“Que el Estado se esfuerce en mantener empleos inviables, es un derroche de recursos”

Tecnología » GOLPEA LOS PUESTOS DE TRABAJO CON TAREAS RUTINARIAS

Ante el avance de las tecnologías, y la irrupción en el mundo del trabajo, el economista Rodrigo Arim dijo que las políticas que se implementen deben proteger a los trabajadores, no al puesto de trabajo. Por su parte, el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, sostuvo que no se resolverá el empleo negando el ingreso de nuevas tecnologías, “en todo caso lo que vamos a conseguir es volvernos conservadores insoportables”.

Por Adolfo Umpiérrez | @AdolfoUmpierrez

El avance de la tecnología sobre los puestos de trabajo es una preocupación que no escapa a ninguna rama de actividad en Uruguay. La incertidumbre por el futuro, y por el trabajo que tendrán nuestros hijos sigue en discusión, y cómo hacer para que ellos estén preparados para lo que se viene parece ser un gran desafío para la sociedad actual.

Que aprendan a adaptarse

“La tecnología y los cambios tecnológicos en los últimos 40 años están en la base del aumento de la desigualdad en el mundo occidental y en particular Europa y Estados Unidos”, aseguró Rodrigo Arim, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración (FCEA) de la UdelaR en el panel organizado el miércoles por AEBU en el que se expuso sobre las tecnologías y el trabajo. “El aumento de la desigualdad no es trivial en EE.UU. En aquel país, la productividad mediana ha crecido sistemáticamente mientras que el salario mediano está prácticamente estancado. Sucede algo distinto en la cola de arriba. La remuneración de los trabajadores con más calificación y que ocupan puestos jerárquicos ha crecido más que el del resto de la sociedad”, agregó.

El economista sostuvo que hay un conjunto de puestos de trabajo que están en riesgo que son los que se encuentran en tramos intermedios de las capacidades, y tiene que ver con lo que hacen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que “golpean las bases que sustentan puestos de trabajos que se basan en tareas rutinarias”, sostuvo. “Un cirujano, es un puesto de trabajo calificado, pero hay conjuntos de rutinas asociadas a su tarea que la tecnología puede sustituir. Incluso llevar la contabilidad de una empresa requiere una gran capacitación, pero dada la rutina, la profesión de contadores y economistas se han visto transformadas”, explicó.

Para adelantarse a cualquier crisis, Arim sostiene que es necesario aplicar una serie de políticas públicas. “La tecnología está poniendo en cuestión un conjunto de relaciones sociales y laborales, y requiere un esfuerzo adicional de parte de las políticas públicas, que se base en facilitar los procesos de adaptación para los trabajadores”.

En este sentido el académico aseguró que las políticas que se implementen deben proteger a los trabajadores no al puesto de trabajo. “Hacer esfuerzos desde lo público para mantener puestos de trabajo que son inviables a mediano o largo plazo es un derroche de recursos y es, además, atrasar un proceso de ajuste que es irreversible”, sentenció. “El esfuerzo debe estar en que el trabajador, que está en el límite porque su puesto de trabajo y su habilidad entraron en cuestión por avances tecnológicos, encuentre un espacio dentro de las políticas públicas que permita su reconfiguración y su reinserción en los segmentos dinámicos del mercado”, agregó.

Por esto, Arim sostiene que este proceso pone en tela de juicio las estrategias educativas. “Hasta hace un tiempo el debate de la educación giraba en torno a generar capacidades para el mercado de trabajo, hoy en el mundo se está debatiendo en otra clave. Es imposible prever cuáles son los puestos que van a prevalecer en los próximos 30 o 40 años, por lo que es imposible predecir qué tipo de educación específica debemos darle a un estudiante de 18 años”, sostuvo. El decano de la FCEA agregó que es necesario incrementar la capacidad crítica que le permita al joven adaptarse al mundo cambiante y a las tecnologías. “La formación puramente vocacional es un riesgo muy importante porque genera una lógica de embudo cuando la persona sabe hacer un oficio, pero tiene problemas para adaptarse ante la ausencia de este”, concluyó.

