El MIEM presentó la versión final de la Hoja de Ruta del Hidrógeno Verde (H2U)

Una nueva industria con metas a 2040

El pasado 6 de noviembre se lanzó la versión final de la Hoja de Ruta de H2U, documento que se mantuvo en fase de consulta hasta el 15 de agosto. En este proceso, se llevaron adelante varias instancias de intercambio y retroalimentación, que tuvieron lugar desde que estuvo disponible la primera versión el 14 de junio de 2022, explicó en conversación con CRÓNICAS la coordinadora del Programa de H2U del Ministerio de Industria (MIEM), María José González. 

Enmarcada en las metas de descarbonización establecidas a nivel global de cara al 2050, Uruguay ha tomado en los últimos años una serie de decisiones y cambios significativos en materia energética. En esta línea, se encuentra la iniciativa de consolidar la industria del H2U y sus derivados, que se encuentra sintetizada en la Hoja de Ruta de H2U. Este documento, ya en su versión final, presenta las metas a 2040, dentro de lo que se destaca la posibilidad de alcanzar una facturación anual de US$ 1.900 millones y ocupar más de 30 mil fuentes laborales de calidad.
Culminada la primera etapa de transición energética, que constó de la descarbonización de la matriz eléctrica, ahora el país se enfrenta a una segunda etapa que tiene que ver con la descarbonización del resto del sector energético y materias primas, donde también se ha incorporado la creación de una economía del H2U.
Luego de diversas consultas a expertos, desde el gobierno se señaló que el país posee muy buenas condiciones para la producción de este energético; se resaltó que se cuenta con un gran número de fuentes energéticas renovables producto de la primera transición y también con buena cantidad de dióxido de carbono biogénico.

¿De qué consta la versión final de la hoja de ruta?
Según expresó González, este nuevo documento no cambia sustancialmente el contenido del primero. Dentro de las modificaciones establece, por ejemplo, metas menos ambiciosas para el mercado local; esto se vincula a que se prevé que la penetración de vehículos a base de H2U no va a ser tan rápida como se esperaba en el primer documento.
Se proyecta que la incorporación sea gradual, ya que los vehículos a base de H2U serán más costosos, así como también el mismo energético, que tendrá al principio un mayor costo de producción. A nivel técnico, el dato concreto indica que la capacidad instalada en electrolizadores disminuirá un gigavatio (GW), respecto a los que estaban originalmente planificados en la primera versión.
Otra de los ajustes corresponde a la utilización del agua. Dado que este tema había generado preocupación, González explicó que se hizo el esfuerzo para tratar de comunicar mejor las certezas que se tiene sobre cómo va a ser la utilización de este recurso. En sintonía con esto, la coordinadora reconoció que se brindaron algunos detalles más específicos, por ejemplo, relativos al hecho de que el H2U brinda la posibilidad de producir una gran gama de productos derivados. 

¿Qué pasos propone la Hoja de Ruta de H2U?
La Hoja de Ruta de H2U propone tres fases y actualmente nos encontramos en la primera, subrayó González. Aclaró que este primer paso tiene que ver con la generación de las condiciones para que los proyectos relativos a este energético puedan entrar en funcionamiento. En concreto, esto tiene que ver con el desarrollo de regulaciones, la producción de capacidades, la creación de espacios de diálogo ciudadano y los distintos procesos de promoción vinculados al sector inversor y demás actores involucrados.
En esta línea, actualmente desde la coordinación del Programa de H2U se está trabajando en un plan estratégico de comunicación e identificando la necesidad de tipos de perfiles técnicos y profesionales. En forma paralela, se está haciendo foco en el diseño de reglamentaciones relativas a la seguridad y a la calidad del H2U, así como también a cuestiones relativas a la promoción y a medidas ambientales.
En esta primera fase aparece también la implementación de proyectos piloto. En este sentido, ya se encuentra en marcha el que se ha impulsado a través del Fondo Sectorial de H2U y que nuclea al consorcio que conforman las empresas Sacem y CIR.
Durante la segunda fase se espera la concreción de los primeros proyectos de escala mediana y grande, sobre todo centrados en derivados de H2U. En el presente, el país ya cuenta con proyectos de esta escala anunciados, los cuales se espera puedan empezar sus actividades a partir del 2025. Estos proyectos impulsados por inversores privados estarán ubicados en Paysandú y en pueblo Tambores, Tacuarembó. Por el momento, estos se encuentran generando los estudios necesarios para avanzar en su ejecución. A partir de esta segunda etapa también se podrá empezar a pensar en la exportación, en concreto  entre los años 2027 y 2028, previó González.
En la tercera y última fase se espera tener una industria ya más consolidada, con una mayor escala de proyectos y con condiciones más estables a nivel internacional.


¿Qué puede aportar el H2U?
Maria José González explicó que la economía del H2U le puede aportar al país en tres ejes de sostenibilidad. Primero a nivel social, con la generación de empleo, capacidades y mejoras de servicios en algunas partes del país. Luego, en lo económico, con la captación de inversiones y la generación de facturación a través de exportaciones. Y por último, a nivel ambiental, aportando a la descarbonización del transporte en su sentido más amplio, lo que también repercutirá en la disminución de la huella de carbono de algunos sectores productivos.