Al igual que en sus últimas dos reuniones, el Banco Central del Uruguay (BCU) decidió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 5,75%. Esta resolución se toma en un contexto en el que sus proyecciones continúan ubicando a la inflación en una trayectoria de convergencia hacia la meta de 4,5% en el Horizonte de Política Monetaria (HPM) y que las expectativas de inflación permanecen alineadas con el objetivo.
En mayo, la inflación se ubicó en 3,77%, registrando un incremento respecto de los meses anteriores, lo que se debió principalmente a la evolución de algunos precios administrados, en particular los vinculados a la energía, que recogieron el shock de oferta global. Por otra parte, la inflación subyacente mostró un moderado aumento, ubicándose en 3,6%, “sin evidencia de efectos significativos de segunda vuelta”.
En este contexto, las expectativas de inflación se mantienen ancladas. A 24 meses, los analistas continúan ubicando sus proyecciones en 4,5%, mientras que las expectativas de los mercados financieros registraron un leve incremento hasta 4,67% y las empresas permanecen en 5%. En promedio, las distintas mediciones se ubican en torno a la meta.
Contexto internacional y local
En el escenario internacional, se destaca que “la reciente reducción de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente ha contribuido a moderar la volatilidad financiera global y las presiones sobre los precios internacionales de la energía”. Por su parte, a nivel local, los indicadores del mercado laboral y de ingresos continuaron mostrando cierto dinamismo. En tanto, la actividad económica se expandió 0,8% en el primer trimestre, guiada por el consumo privado.
Las proyecciones de inflación continúan mostrando una trayectoria creciente en el corto plazo, ubicándose levemente y de forma transitoria por encima de la meta, para luego converger gradualmente a 4,5%. Por otra parte, en cuanto a la actividad, se mantienen las proyecciones de crecimiento moderado debido a los efectos de la sequía sobre el sector agropecuario.
El comunicado del BCU también se refiere a los “riesgos al alza para la inflación”, entre los que menciona “la evolución del conflicto internacional y los efectos climáticos derivados de “El Niño” sobre los precios”. Por su parte, entre los “riesgos a la baja”, se destacan un escenario de mayor debilidad del dólar a nivel global y una mayor desaceleración de los precios de los commodities.
El Copom interpreta que el anclaje de las expectativas a la meta es “fundamental para limitar la persistencia de los recientes shocks de oferta, cuya naturaleza se evalúa como transitoria, y favorecer la convergencia de la inflación hacia la meta”.
Indicador adelantado de actividad marcó una caída en abril
El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) que elabora el BCU marcó en abril una caída interanual de 1,3%, mientras que en términos desestacionalizados verificó un deterioro de 1,6% respecto al mes anterior. Si se analiza en tendencia ciclo, se observó una relativa estabilidad del indicador con un leve aumento de 0,2%.
De esta forma, la primera señal para el desempeño de la economía uruguaya en el segundo trimestre del año es de una contracción de la actividad.
Cabe recordar que, en el primer trimestre de 2026, el PIB de Uruguay se expandió un 0,9% interanual, mientras que en términos desestacionalizados se expandió un 0,8% en relación al cuarto trimestre de 2025.
El IMAE es un indicador sintético que resume la actividad de las distintas ramas de la economía en un determinado mes, y su variación interanual proporciona una medida de la evolución de la actividad económica del país en el corto plazo. El cálculo del IMAE se basa en múltiples indicadores de oferta que son ponderados por la participación de las actividades económicas dentro del PIB.