Entrevista
Luis Fabregat Director del Departamento de Impuestos de KPMG
“Uruguay está limitando su capacidad de acción (para atraer inversiones) al incorporar el Impuesto Mínimo Global”
Con la adopción del Impuesto Mínimo Global, Uruguay tendrá el desafío de presentarse al mundo “no con atractivos fiscales” para la atracción de inversiones, sino con otras fortalezas, como la capacitación, la estabilidad y los aspectos que han destacado al país. Así lo explicó el contador y magíster en Tributación, Luis Fabregat, en entrevista con CRÓNICAS, quien además subrayó que la adopción de este tributo “limita” la capacidad de movimiento en cuanto a los incentivos fiscales de Uruguay, principalmente teniendo en cuenta la competencia con la región y que solo Brasil lo ha adoptado
Fecha de publicación: 24/07/2026
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Por:
Redacción

-¿Qué impacto se espera que tenga el Impuesto Mínimo Global?

-Vale la pena precisar que este impuesto comenzó a regir a partir de la promulgación de la Ley de Presupuesto en diciembre de 2025 y alcanza a los cierres de ese mismo mes. Es un impuesto que está vigente, pero que no alcanza a todas las empresas del país, sino solo a un grupo que cumple con determinados requisitos. Para pagar este impuesto hay que ser una empresa multinacional y esta, a nivel global, debe tener ingresos mayores a US$ 750 millones. Entonces, tenemos un grupo reducido de empresas que quedan comprendidas dentro de este impuesto. La segunda condición es que la tasa de impuesto a la renta efectiva que esas empresas pertenecientes a un grupo multinacional alcancen aquí en Uruguay debe ser menor al 15%. Estamos hablando de un efecto que va a alcanzar no a todas las empresas, sino a un grupo bastante reducido, pero que para algunas va a tener un efecto significativo, sobre todo en aquellas empresas que están en un régimen de no tributación, como las que están instaladas en zonas francas, pertenecientes a grupos internacionales que cumplan con este guarismo, o empresas que tengan algún régimen especial que les haga tributar por debajo de esa tasa del 15%.

-Pese a que el impuesto rige desde diciembre de 2025, en esta Rendición de Cuentas no se tomó en cuenta su recaudación, sino que se hará para la próxima. ¿Qué números podríamos esperar?

-Es un impuesto que está vigente y que alcanza a las empresas que cumplen las condiciones para el cierre de 2025, pero que se va a pagar, según lo que establece la propia ley, dentro de 18 meses desde el cierre del ejercicio. Es por ello que las previsiones de ingreso a las arcas del Estado están estipuladas para más adelante, porque dado el mecanismo de cálculo y las dificultades que se tiene en cuanto a la determinación del impuesto, se da un período bastante extenso, hasta el momento en que las empresas deban pagarlo. Por las previsiones que el propio gobierno hizo en el Parlamento, se estimaba una recaudación de unos US$ 350 millones, que habrá que ver si se logra al momento en que las empresas deban pagar el impuesto.

-La implementación de este impuesto presenta el desafío de recaudar sin perder el atractivo fiscal, teniendo en cuenta la competencia regional a la hora de captar inversiones. ¿Cómo ve este balance en la instrumentación?

-Este es uno de los grandes puntos y una de las grandes interrogantes que plantea la adopción de este impuesto. Esto viene de un contexto internacional en donde los países centrales del mundo decidieron fijar una tasa mínima de tributación para las grandes empresas, en donde se establece que las empresas que cumplan con estos requisitos deban llegar al 15%. Entonces, muchas empresas que estaban instaladas en Uruguay, pertenecientes a estos grupos multinacionales, ya estaban pagando impuestos desde 2004 en los países de su casa matriz, que estaban incluidos dentro de este régimen del Impuesto Mínimo Global. Es un cambio a nivel internacional que afecta un poco la competencia que los países llevan adelante por la atracción de inversiones mediante estímulos fiscales. Lo que Uruguay hace es decir, en principio, que aquellas empresas que ya iban a pagar el impuesto en sus casas matrices, lo paguen en el país. Primero, hay una medida de decir que no hay un encarecimiento desde el punto de vista fiscal para el grupo, porque es un impuesto que ya se iba a pagar en las casas matrices. Esto hace que empresas que no lo iban a pagar, igual queden convertidas por la amplitud del impuesto y por cómo está diseñado. Después, por el otro lado, Uruguay, que presenta muchos estímulos fiscales para que las inversiones se radiquen en el país, al momento de incorporar este impuesto está limitando su capacidad de acción, y más en comparación con la región que, salvo Brasil, no ha incorporado este impuesto. Será todo un desafío que Uruguay se presente al mundo, no ahora con atractivos fiscales, sino con otras fortalezas, como capacitación, estabilidad y los puntos que siempre se mencionan sobre el país, pero esto limita un poco la capacidad de movimiento en cuanto a los incentivos fiscales.

