La historia profesional de Esther Herrera combina dos procesos que suelen presentarse por separado, la reconstrucción de una carrera en otro país y el crecimiento dentro de un sector tecnológico en permanente transformación. Hoy se desempeña como Project Engineering Leader en Isbel, empresa del grupo Quantik especializada en infraestructura tecnológica, redes, multimedia y telecomunicaciones, donde lidera proyectos vinculados a áreas que se han vuelto esenciales para la operación de las organizaciones.
Sin embargo, el camino hasta llegar a ese rol estuvo lejos de ser lineal. La ingeniera emigró desde Venezuela a Uruguay en 2017 junto a su familia impulsada por la búsqueda de seguridad y estabilidad para sus hijos. Al llegar se encontró con un escenario muy diferente al que había imaginado y con la necesidad de reconstruir una trayectoria profesional que ya contaba con años de experiencia.
En diálogo con CRÓNICAS, recordó que dejar atrás una carrera consolidada fue uno de los mayores desafíos de su vida. Durante los primeros meses atravesó dificultades para insertarse laboralmente y sintió que debía demostrar nuevamente capacidades que ya había desarrollado en entornos industriales de alta exigencia.
“Pasaban los días y no lograba encontrar una oportunidad laboral. Fui a muchas entrevistas y sentía que nadie estaba dispuesto a asumir el riesgo de contratar a una profesional que venía de otro país”, relató.
La primera oportunidad llegó fuera de su especialidad, desempeñándose como vendedora de equipamiento gastronómico. Más adelante logró incorporarse al área técnica y comenzó una nueva etapa de especialización que terminaría acercándola nuevamente al mundo de las telecomunicaciones. Con el tiempo, ese recorrido le permitió recuperar espacio en el sector tecnológico y desarrollar nuevas competencias adaptadas al mercado uruguayo.
Herrera considera que uno de los principales aprendizajes de su experiencia profesional fue comprender que el conocimiento técnico, por sí solo, no alcanza para asumir posiciones de liderazgo.
Durante los años posteriores a su llegada a Uruguay participó en proyectos vinculados a sistemas de detección de incendios, monitoreo remoto y soluciones tecnológicas desarrolladas durante la pandemia. Entre ellos destacó iniciativas de streaming y videovigilancia implementadas para instituciones culturales, experiencias que le permitieron recuperar la confianza profesional y asumir nuevas responsabilidades.
Actualmente lidera proyectos de infraestructura tecnológica vinculados a redes, multimedia y telecomunicaciones desde Isbel, una empresa que, según explicó, acompaña a las organizaciones en el diseño e implementación de entornos tecnológicos seguros, confiables y preparados para los desafíos futuros.
“Con el tiempo entendí que liderar personas es mucho más desafiante que implementar cualquier innovación tecnológica”, afirmó.
A su juicio, construir equipos de alto desempeño exige combinar conocimientos técnicos con habilidades vinculadas a la empatía, la comunicación y la capacidad de generar confianza. “No alcanza con saber técnicamente lo que haces. También es necesario construir credibilidad y demostrar que estás ahí para acompañar al equipo”, sostuvo.
La ejecutiva aseguró además que muchas de las barreras que enfrentó a lo largo de su carrera estuvieron relacionadas con percepciones externas más que con limitaciones profesionales reales. Esa experiencia reforzó su convicción de que la perseverancia, la resiliencia y la capacidad de adaptación son tan importantes como la formación técnica para avanzar profesionalmente en contextos de cambio.
Desde su rol actual observa que las organizaciones enfrentan desafíos cada vez más complejos en materia de infraestructura tecnológica. Según explicó, la tecnología dejó de ocupar un papel exclusivamente operativo para convertirse en un componente central de la estrategia empresarial.
En ese contexto, destacó que Isbel trabaja acompañando a las empresas en la construcción de ecosistemas tecnológicos capaces de responder a necesidades presentes y futuras. “El objetivo no es incorporar tecnología por sí misma, sino transformar necesidades reales en soluciones concretas que generen valor para el cliente”, señaló.
Para ella, la capacidad de integrar distintas plataformas, fabricantes y tecnologías dentro de un mismo entorno operativo será uno de los factores clave para la evolución del sector. También consideró que las organizaciones necesitarán infraestructuras cada vez más flexibles, seguras y escalables para adaptarse a escenarios de transformación constante y sostener su competitividad.