Edición especial 45 aniversario
“La transición energética debe ser gradual y alineada con la realidad económica y productiva del Uruguay”
Ancap se prepara para cumplir 95 años en un momento de profundas transformaciones para el sector energético. Su presidenta analiza los cambios que marcaron la historia reciente de la empresa, los desafíos de la transición hacia energías más limpias y la estrategia para mantener el abastecimiento del país, al tiempo que impulsa proyectos como el hidrógeno verde y los combustibles sostenibles.
Fecha de publicación: 31/07/2026
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Por:
Redacción

¿Cuáles cree que fueron los principales hitos en la evolución de Ancap en estas últimas cuatro décadas y media y qué enseñanzas dejaron?

Este año Ancap cumple 95 años, y ese aniversario invita a mirar la historia de una empresa que ha acompañado el desarrollo del Uruguay prácticamente desde sus inicios como país moderno. A lo largo de estas décadas, Ancap ha estado a la vanguardia de las necesidades de movilidad de los uruguayos, adaptándose a los cambios tecnológicos, económicos, ambientales y sociales, y consolidándose como la industria más grande del país y un actor estratégico para su desarrollo.

Si nos concentramos en los últimos 45 años, encontramos hitos muy relevantes: la modernización de la refinería de La Teja, el fortalecimiento de la infraestructura logística y de distribución de combustibles, la incorporación de nuevos negocios y, más recientemente, una visión cada vez más enfocada en la sostenibilidad y en los desafíos de la transición energética.

También hubo momentos complejos que dejaron aprendizajes relevantes sobre la importancia de una gestión responsable, transparente y orientada al largo plazo. La principal enseñanza es que una empresa pública debe ser capaz de integrar eficiencia operativa, disciplina financiera, capacidad de inversión, innovación y adaptación permanente, promoviendo negocios bien estructurados, sólidamente anclados y respaldados que aseguren su viabilidad, preservando de ese modo su rol estratégico, la confianza pública y el compromiso con el desarrollo nacional.

Hoy hablamos de transición energética, y es un camino que el Grupo Ancap acompaña activa y responsablemente, porque a pesar de que en las últimas décadas Uruguay ha logrado transformar su matriz de generación eléctrica hacia una alta participación de renovables, la electricidad representa aproximadamente el 20% del consumo final de energía, mientras que los combustibles fósiles continúan representando cerca del 40%. Es importante recordar que la matriz energética uruguaya cada vez es más variada, tanto por la diversidad de fuentes energéticas, como por la adaptabilidad de estas a los diferentes usos. Existen sectores donde la sustitución de energéticos está fuertemente supeditada a la disponibilidad tecnológica, por lo que su adaptación será necesariamente más gradual: el transporte de carga de larga distancia, la aviación y el transporte marítimo y las industrias energointensivas seguirán dependiendo durante muchos años de los combustibles fósiles líquidos, hasta poder incorporar sus alternativas renovables.

Por eso, el desafío de Ancap no es elegir entre el presente y el futuro, sino gestionar ambos al mismo tiempo, garantizar hoy el abastecimiento energético que el país necesita, mientras desarrolla las soluciones que harán posible una movilidad cada vez más sostenible.

El mundo avanza hacia una transición energética, pero los combustibles tradicionales siguen siendo fundamentales para muchas actividades. ¿Cómo encuentra Ancap el equilibrio entre esas dos realidades?

La transición energética no significa abandonar de un día para otro las fuentes tradicionales de energía. Una transición robusta, justa y sostenible involucra grandes inversiones, desarrollos tecnológicos, generación de capacidades locales, disponibilidad de recursos, garantizando un proceso equitativo, inclusivo y socialmente responsable, buscando proteger el empleo y garantizar el acceso a la energía.

Y esa transformación se irá alcanzando en forma paulatina y con diferentes resultados, dependiendo de cada país. 

Actualmente, Uruguay, al igual que el resto del mundo, depende de los combustibles líquidos para sectores clave como el transporte, la industria, la producción agropecuaria, además de la movilidad particular.

