Crisis del multilateralismo: capitalismo “es un sistema imperfecto y es necesario corregir el rumbo”

Discurso > “El futuro de Bretton Woods”

Foto: imf.org

El Director Gerente del FMI, David Lipton, señaló que el organismo tiene importantes desafíos para abordar: los cambios en el poder económico y financiero, la transformación tecnológica, y las nuevas amenazas al multilateralismo. Al respecto, evaluó que la “desigualdad excesiva” puede ser parte del problema, y si bien defendió que el capitalismo “ha sido el motor de gran parte del éxito”, reconoció que se trata de “un sistema imperfecto y es necesario corregir el rumbo”. En ese sentido, instó a demostrar que “los beneficios de la globalización son mayores que sus costos y que la integración puede ayudar a abordar los retos que todos enfrentamos”.

Lipton, Director Gerente interino del Fondo Monetario Internacional (FMI), hizo estas apreciaciones durante la Conferencia por el 75º aniversario del pacto de Bretton Woods que dio origen al organismo y al Banco Mundial. En ese marco, subrayó que la entidad está “en un período de transición” al que “afortunadamente estamos acostumbrados”.

Destacó que ambas instituciones “han envejecido admirablemente”. “Los arquitectos de Bretton Woods se vieron profundamente influenciados por los acontecimientos ocurridos entre las dos guerras mundiales, cuando el multilateralismo y el orden liberal internacional se derrumbaron en medio del proteccionismo, el mal funcionamiento del patrón oro y las devaluaciones competitivas. La implosión del comercio mundial profundizó la Gran Depresión y terminó avivando el fascismo, el comunismo y la guerra”, recordó. “Pero de esos acontecimientos se extrajeron enseñanzas. Se entendió mejor cómo los intereses económicos nacionales y mundiales estaban interconectados”, agregó.

El funcionario aseguró que el pacto “fue el momento originario del multilateralismo” y destacó los beneficios logrados: mayor esperanza de vida, mejor nivel educativo, aumento del PIB mundial per cápita, reducción de la pobreza, entre otros.

Lo que resta por hacer

Sin embargo, apuntó varios desafíos para el FMI en las décadas venideras: los cambios en el poder económico y financiero; la transformación tecnológica con sus oportunidades y desafíos; y las nuevas amenazas al multilateralismo.

Respecto a los cambios del entorno global, destacó que el auge de China y otras economías han alterado el panorama mundial, e hizo caer el peso de las economías avanzadas en el PIB global. Asimismo, el proceso de envejecimiento en países desarrollados y las necesidades de financiamiento de economías jóvenes para realizar inversiones, posiblemente tengan “profundas consecuencias para el comercio mundial y los flujos de capital”. “Los centros de actividad económica se desplazarán en las próximas décadas. Los nuevos centros financieros aumentarán su importancia. Es posible que con el tiempo surjan nuevas monedas de reserva”, pronosticó el economista jefe.

Esta situación implicará cambios en la estructura de gobierno del FMI.

“A medida que el poder económico se vuelva más diverso y difuso, mantener el enfoque en los retos comunes se hará más difícil. Entonces, la función fundamental del FMI como convocante, asesor de confianza y el arma contra las crisis financieras pasará a ser más importante en el futuro”, concluyó.

Respecto a las nuevas tecnologías, destacó las “enormes oportunidades para acelerar la productividad y elevar los ingresos. Pero también conllevan cambios estructurales, creando ciertos empleos pero desplazando otros”. “La gente está intranquila porque los constantes avances tecnológicos -por ejemplo, la inteligencia artificial- pondrán en peligro sus empleos e ingresos”, advirtió.

Paralelamente, señaló que las “fintech” tienen el potencial de elevar sustancialmente la eficiencia y la transparencia del sector financiero, pero también plantea desafíos para los operadores consolidados y los reguladores que tratan de abordar las nuevas fuentes de riesgos.

Lipton también se refirió al incipiente desarrollo de las monedas digitales o “criptomonedas” y en particular a la propuesta de Facebook para emitir su moneda virtual denominada Libra. “Estos nuevos instrumentos tienen por objetivo facilitar los pagos de la misma forma que Internet facilitó la información: realizar transacciones de forma segura, instantánea y casi gratuita. (…) Los beneficios están claros: facilidad de uso, menores costos y alcance mundial. ¿Pero cuáles son los riesgos?”, se cuestionó. Entre los riesgos mencionó el posible surgimiento de nuevos monopolios, con implicaciones sobre cómo se monetizan los datos personales; el impacto en las monedas más débiles y la expansión de la dolarización; las oportunidades de realizar actividades ilícitas; las amenazas a la estabilidad financiera y los desafíos de las empresas que emitan y, por lo tanto, obtengan grandes sumas de dinero, ámbitos que previamente entraban en la competencia de los bancos centrales”. Eso implicará, según Lipton, que tanto los reguladores nacionales como el FMI redoblen sus esfuerzos para “aprovechar los beneficios de esta tecnología al tiempo que se minimizan los riesgos”.

Amenazas para la prosperidad

Por último, se refirió a “otras preocupaciones apremiantes” del mundo actual, como el crecimiento del enojo de la población, la polarización política y el populismo. “Corremos el riesgo de estar atravesando por un anti- Bretton Woods”, diagnosticó.

A su entender, parte del problema radica en el surgimiento de “una desigualdad excesiva” y graficó que aunque los índices de pobreza han caído a escala global desde 1980, “el 0,1% más rico de la población ha concentrado prácticamente los mismos beneficios económicos que recibe el 50% más pobre”.

“Algunos ven una falla intrínseca en el capitalismo. No estoy de acuerdo. El capitalismo recompensa a quienes asumen riesgos. Ese ha sido el motor de gran parte del éxito que hemos presenciado. Pero es un sistema imperfecto y es necesario corregir el rumbo”.

En ese sentido, instó a demostrar que “los beneficios de la globalización son mayores que sus costos y que la integración puede ayudar a abordar los retos que todos enfrentamos”.

Reconociendo que “ahora mismo, en muchos aspectos, estamos perdiendo esa batalla”, Lipton propuso trazar una hoja de ruta con varias medidas: usar la política fiscal para ayudar a abordar las desigualdades; ayudar a los países a recaudar los ingresos necesarios para atender sus gastos futuros (lo que implica a escala global “cerrar las lagunas, prevenir el traslado de beneficios a jurisdicciones fiscales más favorables y evitar una carrera hacia abajo”); luchar contra los flujos financieros ilícitos y el lavado de activos; y modernizar el sistema de comercio internacional, incluidos los servicios y el comercio electrónico. “Esto ayudará a reducir las tensiones comerciales que amenazan con socavar el crecimiento mundial”, subrayó.

Por último, también instó a mejorar la participación de la mujer en el mercado laboral para potenciar la economía, y a acelerar la respuesta al cambio climático, al que definió como “uno de los mayores desafíos”. “Si no tomamos medidas, las consecuencias económicas serán nefastas”, alertó.