Entrevista
EN HYATT CENTRIC
“Si al gobierno le sigue yendo mal, Lacalle Pou tiene altas chances de ganar la próxima elección”
Que el oficialismo, y específicamente su ministro de Economía, no les hable a quienes lo votaron, para Chasquetti es un factor que explica los bajos niveles de aprobación a los que se enfrenta el gobierno de Yamandú Orsi. Así lo explicó el politólogo en entrevista con CRÓNICAS, en la que también destacó que Orsi es “el presidente más débil” desde la apertura democrática y que Cabildo Abierto (CA), que nuevamente dio sus dos votos para aprobar la Rendición de Cuentas en Diputados, “en algún momento se va a mover” y al Ejecutivo se le dificultará sacar del Parlamento las leyes presupuestales.
Fecha de publicación: 21/08/2026
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Daniel Chasquetti, politólogo y profesor del Departamento de Ciencia Política de la Udelar
Por:
Redacción

 

Menú: El entrevistado degustó bife ancho con puré de papas, acompañado de una Coca Cola Zero. Para estirar la sobremesa, optó por un café.

-¿Qué panorama sienta para el futuro el hecho de que CA haya vuelto a dar los dos votos claves para el oficialismo en la Cámara de Diputados?

-No veo un cambio. Noto que CA adoptó el papel de partido pivot, que lo podría haber adoptado durante el período pasado, pero decidió estar dentro de la Coalición.

-¿Y no tuvo un poco de ese papel durante el gobierno de Lacalle Pou, como con la Ley Forestal?

-Sí, pero fueron pocas ocasiones. Ser un partido pivot exige moverse y, por definición, este tipo de partidos están parados en el medio y su definición es decisiva. Nunca pierde una votación. Y creo que ahora CA al ser oposición se siente más libre. Razonablemente Guido Manini Ríos dijo que una coalición es importante para gobernar, pero que en una oposición no es tan necesaria. Siendo oposición se necesita una coordinación, no una coalición. La coalición ya es un formato más parecido a un partido, porque hay deberes y no hay absoluta libertad. Ahora estamos viendo un segundo año de CA votando con el gobierno, pero creo que va a llegar el momento, que puede ser en el tercer año o en el cuarto, en el que va a votar contra el gobierno. Y al oficialismo se le va a complicar, en algún momento, pasar las leyes presupuestales, a menos que consiga otros socios, que eso también es posible.

-¿En qué socios piensa? ¿Pueden ser diputados del interior de la Coalición?

-Sí, en el interior. En algunos departamentos están los famosos triángulos, en el que el intendente y el diputado son del mismo sector. Los intendentes han sido beneficiados por este gobierno y están conformes. Los intendentes de la Coalición no critican al gobierno, y cada vez que se reúne el Congreso de Intendentes Orsi va. Entonces, por ese lado podrían venir los dos votos que faltan.

-Alguna señal han enviado Carlos Enciso y Nicolás Olivera, desmarcándose de la actitud que han adoptado legisladores blancos que están en el Parlamento respecto a temas de este gobierno.

-La imagen de Orsi está muy devaluada hoy, pero fue muy importante para que el Frente Amplio (FA) ganara. En el interior ganó muchos votos. Es cierto que estaba Mujica atrás, pero la gente en el interior lo percibía como su candidato. Y cada vez que el FA ganó una elección, ganó el interior. En definitiva, me parece que CA en algún momento se va a mover porque tiene un problema estructural que es que su posición política, votando con el gobierno, está demasiado lejos de sus votantes y corre el riesgo de perder su electorado. Además, pescar en el centro, que es donde está parado, es muy difícil, porque en el centro es donde están los grandes depredadores.

-¿Sería congruente que, con la actitud que ha adoptado CA durante estos dos años, integre la Coalición en 2029?

-Ahí va a depender de cómo lo traten. Creo que Manini se siente un poco maltratado, porque las acusaciones han sido muy duras. Ahí hay un problema, porque la adjetivación tiende a ser demasiado brusca. Estamos en el segundo año de gobierno y uno esperaría este nivel de intensidad más cerca de la elección. Son duros con el gobierno, pero también están siendo duros con CA, y eso aleja posiciones.

-¿Pero usted imagina a CA integrando un lema único, si es que finalmente se concreta?

-No lo sé, porque la verdad ese proyecto lo veo muy verde todavía y no creo que lo hagan. 

-¿Considera que Luis Lacalle Pou es quien tiene la última palabra en este tema?

