Edición especial 45 aniversario
“El seguro no solo protege el patrimonio existente, también crea condiciones para generar desarrollo”
Ciberataques, sequías, envejecimiento de la población, nuevas formas de trabajo e inteligencia artificial. Los riesgos que enfrentan las personas y las empresas cambiaron y se volvieron más complejos, obligando al mercado asegurador a adaptarse a un nuevo escenario. El presidente del Banco de Seguros del Estado (BSE) analiza los desafíos a futuro, el papel de la tecnología y el cambio climático, y la importancia de los seguros para sostener el desarrollo del país.
Fecha de publicación: 31/07/2026
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Marcos Otheguy, presidente del Banco de Seguros del Estado
Por:
Redacción

Si se comparan los riesgos que enfrentaban las personas y las empresas hace 45 años con los actuales, ¿cuáles son los cambios más profundos que se han observado?

Hace 45 años, la mayor parte de los riesgos que enfrentaban las personas y las empresas estaban asociados principalmente a bienes físicos, accidentes, actividades industriales y eventos relativamente previsibles. Hoy vivimos en un entorno mucho más complejo, interconectado y dinámico.

Uno de los cambios más importantes es el demográfico. La expectativa de vida ha aumentado significativamente y, en la mayor parte del mundo, se ha producido una disminución de la natalidad. Esto plantea nuevos desafíos para los sistemas previsionales, de salud y de protección patrimonial.

Si pensamos en Uruguay, el nivel de reemplazo poblacional se estima en torno a los 2,1 hijos por mujer, mientras que la tasa de fecundidad se ubica actualmente alrededor de 1,2 hijos por mujer. Esta realidad obliga a repensar los mecanismos de protección social y financiamiento de largo plazo.

Las nuevas modalidades de empleo, mucho más intermitentes y cambiantes que hace 50 años, han debilitado los esquemas tradicionales de protección asociados a carreras laborales estables. Como consecuencia, las nuevas generaciones recurren cada vez más a instrumentos de ahorro y previsión ofrecidos por el mercado asegurador, cuya demanda ha venido creciendo de forma sostenida.

También observamos una transformación muy importante vinculada al cambio climático. Los fenómenos meteorológicos extremos son hoy más frecuentes e intensos que décadas atrás, al igual que sus consecuencias. Esto impacta sobre las viviendas, la producción agropecuaria, la infraestructura y múltiples actividades económicas.

En el caso de Uruguay, el país sufrió una sequía muy importante en 2023, con un impacto significativo sobre la producción. Este año volvió a registrarse un episodio de menor magnitud, pero que afectó el núcleo de la zona agrícola. Los seguros constituyen una herramienta fundamental para gestionar estos riesgos y amortiguar sus impactos económicos. Sin embargo, la adaptación climática requiere inversiones estructurales, particularmente en materia de riego, que permitan reducir la vulnerabilidad del sector productivo.

Otro gran cambio es la aparición de los riesgos digitales. Hoy una persona o una empresa pueden sufrir pérdidas relevantes aun cuando no exista un daño físico. Los ciberataques, el robo de información, el fraude digital o el secuestro de datos son amenazas que hace algunas décadas prácticamente no existían.

A ello se suman nuevas formas de responsabilidad civil, vinculadas al impacto ambiental, la protección de datos, la reputación corporativa o las decisiones de directores y gerentes, en un contexto en el que la sociedad exige estándares de responsabilidad cada vez más elevados.

Finalmente, la incorporación acelerada de nuevas tecnologías genera enormes oportunidades, pero también nuevos desafíos para el sector asegurador. Vehículos eléctricos, sistemas automatizados, equipamiento altamente sofisticado e inteligencia artificial están redefiniendo permanentemente el mapa de riesgos.

En definitiva, los riesgos han cambiado de naturaleza. Son más complejos, más interdependientes y, muchas veces, más difíciles de anticipar, lo que exige una industria aseguradora cada vez más preparada y especializada.

En ese contexto, Uruguay cuenta con una empresa pública eficiente y competitiva, preparada para responder a estos desafíos y acompañar la evolución del mercado asegurador.

¿Cómo analiza estos cambios y cómo se ha adaptado el BSE a esa nueva realidad?

La revolución tecnológica es probablemente el principal factor de transformación que enfrenta hoy la industria aseguradora, tanto por las oportunidades que genera como por los nuevos riesgos que incorpora.

Por un lado, la digitalización ha permitido mejorar procesos, ampliar la oferta de servicios, aumentar la eficiencia y ofrecer una mejor experiencia a los clientes. Nunca antes fue posible procesar y analizar semejante volumen de información ni tomar decisiones con tanta rapidez.

Pero, al mismo tiempo, esa misma transformación genera nuevos riesgos. Hoy los datos son uno de los activos más valiosos de las organizaciones y protegerlos se ha vuelto fundamental. Los ciberataques pueden afectar la continuidad de una empresa, comprometer información sensible o generar importantes pérdidas económicas y reputacionales.

Desde el BSE hemos trabajado para acompañar esta evolución. Esto implica desarrollar coberturas adaptadas a los nuevos riesgos, fortalecer nuestros sistemas de seguridad y continuar invirtiendo en tecnología, capacidades y conocimiento especializado.

La adaptación no consiste solamente en crear nuevos productos. También supone comprender mejor los riesgos emergentes y ayudar a nuestros clientes a prevenirlos.

Por eso entendemos que la tecnología no debe verse únicamente como una fuente de riesgos. Es también una herramienta extraordinaria para mejorar la protección de las personas y las empresas, y constituye una gran oportunidad para seguir desarrollando el mercado asegurador.