Por tanto, para Ancap el desafío es continuar garantizando el suministro de esos combustibles con los más altos estándares de calidad y seguridad, incorporando las mejores prácticas en materia de cuidado ambiental, mientras avanzamos en el desarrollo de alternativas más sostenibles. Ese equilibrio implica invertir en conocimiento, innovación, incorporación tecnológica que permita el desarrollo de nuevos combustibles sin perder de vista las necesidades actuales del país. Se trata de una transición gradual, responsable y alineada con la realidad económica y productiva del Uruguay.

En ese sentido, Ancap tiene varios proyectos avanzados como, por ejemplo, un piloto de camiones a hidrógeno verde y el desarrollo de e-fuels, en especial diésel renovable y combustible sostenible de aviación (combustibles sintéticos con la misma composición molecular que el tradicional, proveniente de materia prima vegetal). También se encuentra preparando las condiciones regulatorias y contractuales a proponer al Poder Ejecutivo para la búsqueda de hidrógeno natural en nuestro subsuelo y la identificación de estructuras reservorio que permitan la captura de CO2 o gases combustibles de interés. 

Es bueno señalar que Ancap inició la transición energética en el año 2008 con la producción de biocombustibles a través de su empresa ALUR, e incorporación de estos a los combustibles fósiles producidos en nuestra refinería, con el objetivo de reducir las emisiones de efecto invernadero.

No solo nos preocupa y ocupa el suministro de energéticos a nuestro país, sino también la soberanía energética.

Ancap tiene un papel fundamental para la industria, el transporte y la producción. ¿Cuáles entiende que son los principales desafíos para seguir siendo una empresa competitiva y aportar al desarrollo del país?

Los desafíos son múltiples. Uno de ellos es seguir mejorando la eficiencia operativa para ofrecer productos y servicios competitivos. Otro es incorporar innovación y nuevas tecnologías que permitan optimizar procesos y reducir impactos ambientales.

También debemos fortalecer el capital humano, porque la transformación de una empresa depende de las personas que la integran. A eso se suma la necesidad de adaptarnos a un mercado energético en permanente evolución, donde aparecen nuevos actores, tecnologías y demandas.

Nuestro objetivo es que Ancap continúe siendo una empresa sólida, confiable y capaz de contribuir al crecimiento económico, asegurando el abastecimiento energético y generando valor para el país.

En un contexto de cambios tecnológicos y nuevas formas de producir energía, ¿cómo imagina el papel de Ancap en los próximos años y qué oportunidades cree que no debería dejar pasar?

Imagino una Ancap que siga siendo actor central, no solo del sistema energético nacional, sino también del industrial, pero con un perfil cada vez más innovador y diversificado. La empresa tiene la oportunidad de participar activamente en el desarrollo de combustibles autóctonos, combustibles de bajas emisiones, de nuevos combustibles sostenibles y otras soluciones que acompañen la descarbonización. Tenemos un gran capital técnico, el conocimiento y la experiencia necesarios para la producción de moléculas energéticas y el manejo de la infraestructura industrial que permite su obtención, moléculas que serán la base de la energía del futuro.

Al mismo tiempo, debemos continuar fortaleciendo nuestras capacidades industriales y logísticas actuales porque seguirán siendo un activo estratégico para el país. La innovación, la articulación con otras instituciones, la investigación y el desarrollo serán claves para aprovechar las oportunidades que el sistema energético nacional, regional y mundial vaya presentando, lo que permitirá posicionar a Uruguay en un escenario energético que está cambiando rápidamente.

¿Qué visión tiene para el futuro de Ancap?

Me gustaría destacar que Ancap y sus empresas subsidiarias Ducsa y ALUR son mucho más que empresas de energía. El Grupo Ancap es una organización estratégica para el desarrollo nacional, con un profundo compromiso con el país y con sus personas.

Nuestro desafío es mirar hacia el futuro con responsabilidad, impulsando una gestión moderna, transparente y sostenible, capaz de responder a las necesidades del presente sin perder de vista las oportunidades que traerán las nuevas formas de producir y utilizar la energía. Estoy convencida de que, trabajando junto a nuestros equipos y en coordinación con los distintos actores del país, Ancap seguirá siendo un pilar fundamental para el desarrollo del Uruguay.

 

Estos personajes aparecen en esta nota
Cecilia San Román
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