-Públicamente él no ha hecho una defensa desde que empezó este gobierno. Es probable que él tenga sus mecanismos para eso. Andrés Ojeda está muy alineado, al igual que Javier García. Pero creo que ellos lo deben estar midiendo, porque tampoco les conviene meterse en una discusión que divida a los partidos cuando debería seguir en este tono, con Lacalle Pou entrando y saliendo, porque si al gobierno le sigue yendo mal, el expresidente tiene altas chances de ganar la próxima elección. 

-¿Recuerda un segundo año de gobierno en anteriores períodos en el que se hablara tanto de la próxima elección como ahora?

-La oposición es la que está colocando el tema sobre la mesa, porque es la que está urgida. Hay distintas motivaciones. Por un lado, está el problema del duelo de haber perdido el gobierno y una frustración. En segundo lugar, creo que lo que están viendo del gobierno no les gusta nada y eso les molesta más. Lo otro es que la oposición está muy confiada y sabe que tiene un candidato ganador, lo que le eleva la confianza.

-¿Cree que el FA percibe que se enfrenta a un candidato ganador? ¿Las declaraciones de Alejandro Sánchez en Desayunos Informales diciendo que si Lacalle Pou es candidato le van a ganar, qué señal dan?

-Y lo está notando. El FA ha ido aceptando que hay cosas que no funcionan. Creo que en el acto del sábado de mañana en El Galpón, el discurso de Fernando Pereira fue muy importante, porque dio en el clavo con varias cosas. Puso sobre la mesa que el gobierno debe pensar más en sus propios votantes, que es algo que rompe los ojos. El ministro de Economía les habla más a los que no lo votaron que a los que sí. Y ahí tiene un doble problema, porque no piensa en sus votantes y tampoco hace credit claiming, que es reclamar el crédito por las cosas buenas que hace. Todo gobierno hace cosas buenas, pero eso no es un problema de comunicación, es un problema político. Desde el vértice del gobierno no sale un relato que piense en sus votantes primero y, en segundo lugar, que reclame el crédito por las cosas que se van haciendo. Este es un gobierno que está permanentemente a la defensiva porque le ocurren cosas extrañas. La responsabilidad no es ni del partido ni de los ministros, es del vértice del gobierno, de Orsi y su equipo, que son los que deberían estar marcando el timing. Si todos hicieran eso, podrían tener un ministro de Economía que les hable a quienes no lo votaron. El tema es que los ministros no hablan mucho, el centro presidencial no emite unas líneas correctas, en el sentido que se ajuste a los deseos de los votantes. Otra cuestión es la debilidad de Orsi, que es el presidente más débil desde que volvimos a la democracia en el 85.

-¿Qué factores explican esa debilidad?

-Es débil porque no tiene mayoría en el Parlamento, porque no es el jefe de una fracción del FA y el poder está en otro lugar. En el diseño del formato de gobierno, ellos no tuvieron en cuenta este problema.

-¿El esquema de la presidencia, con un secretario y prosecretario con un nivel de exposición alto como Sánchez y Díaz, al igual del que tuvo Lacalle Pou, lo perjudica a Orsi?

-Creo que lo quisieron fortalecer. Leí por ahí que Jorge Díaz se integró al gobierno luego de tener una conversación con Mujica.

-¿Pero no lo termina desfavoreciendo?

-Y capaz que sí. Lo que ocurre es que, salvo la gente de Canelones, el resto de uruguayos fuimos conociendo a Orsi. El presidente tiene un tipo de liderazgo peculiar, es un negociador, no busca el conflicto y no polariza.

El gobierno “necesita” resultados y “pensar en sus votantes”

-¿Cómo puede hacer el gobierno para revertir este contexto de baja aprobación?

-Primero, necesita resultados. Si empiezan a aparecer los resultados, la cosa puede cambiar. Con la Rendición de Cuentas hay medidas muy importantes, como aumentar drásticamente las transferencias, que puede generar rápidamente resultados. Lo segundo es cambiar un poco el esquema del relato y pensar primero en sus votantes. Y pensar en sus votantes significa darles destaque a las medidas de izquierda. No solo se puede darles destaque a las medidas de derecha. Aumentar las transferencias es una medida de izquierda, por ejemplo. Yo veo más enojados a los militantes que a los votantes del FA. He visto militantes de toda la vida diciendo que la próxima no los votan, y la razón no la saben explicar, es como un ambiente que se generó.

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Daniel Chasquetti
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