Sociedad
Planteó que tiene múltiples dimensiones y no siempre está vinculada exclusivamente al ingreso
Foro Social de ACDE: “Uruguay podría eliminar la pobreza en cinco años”, asegura economista
En el marco del Foro Social de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), denominado “La Cara Humana de las Empresas”, desarrollado el pasado martes en el LATU, el economista paraguayo Martín Burt presentó una nueva perspectiva para abordar la pobreza basada en el protagonismo de las propias familias y el uso de la tecnología como herramienta de transformación social.
Fecha de publicación: 21/08/2026
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Por:
Redacción

Burt, fundador del Semáforo de Eliminación de Pobreza, destacó que esta metodología ya se aplica en más de 60 países y sostuvo que “Uruguay deberá encontrar soluciones uruguayas a problemas uruguayos”.

El especialista explicó que el modelo propone dejar de mirar únicamente las estadísticas tradicionales y comenzar a consultar directamente a las familias sobre qué significa para ellas dejar de ser pobres.

“Hay que tener en cuenta a la parte interesada, que es la familia: saber qué está bien, qué está mal, cuáles son sus prioridades y, a partir de ahí, mostrarle cómo otras familias en situaciones similares lograron superar esos problemas”, señaló.

El Semáforo de Eliminación de Pobreza permite que cada familia realice un autodiagnóstico identificando sus fortalezas y desafíos en diferentes áreas de su vida. A partir de ese análisis, se construye un plan familiar para avanzar hacia la superación de las distintas dimensiones de la pobreza.

Durante su exposición, Burt afirmó que Uruguay tiene condiciones para avanzar hacia un nuevo modelo de combate a la pobreza y planteó que con equipos capacitados y herramientas tecnológicas se podría acompañar a miles de familias en la elaboración de sus propios planes. Proyecta que “en cinco años se podría eliminar la pobreza en Uruguay”.

“Posiblemente haya unas 200.000 familias humildes en Uruguay. Con alrededor de 1.000 personas capacitadas, cada una acompañando a unas 200 familias, se podría lograr que cada una tenga su propio diagnóstico y un banco de soluciones basado en experiencias exitosas de otras familias”, explicó.

Tecnología, motivación y autonomía familiar

El economista remarcó que la tecnología modificó las posibilidades de intervención social, ya que actualmente las familias cuentan con teléfonos inteligentes y acceso a herramientas digitales.

“Hoy todas las familias tienen Facebook, WhatsApp y teléfono, con inteligencia artificial se puede hacer que cada familia en Uruguay tenga su propio plan familiar para eliminar su pobreza”, afirmó.

Burt cuestionó los modelos tradicionales de asistencia que muchas veces dejan a las familias en un rol pasivo. “El Estado, con buenas intenciones, muchas veces creyó que sabía todo y no consultó a las familias. Hoy tenemos la posibilidad de preguntarles directamente qué necesitan y empoderarlas para que sean protagonistas de su propio proceso”, expresó.

En ese sentido, destacó la importancia de trabajar sobre la motivación, la capacitación y la confianza en las propias capacidades. Citando los aportes del psicólogo Albert Bandura sobre la autoeficacia, sostuvo que para que una persona cambie debe responder afirmativamente dos preguntas: “¿Vale la pena hacerlo?” y “¿Seré capaz de hacerlo?”.

“Además de motivación y capacitación, se necesita apoyo social y grupal. Las personas cambian cuando sienten que pueden cambiar”, indicó, y agregó que “la pobreza no es solamente falta de dinero”. Durante la jornada, Burt también planteó que la pobreza tiene múltiples dimensiones y que no siempre está vinculada exclusivamente al ingreso económico.

“En algunos casos la pobreza es falta de dinero, en otros, falta de servicios públicos, pero también puede estar relacionada con baja autoestima, baja motivación o problemas emocionales. La familia debe ser consciente de sus fortalezas y debilidades”, sostuvo.

Asimismo, resaltó la importancia de reconocer las capacidades existentes dentro de cada familia y evitar miradas que solo se concentren en las carencias. “Las familias no tienen vergüenza de mostrar su semáforo porque también muestran aquello en lo que no son pobres. Hay que celebrar las cosas que sí tienen”, concluyó.