-Mencionaba que en la región solo Brasil ha adoptado este tributo. ¿En qué lugar queda Uruguay con respecto a sus vecinos?

-Uruguay incluye una medida que los propios países europeos y Estados Unidos están impulsando, por lo que hace un buen papel a nivel internacional incorporando una medida que es llevada adelante por los países centrales. La desventaja en relación con los países de la región es que los otros países, salvo Brasil, no han incorporado este impuesto, con lo cual pierde una ventaja competitiva o comparativa, pero también es verdad que muchos de esos costos el grupo multinacional ya los tenía asumidos. Puede haber algún caso que no lo tenía y allí sí habrá un efecto de desventaja con relación a otros países de Latinoamérica. El punto está en que Uruguay pueda demostrar sus otras fortalezas en relación al resto de países de la región, que sigan haciendo que sea una plaza atrayente para la recepción de inversiones.

-¿Y cómo convive este impuesto con el régimen de zonas francas, que ha sido muy eficiente a la hora de atraer inversiones al país?

-Hay una dispensa para el pago de empresas radicadas en zonas francas que cumplan con algunas condiciones. Este impuesto alcanza a todas las empresas, incluyendo las de zonas francas, y justamente quizás sean las más afectadas, porque no tienen una tributación efectiva mayor al 15%, sino que tiende a cero, y si pertenecen a un grupo multinacional con estas características, en principio quedarían comprendidas dentro de este impuesto. Entonces, a los efectos de cubrir un posible reclamo de las empresas instaladas en zona franca, en donde el gobierno les había garantizado el no cobro de impuestos, se emitió un decreto que contempla la posibilidad de que a esas empresas, en las que el grupo multinacional no iba a pagar ese impuesto en el exterior, se las dispense del pago de este impuesto en Uruguay. Ahora, si hay una empresa en este régimen y su grupo sí iba a pagarlo, no quedaría comprendido dentro de esa dispensa. Obviamente sí se limita esa exclusión a empresas que se instalen en zona franca en el futuro.

-¿Cuál es la incidencia de este impuesto en el régimen de Comap que tiene Uruguay?

-Este es otro sector que ve en riesgo la efectividad de la medida de dar las exoneraciones para proyectos de inversión, en la medida en que los beneficios de Comap hacen que se baje la tasa efectiva de tributación. Y si la empresa que tiene el régimen de Comap está perteneciendo a un grupo multinacional, tendrá que incluir y analizar el impacto de este impuesto. Sabemos que Uruguay está tratando de rediseñar y buscar modificaciones al régimen de Comap, ya que la normativa europea de este impuesto prevé que existan exoneraciones o regímenes especiales, donde hay una calificación del crédito, si se cumplen determinados requisitos. Básicamente que el beneficio sea una devolución del dinero y no en impuestos, como pasa con el régimen Comap. Entonces, el régimen Comap, como está previsto hoy, se ve afectado por la inclusión de este impuesto y habrá que ver si a futuro el gobierno decide hacer alguna modificación para que este régimen pueda seguir conviviendo con el impuesto y no se afecte la tasa efectiva.

 “Si hubo empresas que se retiraron del país por este impuesto, no lo tenemos claro”

-¿Cómo ha reaccionado el mercado a este impuesto, junto al paquete impositivo incluido en la Ley de Presupuesto?

-El mercado ha reaccionado de diferentes formas. Específicamente, si hubo empresas que se retiraron del país por este impuesto, no lo tenemos claro. Sí ha habido empresas que han decidido mudar su actividad al exterior, pero no sabemos si ha sido específicamente por esto, pero seguramente haya ayudado. Hay muchas otras empresas que están reviendo las posibilidades de inversión, sobre todo en cuanto al régimen de Comap, pero sí genera muchas consultas en relación al impacto que esto tiene y cuáles son las empresas que deben pagarlo. Y después estará la incógnita de si este impuesto desincentivó la llegada de nuevas inversiones. Eso es más difícil de saber, porque es algo que no se sabrá nunca si había empresas que estaban pensando en instalarse en el país y dejaron de hacerlo en función de esta incorporación.

 

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