El volumen de inversiones que el BSE viene destinando a transformación digital y modernización tecnológica refleja claramente el carácter estratégico que esta materia tiene para la institución.

Además, en esta materia las empresas públicas tenemos un rol relevante para el desarrollo del país. Por eso sería deseable fortalecer la articulación con el sistema nacional de investigación, desarrollo e innovación, potenciando la generación de conocimiento y la incorporación de nuevas tecnologías.

¿Qué importancia tienen hoy los seguros para la estabilidad de las empresas y el desarrollo de la economía?

Los seguros cumplen una función mucho más amplia que la simple compensación económica frente a una pérdida. Son una herramienta fundamental para la estabilidad de las empresas, la protección de las familias y el desarrollo de la economía.

En términos económicos, el seguro cumple una función esencial de transferencia y distribución de riesgos. Gracias a ello, empresas y familias pueden tomar decisiones de inversión, producción y consumo con mayor certidumbre.

Para una empresa, el seguro permite transformar la incertidumbre en previsibilidad. Un incendio, un accidente, un evento climático, una demanda por responsabilidad civil o un ciberataque pueden generar consecuencias muy importantes. Contar con una cobertura adecuada permite administrar esos riesgos y concentrar los esfuerzos en crecer, invertir y generar empleo.

Quizás uno de sus aportes más relevantes sea la capacidad de favorecer la recuperación luego de una crisis. Cuando ocurre un siniestro importante, las aseguradoras movilizan recursos para reconstruir viviendas, recuperar instalaciones productivas y restablecer actividades económicas. En los últimos años, el BSE ha debido actuar en diversas situaciones de este tipo y el pago de siniestros ha contribuido a la recuperación de poblados, establecimientos agropecuarios, centros comerciales y otras actividades. Esto genera un impacto económico muy relevante para el país.

Desde la perspectiva de las personas, los seguros constituyen un mecanismo de protección frente a situaciones que pueden afectar seriamente el patrimonio o la calidad de vida. Un seguro de vida, de accidentes o de salud brinda tranquilidad y respaldo ante contingencias inesperadas.

A nivel macroeconómico, la importancia es aún mayor. El seguro facilita la inversión porque permite desarrollar proyectos que, de otro modo, resultarían demasiado riesgosos. También favorece el acceso al crédito al proteger los activos que sirven como garantía de financiamiento.

Asimismo, el BSE se encuentra entre los principales inversores institucionales del país, canalizando recursos de largo plazo hacia proyectos productivos, infraestructura y emprendimientos estratégicos que contribuyen al crecimiento económico y al desarrollo nacional. A ello se suma la administración de importantes recursos de ahorro previsional vinculados al régimen de capitalización, fortaleciendo la capacidad de inversión de largo plazo de la economía uruguaya.

Por eso suele decirse que una economía moderna necesita un mercado asegurador sólido. Cuanto mayor es la capacidad de gestionar riesgos, mayor es también la capacidad de innovar, emprender e invertir. El seguro no solo protege el patrimonio existente, también crea las condiciones para generar nuevo desarrollo y crecimiento.

Mirando hacia los próximos años, ¿qué transformaciones cree que marcarán el mercado asegurador?

Creo que veremos varias transformaciones simultáneas.

La primera es una creciente incorporación de tecnología e inteligencia artificial en todos los procesos del negocio asegurador. Esto permitirá mejorar la atención, agilizar la evaluación de riesgos, optimizar la gestión de siniestros y ofrecer respuestas más rápidas y eficientes a los clientes.

Este proceso también redefinirá la competencia en el sector, ya que las ventajas estarán cada vez más asociadas a la capacidad para gestionar datos, desarrollar modelos predictivos y ofrecer soluciones personalizadas.

La segunda está vinculada a los riesgos climáticos. El cambio climático continuará siendo uno de los principales desafíos para el sector y exigirá mejores modelos de análisis, predicción y cobertura.

También veremos una mayor relevancia de los riesgos cibernéticos y de la protección de activos digitales. A medida que la economía avance hacia una mayor digitalización, estas coberturas tendrán un papel cada vez más importante.

Otro aspecto clave será la personalización. Gracias a una utilización cada vez más sofisticada y responsable de los datos, los clientes demandarán soluciones más ajustadas a sus necesidades específicas.

Además, el envejecimiento de la población y los cambios demográficos harán cada vez más relevante el desarrollo de soluciones vinculadas al ahorro, la previsión y la protección de largo plazo.

En ese contexto, las aseguradoras deberán combinar innovación, cercanía con los clientes y una sólida capacidad técnica para seguir cumpliendo su función esencial de protección y respaldo frente a la incertidumbre.

¿Qué papel cumple hoy el seguro en el desarrollo de las personas, las familias, las empresas y del país?

El seguro es una actividad profundamente ligada al desarrollo de las sociedades. Acompaña a las personas, a las familias y a las empresas en los momentos de crecimiento, pero también cuando enfrentan dificultades.

El BSE cumple 115 años de historia adaptándose permanentemente a los cambios del país y del mundo. Lo ha hecho frente a profundas transformaciones económicas, sociales y tecnológicas, y seguirá haciéndolo en el futuro.

Nuestro compromiso es continuar evolucionando para brindar respuestas cada vez más eficaces a los nuevos riesgos, manteniendo los valores que históricamente han caracterizado a la institución: solvencia, profesionalismo, cercanía y vocación de servicio.

En definitiva, cumplir con el mandato de ser una empresa pública al servicio del desarrollo nacional.

Estos personajes aparecen en esta nota
Marcos Otheguy
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