar la inserción del Uruguay en varios planos. Negociaciones comerciales, tratamiento arancelario y sanitario, además de promoción comercial. Y es increíble lo que hemos avanzado en este año y poco, así que, por ese lado, siento que lo que planteamos como objetivo está en curso. No podemos pretender que todo esté resuelto ya, pero el acuerdo de Unión Europea (UE)-Mercosur ya está en vigor, que ni en nuestros mejores deseos imaginábamos que estuviera en vigor ya este año. También está lo de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) que en breve entrará al Parlamento para su ratificación, Singapur en vigor, la aceptación del ingreso de Uruguay al Acuerdo Transpacífico y el proceso de adhesión que va en marcha, la solicitud de incorporación al RCEP y las negociaciones bilaterales con Perú y otras tantas que se vienen, pero como no están formalizadas no las adelanto. Obviamente, acá tenemos un camino que planteamos como prioritario que está muy bien encaminado y donde hay una coincidencia entre lo que se nos pedía principalmente desde el sector privado y lo que queremos. En lo político, tenemos que retomar la presencia de Uruguay en el plano regional e internacional, que se da con la presidencia del Consenso de Brasilia, la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y del G77, además de algunos pedidos de Presidencia sobre otros foros. 

-¿Cómo debe posicionarse Uruguay en el contexto internacional actual?

-En realidad, no es nada muy distinto a lo que venimos haciendo hace unos cuantos años. Ese mundo multipolar del que se hablaba desde hace 10 años, hoy se está confirmando y Uruguay siempre ha encontrado la forma de no alinearse, sino que ha encontrado los equilibrios que sean necesarios para defender la posición y los valores del país, que los tiene, en épocas en donde es complicado. Son épocas en donde Uruguay debe mantener esa visión de equilibrio entre potencias, actores y visiones de lo que puede ser el mundo, para, al final del día, generar oportunidades para su gente, que es lo que nos toca a nosotros. 

-¿Cómo describiría, a grandes rasgos, el mundo actual en términos geopolíticos?

-Hay dos grandes potencias que se enfrentan en varios temas, un sistema multilateral que ya no genera credibilidad en muchos actores, países que prefieren alinearse, otros tantos que optan en la neutralidad activa, una duda de qué surgirá nuevamente después de esta debacle, y hay algo bien complicado que son las reglas no tan reglas. Ya no hay un respeto irrestricto a lo que está establecido y lo que se acordó multilateralmente, sino que hay una mayor presencia de la fuerza y mayor validez de imponerse a través de la fuerza económica o militar, que es un juego de suma cero para un país como Uruguay. Esto nos obliga a tener cada vez más diálogo, a estrechar los lazos con quienes puedan tener una visión común y, sobre todo, a asegurarnos de que, con quienes son las grandes potencias hoy, tener la cercanía para explicar las cosas que hace y no hace Uruguay.

-¿Hay oportunidades para Uruguay en este contexto que describe?

-Siempre fui de la idea de que esto nunca genera oportunidades, porque a países como Uruguay lo que les da mayores oportunidades es la certeza, la seguridad y la aplicación de las reglas. Pero, por otro lado, lo que aparece son espacios. No les llamaría oportunidades. Estos espacios, tal vez resquebrajaduras, donde nos podemos meter y lograr acelerar ciertos procesos, se puede sacar algo en concreto. 

-¿Ha cambiado la relación entre Uruguay y Estados Unidos en este último tiempo?

-No creo que haya cambiado. De hecho, es muy buena. Hablamos permanentemente con la embajada y nuestra embajada en Washington habla permanentemente con las autoridades. Hay un intercambio bastante fluido y se está hablando de mantener vivos los mismos procesos que teníamos antes. Considero que la relación con Estados Unidos es fluida y no siento que haya cambiado en la esencia. La agenda no ha cambiado y los temas que están sobre la mesa tampoco, si bien Uruguay es una parte muy pequeña del escenario que mira Estados Unidos en la región y el mundo.

-Hay quienes teorizan sobre la idea de que Uruguay, con un gobierno de signo político opuesto al de Estados Unidos, puede crispar o enfriar las relaciones. ¿Hay que tener especial cuidado a la hora de posicionarse y expresarse sobre ciertos temas?

