Edición especial 45 aniversario
“La tecnología potencia nuestras capacidades, pero el vínculo humano sigue siendo un elemento central de la propuesta de valor”
En un escenario donde la innovación redefine las reglas del sistema financiero, Gustavo Trelles, country head de Santander Uruguay, sostiene que el principal desafío de la banca ya no es incorporar tecnología, sino transformar el negocio sin perder su activo más valioso: la confianza. En esta entrevista analiza el impacto de la digitalización, la irrupción de las fintech, el avance de la inteligencia artificial y los desafíos que enfrenta el sector en Uruguay.
Fecha de publicación: 31/07/2026
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Gustavo Trelles, country head de Santander Uruguay
Por:
Redacción

Si miramos cuatro décadas para atrás, la industria era radicalmente distinta. A su criterio, ¿cuál ha sido el cambio más disruptivo o la transformación más profunda que ha vivido el sector en estas décadas?

La mayor transformación ha sido pasar de un modelo basado en la infraestructura física y los procesos tradicionales a otro impulsado por la tecnología, los datos y la posibilidad de ofrecer servicios de forma simple y ágil. La banca dejó de ser un servicio que se prestaba exclusivamente desde una sucursal para convertirse en una experiencia disponible en cualquier momento, lugar y 24/7.

Pero el cambio más desafiante no fue incorporar tecnología, sino transformar una organización mientras seguía operando. Hoy la innovación ya no es un proyecto puntual, es un proceso permanente de adaptación, porque las necesidades de los clientes evolucionan constantemente y el negocio también.

Durante gran parte del siglo XX los bancos fueron el principal intermediario del dinero. Hoy conviven con fintech, plataformas digitales y nuevos actores tecnológicos. ¿Cómo cambió el rol de la banca en este nuevo ecosistema financiero?

Hoy los bancos forman parte de un ecosistema mucho más amplio. La irrupción de las fintech y de las plataformas tecnológicas elevó las expectativas de los clientes, que demandan servicios cada vez más ágiles, simples y personalizados. En ese contexto, el diferencial de la banca sigue estando en la confianza, la gestión del riesgo, la seguridad y el cumplimiento regulatorio. El desafío es combinar esas fortalezas con la velocidad de innovación que exige el mercado y construir experiencias cada vez más integradas.

Toda trayectoria larga tiene sus cicatrices y sus aprendizajes. ¿Cuál considera que ha sido la mayor lección que el sector ha capitalizado tras atravesar las distintas crisis y reconversiones de este período?

Las distintas crisis dejaron una enseñanza muy clara. El principal activo de un banco es la confianza. La fortaleza del sistema no se mide únicamente por los resultados en los períodos de crecimiento, sino por la capacidad de acompañar a las personas y las empresas cuando el contexto es adverso. Con el tiempo, el sistema financiero fortaleció su capitalización, perfeccionó la gestión de riesgos y consolidó un marco regulatorio mucho más robusto, lo que hoy le permite afrontar escenarios complejos con mayor resiliencia.

Hoy nos encontramos en una intersección compleja entre la digitalización, la sustentabilidad y las nuevas demandas globales. ¿Cómo definiría el escenario actual del sector? ¿Cuáles son las principales fortalezas y las urgencias más críticas que enfrenta hoy la industria en el país?

Vivimos una etapa de transformación permanente. La tecnología evoluciona a gran velocidad y las expectativas de los clientes cambian de forma constante, por lo que la capacidad de adaptación se volvió una condición indispensable para seguir siendo relevantes. Uruguay cuenta con fortalezas importantes, como la estabilidad institucional y un sistema financiero sólido. Al mismo tiempo, el desafío pasa por continuar invirtiendo en innovación, talento, ciberseguridad y modernización, sin perder la cercanía y la confianza que históricamente caracterizaron a la banca.

En un mundo cada vez más impulsado por datos e inteligencia artificial (IA), ¿cómo imagina que evolucionarán los servicios financieros y qué aspectos seguirán requiriendo intervención humana?

La IA tendrá un papel cada vez más relevante para automatizar procesos, mejorar la experiencia del cliente, fortalecer la seguridad y ofrecer servicios más personalizados. Sin embargo, la confianza seguirá siendo un diferencial insustituible. Las decisiones financieras más importantes continúan requiriendo criterio, empatía y acompañamiento. La tecnología potencia nuestras capacidades, pero el vínculo humano sigue siendo un elemento central de la propuesta de valor. La interacción humana es un activo insustituible cuándo se trata de cuidar el patrimonio personal, porque una cosa es comprar un electrodoméstico en base a lo que vea en una web y lo que me recomienda la IA, otra es invertir mis ahorros de toda una vida. 

En las últimas décadas el poder económico pareció desplazarse desde quienes controlaban el capital hacia quienes controlan los datos. ¿Comparte esa visión? ¿Quiénes serán los verdaderos actores dominantes de la economía dentro de 20 o 30 años?

Los datos son hoy uno de los activos estratégicos más importantes, pero su verdadero valor depende de la capacidad de utilizarlos de manera responsable y generar confianza. La tecnología por sí sola no alcanza; debe estar acompañada por una gestión ética, seguridad y cumplimiento regulatorio.

En las próximas décadas, los actores más relevantes probablemente serán aquellos que logren combinar innovación, tecnología, inteligencia artificial y confianza. Más que una competencia entre bancos y empresas tecnológicas, el futuro estará marcado por organizaciones capaces de integrar todas esas capacidades y ponerlas al servicio de las personas.

 

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Gustavo Trelles
Buenos Aires 484, CP 11000, Montevideo, Uruguay
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