En diálogo con CRÓNICAS, Mariela Moura, integrante de la directiva del Centro Comercial de Cerro Largo y comerciante de Melo, aseguró que la situación comenzó a deteriorarse luego de febrero y desde entonces no ha mostrado señales de recuperación. “El consumidor no se mueve, no gasta, no hay consumo. Está muy retraída la venta y no se ve gente en la calle. Hablás con diferentes empresarios y todos dicen lo mismo: no se trabaja nada, no se vende nada y no le encontramos una explicación lógica a lo que está sucediendo”, puntualizó.
Moura señaló que la retracción alcanza prácticamente a todos los rubros y que incluso se perdió la estacionalidad que históricamente marcaba el movimiento comercial. “Antes uno sabía que los primeros días del mes, cuando la gente cobraba, el comercio se movía. Hoy eso ya no pasa. Un día vendés mucho y otro día no vendés nada”, ejemplificó.
Desde su experiencia al frente de una barraca de materiales de construcción, explicó que la falta de empleo también repercute directamente sobre la actividad comercial, debido a que muchas personas que pierden su trabajo por el cierre de empresas utilizan sus liquidaciones para abrir pequeños comercios, lo que multiplica la oferta sin que exista un aumento del consumo. “Hay muchos comercios, pero no hay oportunidades ni consumo suficiente para sostenerlos. Las personas somos las mismas, la torta es la misma y la tenemos que repartir en pedazos más pequeños”, detalló.
A ese panorama se suma el desafío de la digitalización. Si bien reconoció que existen capacitaciones impulsadas por los Centros Pyme, considera que muchos comerciantes tradicionales todavía encuentran dificultades para incorporar nuevas herramientas tecnológicas. “Nos cuesta muchísimo entender cómo funciona la red, cómo funciona Instagram o Facebook. Nosotros tenemos que cambiar el chip, pero a quienes hace muchos años estamos detrás de un mostrador nos cuesta mucho adaptarnos y mantener una venta por la web”, expresó.
La frontera, un gran obstáculo
El principal problema para Cerro Largo continúa siendo la cercanía con la frontera brasileña. La diferencia de precios hace que numerosos consumidores crucen regularmente para abastecerse, lo que reduce aún más las ventas del comercio local. “No competimos en absolutamente nada, ya no es solo el jabón o la pasta de dientes; es un sinfín de productos. Vas a la frontera y conseguís mercadería mucho más barata. Yo no puedo comprar determinados productos porque sé que no los voy a vender”, indicó.
Consultada sobre las medidas que podrían contribuir a revertir este escenario, señaló que los beneficios implementados para las zonas de frontera resultan insuficientes y reclamó políticas que permitan reducir los costos que enfrentan las empresas del interior. Entre las propuestas planteó la posibilidad de compensar parte del costo de los fletes mediante beneficios tributarios y profundizar las medidas sobre el precio de los combustibles. “Hace más de 20 años que venimos peleando para tener un combustible competitivo. Si la gente no se moviera de acá, ya lograríamos que consumiera acá. También necesitamos que se contemplen los costos del flete porque terminan encareciendo todos los productos”, detalló.
A su entender, lograr reducir la brecha de precios con Brasil permitiría retener parte del consumo que hoy se desarrolla allí. En esta línea, Moura recordó que, durante la pandemia, cuando el flujo hacia la frontera disminuyó, el comercio local experimentó una recuperación. “Todos los comercios trabajamos mejor. Yo creo que la clave pasa por poder hacer competitivos los precios y darnos la oportunidad de poder trabajar un poquito mejor”, apuntó.
Un panorama sin mejoras
Respecto a las perspectivas para los próximos meses, los empresarios las ven muy poco alentadoras. Moura considera que si no existen medidas que impulsen la actividad económica y la inversión, será difícil que el comercio del departamento logre recuperarse. “Si el gobierno no hace una movida a nivel país, no va a derramar nada en ningún lado. Tenemos muy pocos consumidores y necesitamos inversiones, obras y políticas que generen movimiento”.
Pese al complejo escenario, sostuvo que Cerro Largo mantiene un importante potencial de desarrollo, aunque entiende que será necesario cambiar la forma de impulsar la actividad económica y generar nuevas oportunidades para el interior. “Tenemos un departamento lindo, con un montón de cosas para explotar. Tenemos que cambiar el chip”, concluyó.