Las chimeneas no volverán

“No vamos a resolver el tema del empleo negando el ingreso de nuevas tecnologías, en todo caso lo que vamos a conseguir es volvernos conservadores insoportables”, dijo el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, quien aseguró que se pueden buscar costados negativos al avance tecnológico, pero en ese caso la sociedad “nos vería como unos energúmenos, y en realidad lo seríamos”.

El sindicalista sostuvo que incluso la central sindical debe adaptarse a los rumbos que tomarán los nuevos trabajadores. “La organización sindical ya no es la que teníamos en los 80, porque nuestros puestos son cambiantes. No podemos pensar que cuando un trabajador pierde su empleo es imposible de levantar. Es importante readaptarlo al mundo del trabajo, sin que sea una mala palabra”, dijo Pereira.

Acerca de la educación, el sindicalista recordó que “cualquiera que diga que hay que prepararlos para el mundo del trabajo siempre tendrá alguien que agregue que la educación integral es importante, ¿quién dijo que no? Es importante para la construcción de una cabeza estudiar filosofía, historia o biología. Pero al mismo tiempo hay un mundo del trabajo cambiante, y si no nos educamos para él, no vamos a entrar a esos nuevos puestos”.

Pereira puso como ejemplo el desarrollo de algunos empleos en el campo. “En el sector rural, hoy hay trabajadores que se han capacitado para manejar la nueva tecnología agropecuaria, que tienen salarios de 50 mil pesos. Para ello necesitaron determinadas calificaciones: tienen conocimiento informático y manejan una segunda lengua”, contó. “Si no debatimos cual es la formación integral para el mundo del trabajo, nos perdemos una discusión que requiere profundidad. Hoy el desafío es la educación terciaria que permita ingresar a los hijos de los trabajadores a la Universidad. Hoy ese proceso se está dando”, aseguró.

El presidente de la central sindical reconoció que muchas veces el movimiento obrero se centra en discusiones basadas en cómo repartir el trabajo: “Pero no puede ser nunca el único tema de debate. El movimiento obrero tiene un papel fundamental y es evitar que la nueva tecnología construya nuevas desigualdades. Para que esas nuevas desigualdades no se creen hay que ir a los contextos de menores ingresos y trabajar para que esos muchachos estén capacitados para ingresar al nuevo mundo del trabajo”, sentenció. “Nosotros quisiéramos tener las mismas chimeneas que en los 60, pero lamento decirles que no van a volver”, sostuvo Pereira y agregó que añora la sociedad en que un trabajador entraba a su empleo, hacía carrera, llegaba a gerente, conseguía la jubilación y volvía a su casa. “Ese mismo trabajador hoy va a pasar por diez puestos de trabajos diferentes, y va a dejar empleos cómodos para ir en la búsqueda de un trabajo que lo desarrolle desde el punto de vista intelectual”. “Si tenemos que prepararnos para el trabajo del futuro, por qué diablos seguimos discutiendo el trabajo del pasado”, resumió.

Se reconvirtieron

Por su parte, el presidente de AEBU, aclaró que no es pertinente la discusión de si la tecnología debe estar enfrentada al trabajo realizado por humanos, sino que es importante poder combinar ambos actores. En relación al impacto de las nuevas tecnologías, Pedro Steffano dijo que en la actividad bancaria en los últimos 40 años no ha habido cambios en la cantidad de cotizantes a la Caja Bancaria. Mientras en 1978 había algo más de 20.000, hoy hay 13.000 funcionarios en los bancos, sin embargo, otras empresas del área financiera cuyos empleados aportan al Instituto de Previsión Social del gremio, suman 11.000 trabajadores más, lo que empareja la cifra con la de finales de los 70. “Esto demuestra que la tecnología no ha destruido puestos de trabajo, sino que se han podido redistribuir”, sostuvo.