¿Cómo cree que evolucionó Montevideo en los últimos 45 años y cuáles fueron las transformaciones más importantes en ese recorrido?
Montevideo cambió muchísimo en los últimos 45 años. Cambió el país, cambió la sociedad, cambiaron las formas de trabajar, de movernos, de consumir cultura, de habitar el departamento y también las expectativas que la ciudadanía tiene sobre lo público.
Si miramos este recorrido en perspectiva, una de las transformaciones más importantes fue la consolidación democrática y la recuperación del valor de lo colectivo. Desde el gobierno de Tabaré en 1990, Montevideo pasó a ser una ciudad donde la participación, la descentralización, la cultura, los derechos y la convivencia adquirieron un lugar central en la agenda departamental.
En estos años se avanzó mucho en descentralización, en espacios públicos, en políticas sociales, en infraestructura urbana, en movilidad, en saneamiento, en cultura y en el reconocimiento de la diversidad. Un ejemplo: Tabaré creó la cartera de tierras de Montevideo, permitiendo comenzar procesos de realojos para asentamientos y la instalación de cooperativas en predios municipales como política sostenida.
Montevideo se transformó en un departamento más abierto, plural, más integrado al mundo y afianzó una fuerte identidad democrática, posicionándose en lo más alto de los rankings de calidad de vida de Latinoamérica.
También es cierto que persisten problemas importantes. No somos ajenos a la fragmentación social y los problemas que conlleva, se extiende la ciudad a zonas sin servicios consolidados y hay personas que parten hacia zonas costeras fuera del departamento. Reconocer esos problemas no implica desconocer lo realizado; al contrario, nos obliga a seguir avanzando.
Creo que la principal evolución de Montevideo es que dejó de pensarse solo como una capital administrativa para consolidarse como un departamento de derechos, de oportunidades, de cultura, de conocimiento y de convivencia.
Con la aprobación de nuestro presupuesto y los planes de inversión, estamos parados sobre una plataforma que nos permite comenzar una nueva etapa para renovar Montevideo.
Montevideo concentra buena parte de la actividad económica del país. ¿Qué desafíos entiende que tiene la ciudad para seguir siendo un motor de desarrollo y empleo?
Montevideo tiene un peso muy importante en la economía nacional. Concentra actividad productiva, servicios, comercio, educación, cultura, innovación, logística, turismo, empleo público y privado. Por eso, cuando Montevideo funciona mejor, también el país funciona mejor.
El primer desafío es mejorar la infraestructura urbana que sostiene esa actividad. Una ciudad que es motor de desarrollo necesita buenos servicios, buena movilidad, espacios públicos cuidados, limpieza, conectividad, saneamiento, calles y veredas en condiciones. Lo básico es la plataforma sobre la que se construyen oportunidades.
El segundo desafío es vincular el desarrollo con la inclusión, articulando lo público con lo privado. El desarrollo de Montevideo lo hace el sector público junto a las empresas, los trabajadores, la academia, las organizaciones sociales, la cultura, el turismo y los barrios. Trabajamos activamente para atraer inversiones y construir una relación de mayor diálogo, confianza y cooperación con el sector privado.
El crecimiento económico tiene que generar empleo de calidad y oportunidades. Por eso impulsamos programas de inclusión sociolaboral, articulando con el gobierno nacional para que más de 3400 personas en situación de vulnerabilidad puedan acceder a formación, empleo y nuevos proyectos de vida.
La tarea del gobierno departamental es ordenar, facilitar, promover, regular cuando corresponde y generar condiciones para que las oportunidades se multipliquen.
En definitiva, Montevideo debe seguir siendo motor de desarrollo, pero no cualquier desarrollo: uno sostenible, inclusivo, equilibrando sus barrios y conectado con las nuevas agendas del mundo.
Las ciudades compiten cada vez más por atraer inversiones, talento y eventos. ¿Qué cree que necesita Montevideo para fortalecer su posicionamiento en ese escenario?
Montevideo tiene activos muy importantes para competir en ese escenario. Nuestra responsabilidad como gobierno es transformar esos activos en ventajas concretas. Eso requiere invertir, priorizar, coordinar y sostener una estrategia en el tiempo.
Es una ciudad conectada por aire, por tierra y por agua; tiene capacidades logísticas, portuarias y de conectividad que la posicionan como un nodo de articulación entre el Mercosur y el Atlántico Sur. Además, es un centro financiero regional y sede de instituciones internacionales muy relevantes, como el Mercosur, la Aladi y agencias multilaterales como el BID y CAF.
Montevideo tiene una tradición democrática ejemplar, una fuerte promoción de derechos ciudadanos y una identidad basada en la diversidad, la tolerancia y el encuentro entre generaciones, culturas y sectores sociales. Eso es un valor diferencial en un mundo donde la estabilidad, la convivencia y la previsibilidad son cada vez más importantes.