-Con 24 años de carrera, lo he visto con varios signos políticos y distintos presidentes. Y puedo decir que esto, en realidad, no suele ser un condicionante en las relaciones internacionales del Uruguay. Se plantea así en la interna y por cuestiones políticas puede haber énfasis o prioridades diferentes, pero, en realidad, en el relacionamiento bilateral con los países, hay más bien una tradición de mantener las agendas vivas, sin verse afectado por el signo del gobierno de turno. Obviamente, si se priorizan ciertos temas de la agenda internacional, eso sí cambia, al igual que la visión de ciertas situaciones, pero en cuanto a tener relaciones con uno o con otro, no. Una cosa es la discusión interna que se plantea, de decir que el signo político del gobierno lo alinea con los países del mismo signo, y otra es la realidad de un país como Uruguay, que necesita tener buen diálogo y relaciones con todos los países.

-Básicamente, moverse en el fleje, como suele decirse coloquialmente.

-Sí, es lo más difícil. Inevitablemente, en tiempos de mayor conflicto y enfrentamiento, es posible que te quieran llevar para un lado o para el otro, pero Uruguay tiene una larga tradición de defender sus intereses sin alinearse.

-¿Y no es incómodo mantener esta postura en estos momentos?

-Puede ser incómodo si no lo terminás de explicar del todo o puede ser incómodo para quien no lo vea desde adentro como lo vemos nosotros. Posiblemente, sería más fácil la vida si uno optara por un lado o por el otro, pero las consecuencias para el país serían bastante más complicadas.

-¿Qué posibilidades se abren con el acuerdo entre la UE y el Mercosur?

-Se nos vino de golpe el acuerdo y el 1º de mayo entró en vigor. Lo que se ve primero son los movimientos del comercio clásico. Lo que ya le vendíamos a Europa se empieza a aprovechar de los beneficios del acuerdo y lo que nos queda todavía como trabajo a futuro es encontrar cómo valorizar más nuestras importaciones, cómo las diversificamos y cómo generar oportunidades para los servicios. Es importante el rol de Uruguay como hub logístico regional, para aprovechar el aumento de comercio desde países como Paraguay, que no tienen salida al mar y deberán sacar su producción por puertos uruguayos y argentinos. Allí hay cuestiones novedosas del acuerdo que todavía no estamos sabiendo ver, porque en lo inmediato nos estamos quedando con estos primeros comportamientos.

-Usted anticipó que las negociaciones por las cuotas de exportación sin aranceles serán tensas. Recientemente, Uruguay se quedó con el 63% de la cuota del arroz y resta negociar por las de la carne bovina o la miel, entre otras. ¿Cómo se piensa proteger los intereses del país?

-Si se dividieran las cuotas por capacidad productiva, Uruguay perdería como en la guerra. Si se hiciera por exportaciones al mundo, también. Pero, en realidad, esto es un acuerdo entre los dos bloques y no hay que mirar la producción y la exportación al mundo, sino los patrones de comercio con Europa, que es lo que se utilizó para establecer todo el acuerdo. Debemos pensarlo distinto y decir muy lindo el mundo, ojalá algún día tengamos el mundo abierto a través de acuerdos con el Mercosur, pero mientras no esté abierto lo que miramos es el comportamiento de las exportaciones entre el Mercosur y la UE. Y por eso es significativo que Uruguay se quede con una parte tan importante de la cuota del arroz, porque muestra que, en la relación comercial, Uruguay es muy fuerte. Después de 26 años de esperar esta negociación, no puede pasar que sientas que perdiste en la distribución con tus aliados.

-¿Es una oportunidad para rever y reformular estructuras en el bloque?

-Sí. Uruguay siempre vio la negociación con la UE, por un lado, como una oportunidad en lo que refiere a la inserción, pero por otro lado como una forma de empezar a tener ciertas discusiones a la interna del bloque, que no tuvimos hasta ahora. El sector automotor y el azucarero siguen estando excluidos del Mercosur, pero están incluidos en la negociación entre el Mercosur y la UE. Le ofrecemos a Europa algo que ni siquiera nos hemos ofrecido entre nosotros y eso no puede continuar así porque generaría distorsiones comerciales enormes.

Cuba y Venezuela: “el Ejecutivo tiene una posición tomada y allí se mantiene”

-¿Cuba y Venezuela son temas incómodos a la interna del Ejecutivo y del partido de gobierno?

-En el Ejecutivo no, porque es muy claro lo que se está intentando hacer en un contexto que es complejo. Sé que las discusiones a nivel de la fuerza política pasan por otro lado, pero el Ejecutivo tiene una decisión y una posición tomada que la comunica el presidente y, de ahí para abajo, se sigue siempre la línea del presidente. No creo que sea particularmente incómodo, si bien obviamente son temas difíciles porque hay situaciones humanas y de derechos humanos de una complejidad extrema, que a veces caen en la simpleza de los debates políticos y no entran en la discusión sustantiva que deberíamos tener a nivel público. Pero yo creo que el Ejecutivo tiene una posición tomada y allí se mantiene.

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Valeria Csukasi
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