El Foro Social de ACDE reunió a empresarios, dirigentes y referentes sociales para reflexionar sobre el rol de las empresas y la sociedad en la construcción de soluciones frente a los desafíos sociales actuales.

La presidenta del Foro Social ACDE 2026, Patricia Prego, dio la bienvenida inaugurando la segunda edición de una jornada de reflexión e intercambio, con el objetivo de potenciar la colaboración de las empresas, las organizaciones de la sociedad civil y el Estado. En esta edición las temáticas principales fueron: educación, familia e infancia.

Munyo y el vínculo entre aulas y el trabajo

En su presentación, al inicio del evento, el director ejecutivo de Ceres, Ignacio Munyo, invitó a reflexionar sobre cómo estrechar el vínculo entre las aulas y el trabajo. “El punto de partida nos interpela a todos: apenas la mitad de los jóvenes termina la educación media, un dato que permanece estancado desde hace 20 años”, aseguró.

La conferencia se centró en cómo acercar el sistema educativo a la vida real y productiva de los estudiantes a través de tres ejes de cambio. En primer lugar, la educación dual, que implica integrar la formación en el aula con la experiencia dentro de las empresas, compartiendo el seguimiento y la evaluación entre docentes y tutores laborales. En segundo término, una mirada integradora del aprendizaje, en el entendido de que la educación y el trabajo no son mundos separados, reconociendo el valor formativo y la jerarquía de quienes enseñan dentro de una organización. Por último, modernizar el sistema de donaciones, es decir, rediseñar los beneficios tributarios para que las empresas privadas puedan financiar e impulsar proyectos educativos con mecanismos más directos y equitativos.

Bisogno: “La pobreza por ingresos se sitúa en un 16,6%; más del 30% de las personas” se siente pobre

Marcelo Bisogno, director técnico del Instituto Nacional de Estadística (INE), hizo un análisis sobre la complejidad de la pobreza en Uruguay. Explicó dos formas de medir este fenómeno: la pobreza se puede evaluar por ingresos (si el hogar cubre la canasta básica alimentaria y no alimentaria), o por privaciones (medición multidimensional donde tener cuatro o más necesidades no cubiertas ubica la tasa en un 18%).

Mientras que la pobreza por ingresos se sitúa en un 16,6%, más del 30% de las personas expresa sentirse pobre, lo que refleja una brecha importante entre la métrica objetiva y la percepción individual. Comprender la pobreza desde todas sus dimensiones es el primer paso indispensable para diseñar políticas públicas y soluciones de impacto real.

El panel dedicado a la educación fue moderado por Giorgia Ferrara. Del mismo participaron Leticia Dubcovsky, directora de la Fundación Salir Adelante; Aldo Favre, gerente senior de Personas y Cultura Montes del Plata; y Álvaro Martínez, director de Gestión Académica Fundación Sophia.

Dubcovsky afirmó que “a las empresas les pedimos que salgan a buscar puentes, no esperar que los jóvenes salgan a tocar puertas”.

Martínez dijo que “no estamos tomando con fuerza y seriedad que este es un problema que nos hipoteca el futuro (…) es el momento de construir oportunidades, realmente tenemos que ser socios. ¿Por qué no pensar en una especie de Fonasa educativo?”. Y Favre remarcó que “cualquier pasito tiene un gran impacto”.

En la mesa de Familia e Infancia moderada por Rodrigo Strauch, cuyos panelistas fueron Mariela Pérez, directora de la cooperativa Cpuedd; Nicolás Lasa, director nacional de Desarrollo Social del Mides; María de la Paz Arocena, directora de Orofino, Lasa comentó que el programa “Uruguay crece contigo” pone en el centro la dignidad de las personas y tratar de que a nadie lo condicione en el futuro el lugar en el que nació”.

Arocena se centró en “el trabajo digno y la educación”, la importancia de “agregar valor a la persona”, así como de la “capacitación integral y la educación financiera”.

Pérez, del programa NIDO, detalló que es una organización comercializadora solidaria que tiene como foco principal la autonomía económica con base a su proyecto de vida, para generar ingresos y hacerlo en los horarios que la vida les permite, de acuerdo a sus prioridades, poniendo en el foco a sus hijos. Este modelo permite adaptar los proyectos de mujeres con hijos a sus necesidades y a los niños.

 

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