También tenemos un capital cultural potente. La Unesco reconoce en Montevideo tres patrimonios inmateriales que son parte de nuestra identidad más profunda: el tango, el candombe y la condición de ciudad creativa de la literatura. A eso se suma la rambla, que es parte del alma montevideana y uno de los paseos costeros continuos más largos del mundo, y la Ciudad Vieja, que la vamos a potenciar con su enorme valor histórico, arquitectónico, cultural y económico.
Montevideo reúne condiciones muy valiosas para proyectarse en la región. Tiene estabilidad institucional, una identidad cultural fuerte, capacidad para organizar grandes eventos y una calidad de vida que la hacen atractiva para invertir, estudiar, trabajar y vivir. En esa línea, nos estamos preparando para recibir eventos de relevancia internacional como la final de la Copa Libertadores y el Mundial 2030, entre otros.
En ese sentido, la renovación de Montevideo también es una estrategia de posicionamiento internacional. Una ciudad más limpia, más conectada, con una Ciudad Vieja revitalizada, con mejores espacios públicos, con más actividad cultural, con más oportunidades y con mayor dinamismo económico, es una ciudad más atractiva para invertir, para visitar, para organizar eventos y para elegir como lugar de vida.
El desafío es ordenar esos activos, potenciarlos y proyectarlos mejor. Los atributos que Montevideo reúne son lo que muchas ciudades del mundo buscan construir.
Si piensa en el Montevideo de los próximos 45 años, ¿qué cambios le gustaría que se hubieran concretado?
Me gustaría que dentro de 45 años Montevideo hubiera logrado combinar desarrollo con igualdad, modernización con identidad, crecimiento con sostenibilidad y futuro con convivencia.
Imagino una ciudad con capacidad de adaptarse a los desafíos que seguramente surgirán en las próximas décadas, incluso a aquellos que hoy todavía no podemos anticipar. Una ciudad resiliente, preparada para incorporar los cambios tecnológicos, sociales, ambientales y demográficos sin perder su identidad, su escala humana ni su compromiso con la igualdad.
Pero ese futuro empieza a construirse ahora. Mucho antes de esos 45 años necesitamos un Montevideo más limpio, con un sistema de gestión de residuos moderno, eficiente y ambientalmente responsable, donde el reciclaje, la economía circular y la valorización de materiales formen parte de la vida cotidiana.
También estamos construyendo un sistema de movilidad más ágil, accesible y sostenible, que mejore la conexión entre los barrios, reduzca los tiempos de traslado y haga cada vez más seguro caminar y andar en bicicleta. Del mismo modo, necesitamos mejores calles, mejores veredas y espacios públicos de calidad en todos los barrios.
Queremos una Ciudad Vieja plenamente revitalizada, con más vivienda, comercio, cultura, turismo, actividad económica y patrimonio cuidado; un lugar con vida durante todo el día, que vuelva a ser uno de los grandes símbolos de la renovación de Montevideo.
Nuestro objetivo es seguir reduciendo las brechas territoriales, sociales y de género, creando más oportunidades para los jóvenes, integrando a las personas mayores, acompañando a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad y garantizando que todas las personas puedan disfrutar de Montevideo en igualdad de condiciones. Ese también es un modo de fortalecer la convivencia desde la cercanía.
El futuro no se construye de un día para el otro. Se construye tomando decisiones, estableciendo prioridades y sosteniendo el rumbo. Por eso, desde el primer año de gobierno, tomamos la decisión de ordenar las cuentas públicas y concentrar nuestros mayores esfuerzos en aquello que hoy más preocupa a la ciudadanía: mejorar la limpieza, recuperar calles y veredas, ampliar el saneamiento y revitalizar la Ciudad Vieja. Ese es el camino que elegimos para construir un Montevideo preparado para el futuro, gobernar el presente sin perder de vista el largo plazo.
¿Cuáles son las grandes oportunidades que tiene Montevideo por delante?
Creo que Montevideo tiene por delante una gran oportunidad.
A veces las ciudades quedan atrapadas entre la nostalgia por lo que fueron y la urgencia de los problemas cotidianos. Ambas cosas importan: hay que valorar la historia y hay que resolver lo urgente. Pero también necesitamos levantar la mirada y construir una visión compartida de futuro.
Montevideo no empieza de cero. Tiene una acumulación institucional, social, cultural y democrática muy valiosa. Pero también necesita renovarse. Y esa renovación exige responsabilidad, acuerdos y cercanía con la gente. La aprobación de las Prioridades Ciudadanas fue un poco de eso, una mirada conjunta para aportar soluciones de mediano plazo para Montevideo.
Nuestro compromiso es gobernar escuchando, planificando y haciendo. La ciudadanía nos pide respuestas concretas, y con razón. Pero también nos pide rumbo. Por eso queremos que cada obra, cada programa y cada política formen parte de un proceso mayor: construir un Montevideo más limpio, más inclusivo, más sostenible y más disfrutable.
Ese es el desafío de esta etapa. Y es también una invitación: a que el gobierno departamental, el gobierno nacional, los municipios, el sector privado, la academia, las organizaciones sociales y la ciudadanía trabajemos juntos por la renovación de Montevideo, con mirada de largo plazo.