Si miramos cuatro décadas para atrás, la industria era radicalmente distinta. A su criterio, ¿cuál ha sido el cambio más disruptivo o la transformación más profunda que ha vivido el sector bancario en estas décadas?
Sin dudas, la digitalización. Pero no solo desde la perspectiva visible para el cliente, como las aplicaciones móviles o los canales web. El cambio verdaderamente disruptivo ocurrió detrás de escena, en la infraestructura central de los bancos.
La migración a la nube y la capacidad de procesar datos en tiempo real eliminaron muchas de las barreras físicas que históricamente definían a la actividad bancaria. Como resultado, la banca dejó de ser una estructura rígida para convertirse en una plataforma más ágil y flexible.
Sin embargo, creo que el verdadero valor de esta transformación no está en la tecnología en sí misma, sino en cómo permite que las personas trabajen mejor para los clientes. Hoy podemos comprender sus necesidades con mayor profundidad, anticiparnos a sus desafíos y ofrecer soluciones más rápidas y personalizadas. La tecnología es el motor; las personas son quienes le dan dirección y propósito.
Durante gran parte del siglo XX los bancos fueron el principal intermediario del dinero. Hoy conviven con fintech, plataformas digitales y nuevos actores tecnológicos. ¿Cómo cambió el rol de la banca en este nuevo ecosistema financiero?
El banco dejó de ser únicamente un intermediario o custodio del dinero para convertirse en el articulador y garante de un ecosistema financiero mucho más dinámico.
La fortaleza de una institución moderna como BTG Pactual radica en combinar dos atributos fundamentales: por un lado, la solidez regulatoria, la confianza y el respaldo de capital propios de una entidad financiera líder; por otro, la velocidad de respuesta, la conectividad y la experiencia que aporta la innovación tecnológica.
Toda trayectoria larga tiene sus cicatrices y sus aprendizajes. ¿Cuál considera que ha sido la mayor lección que el sector ha capitalizado tras atravesar las distintas crisis y reconversiones de este período?
La principal lección es que la confianza y la gestión prudente del riesgo son activos absolutamente irrenunciables, independientemente del nivel de sofisticación tecnológica alcanzado.
Las distintas crisis demostraron que la solidez patrimonial, la liquidez y la prudencia regulatoria —ámbitos en los que Uruguay se destaca por su estabilidad— constituyen la base indispensable de cualquier proceso de innovación. La tecnología es un poderoso acelerador, pero solo genera valor sostenible cuando se sustenta en una gestión de riesgos robusta, una gobernanza responsable y una visión de largo plazo.
También aprendimos que detrás de cada decisión financiera hay personas. La gestión responsable del riesgo no consiste solamente en administrar balances, sino en proteger el patrimonio, los proyectos y las aspiraciones de quienes depositan su confianza en nosotros. Esa responsabilidad es la que debe guiar cada decisión.
Hoy nos encontramos en una intersección compleja entre la digitalización, la sustentabilidad y las nuevas demandas globales. ¿Cómo definiría el escenario actual del sector y cuáles son las principales fortalezas de BTG Pactual para enfrentar este nuevo tiempo?
El contexto actual exige que los bancos sean facilitadores de triple impacto: eficientes en lo digital, sólidos en lo financiero y responsables en lo ambiental y social.
En BTG Pactual afrontamos este desafío apoyados en dos fortalezas que forman parte de nuestro ADN. La primera, es haber nacido tecnológicamente en la nube, lo que nos proporciona una capacidad diferencial para utilizar datos e inteligencia de negocio en la personalización de servicios. La segunda, es la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en todas nuestras líneas de actividad.
Pero ninguna de esas fortalezas tendría sentido sin el talento de las personas que las hacen realidad. Nuestro diferencial no es solamente la tecnología que utilizamos, sino la capacidad de nuestros equipos para transformar información en conocimiento, identificar oportunidades y generar relaciones de largo plazo basadas en la confianza.
Nuestra llegada a Uruguay bajo el concepto “Para quien espera más de un banco” refleja justamente esa visión: combinar innovación, solidez y cercanía para acompañar a nuestros clientes y contribuir al desarrollo sostenible del país.
En un mundo cada vez más impulsado por datos e inteligencia artificial, ¿cómo imagina que evolucionarán los servicios financieros y qué aspectos seguirán requiriendo intervención humana?
Nos encaminamos hacia una industria donde la operativa cotidiana, el procesamiento de transacciones y la identificación de riesgos serán cada vez más automatizados. Paralelamente, la inteligencia artificial y el análisis de datos impulsarán niveles de personalización sin precedentes en productos y servicios financieros.
Pero lejos de reemplazar a las personas, creemos que esta evolución potenciará el valor del factor humano. Al automatizar procesos, liberaremos tiempo para concentrarnos en lo que realmente marca la diferencia: escuchar, comprender y asesorar.
El asesoramiento patrimonial, la planificación sucesoria, el diseño de soluciones de financiamiento a medida para empresas y, sobre todo, la construcción de relaciones de confianza seguirán requiriendo criterio, experiencia, empatía y visión estratégica. Son atributos profundamente humanos que continuarán siendo esenciales en la banca del futuro.
En las últimas décadas el poder económico pareció desplazarse desde quienes controlaban el capital hacia quienes controlan los datos. ¿Comparte esa visión? ¿Quiénes serán los verdaderos actores dominantes de la economía dentro de 20 o 30 años y cómo se prepara BTG Pactual?
El capital sin datos es ciego, mientras que los datos sin capital carecen de la capacidad necesaria para transformar la realidad económica. Por eso, creemos que los líderes del futuro serán aquellas organizaciones capaces de integrar ambos mundos de manera eficiente.
En BTG Pactual nos preparamos para ese futuro combinando capacidades financieras y tecnológicas de primer nivel, pero también invirtiendo en talento. Contamos con un importante porcentaje de colaboradores dedicados al desarrollo tecnológico y de sistemas, trabajando junto a especialistas financieros para convertir la información en decisiones ágiles, inteligentes y sustentables.
Porque, en definitiva, creemos que el futuro no será una competencia entre personas y tecnología. Será la capacidad de combinar el mejor talento humano con las mejores herramientas tecnológicas para ayudar a nuestros clientes a alcanzar sus objetivos y construir relaciones de confianza duraderas.