En medio de la polémica por la conflictividad registrada en el puerto de Montevideo, la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU) publicó un informe donde destaca la importancia del enclave para la inserción internacional del país, debido a que allí se concentra la mayor parte del comercio exterior y cumple funciones clave como plataforma logística regional.
El documento fundamenta que la competitividad del puerto depende de la infraestructura, la eficiencia operativa, los costos, la conectividad marítima y la previsibilidad de la cadena logística. En tal sentido, advierte que en los últimos años la operativa ha enfrentado interrupciones recurrentes que afectan la confiabilidad del sistema y generan costos adicionales para exportadores, importadores y operadores logísticos.
De acuerdo a la gremial exportadora, el movimiento de contenedores muestra señales de alerta. Tras alcanzar un máximo histórico de 1.125.754 TEU en 2023, cayó a 857.491 en 2025, una reducción cercana al 24%. Esta contracción se explica principalmente por la fuerte caída del trasbordo, componente clave para la escala operativa del puerto. Si bien en el primer semestre de 2026 se observa un leve repunte, la tendencia requiere de seguimiento, ya que la escala de operaciones es determinante para mantener la frecuencia y diversidad de servicios marítimos.
Problemas varios
El informe también aborda el contexto internacional del transporte marítimo, que se encuentra marcado por las tensiones geopolíticas, la reconfiguración de rutas y mayor incertidumbre. La fiabilidad global de itinerarios cayó a 62,6% en 2026, y las toneladas‑milla crecieron significativamente debido a desvíos y rutas más largas. América Latina también enfrenta ajustes en las redes marítimas, lo que impacta en la actividad de sus puertos.
En este escenario, Uruguay como un país pequeño y alejado de los grandes centros de consumo, requiere de la disponibilidad y regularidad de los servicios marítimos como un factor crucial.
La UEU subraya que los costos logísticos y portuarios son un componente central para la competitividad exportadora. En tal sentido, la gremial denuncia aumentos significativos en tarifas terminales en años anteriores y destaca la necesidad de mecanismos de monitoreo y control basados en criterios objetivos y comparables. Se subraya que la previsibilidad de costos es clave para la planificación empresarial.
Por último, se menciona que las interrupciones operativas constituyen uno de los desafíos más graves. Mientras que en 2024 solo hubo 19 días con episodios de afectación parcial o total, en 2025 se registraron 35 días y en lo que va de este año ya se llevan contabilizados 33 días. Aunque no implican paralizaciones completas, generan demoras, reprogramaciones y acumulación de carga. Se advierte que sus efectos se extienden a toda la cadena logística y pueden deteriorar la reputación del puerto, afectar compromisos comerciales y reducir oportunidades de exportación, especialmente en productos perecederos o sujetos a cuotas.